Anticipan que suba tensión en conflicto hídrico entre EU y México

El Paso, 17/05/24 (Más / IA).- La histórica disputa por el agua entre Estados Unidos y México alcanzó un punto crítico en Texas, donde la dependencia del Río Bravo llevó a líderes locales a exigir al Gobierno mexicano una distribución equitativa del recurso hídrico.

Según un reportaje que el diario The Washington Post publica en su edición de este viernes, la tensión se intensifica ante la amenaza de recortes en la ayuda estadounidense si México no cumple con sus obligaciones del tratado de aguas de 1944.

El conflicto, que se ha resistido durante décadas, se ve exacerbado por la sequía que afecta a ambos lados de la frontera, impactando la agricultura y la economía regional.

Texas enfrenta una situación alarmante con dos embalses clave, Amistad y Falcón, en niveles mínimos históricos, lo que ha llevado al cierre de una planta de procesamiento de caña de azúcar y pone en riesgo la viabilidad de nuevas construcciones por la falta de agua.

Ante esta crisis, autoridades texanas solicitaron la intervención del Secretario de Estado, Antony Blinken, para presionar a México y propusieron al Congreso retener la ayuda estadounidense hasta que se regularice el flujo de agua.

Este conflicto diplomático se profundiza a medida que México incumple sus obligaciones del tratado de aguas de 1944, resistiéndose a las entregas de agua desde sus embalses en la cuenca del Río Bravo, mientras enfrenta sus propias presiones de sequía sobre cultivos.

El Río Bravo, que alguna vez fluyó poderosamente desde las montañas del suroeste de Colorado hasta el Golfo de México, ahora se encuentra dividido debido al crecimiento, desarrollo y una megasequía vinculada al calentamiento global.

Las negociaciones para revisar el tratado del agua de 1944, que habrían dado a México más flexibilidad para realizar sus entregas, se estancaron ante las próximas elecciones mexicanas y el crecimiento de la oposición en México a un acuerdo.

De acuerdo con el trabajo del periodista Scott Dance, la escasez de agua no solo es un reflejo de la sequía sino también de cómo el cambio climático puede complicar la cooperación internacional.

La crisis hídrica ha causado estragos en ambos lados de la frontera, con el cierre de un ingenio azucarero en Texas y protestas en México por las entregas de agua a Estados Unidos.

Las autoridades de Chihuahua trabajan para mejorar la gestión del agua, mientras que en Texas se consideran medidas como nuevas tarifas de agua para incentivar la conservación.

Mientras tanto, comunidades fronterizas como la ciudad de Mission, Texas, luchan por conservar su limitado suministro de agua, considerando medidas como nuevas tarifas de agua para incentivar la conservación.

El tratado de 1944 establece que México debe enviar 1.75 millones de acres-pies de agua al Río Bravo cada cinco años, mientras que Estados Unidos envía 1.5 millones de acres-pies del río Colorado anualmente.

Sin embargo, México ha incumplido regularmente sus entregas, lo que ha llevado a un déficit hídrico creciente y ha dejado a los embalses fronterizos en niveles críticos. La crisis del agua es un desafío complejo que requiere una solución urgente y cooperativa para evitar un impacto devastador en la economía y la vida de las comunidades a lo largo de la frontera.


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