Redacción Más / IA
La reciente captura de Miguel «N», un químico laboratorista de 39 años, en la colonia La Cruz, de la alcaldía Iztacalco, ha puesto en evidencia la certeza casi absoluta de que los feminicidas en México no enfrentan consecuencias por sus actos. Aprehendido el 16 de abril de 2024 gracias a la intervención de vecinos y las dos últimas víctimas, una joven de 17 años y su madre, Miguel «N» vivió impune durante 12 años sin ser molestado por las autoridades, a pesar de ser identificado en informes oficiales desde 2021 como posible perpetrador de violencia feminicida.
El día de su captura, Miguel «N» atacó sexualmente y asesinó a la joven de 17 años que vivía en su mismo edificio. Cuando la madre de la adolescente intentó defenderla, fue apuñalada en siete ocasiones. Los vecinos, alertados por los gritos, impidieron que el agresor escapara y lo retuvieron hasta la llegada de las autoridades. La información fue publicada por la agencia Animal Político.
Dentro del departamento de Miguel «N», se encontraron restos humanos y pertenencias de varias mujeres desaparecidas, confirmando su papel en múltiples feminicidios. La primera pista sobre su relación con estas desapariciones surgió en agosto de 2012, cuando Amairany, una joven de 18 años, desapareció después de estar con él. A pesar de que la madre de Amairany, Cecilia, insistió en que Miguel «N» era la única línea de investigación, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal no profundizó en el caso.
Amairany había desaparecido tras asistir a su curso propedéutico para el examen de admisión al Instituto Politécnico Nacional, el día que Miguel «N» la acompañó a recoger unas fotos al Cetis 42. Desde entonces, las autoridades no hicieron nada por confirmar la relación de Miguel «N» con su desaparición. Fue necesario que la señora Cecilia protestara frente a la vivienda del feminicida diez días después de su captura para reactivar la investigación.
Acompañada por otras madres de desaparecidos, Cecilia denunció la inacción de las autoridades. Como resultado de esta protesta, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México tomó muestras genéticas a los familiares de Amairany por primera vez en 12 años. Dos semanas después, el 9 de mayo, la Fiscalía confirmó que entre los restos hallados en la vivienda de Miguel «N» estaban los de su hija.
Este caso subraya la indiferencia y negligencia de las autoridades ante la violencia feminicida, permitiendo que criminales como Miguel «N» actúen impunemente durante años.
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