Culiacán, Sinaloa, 07/09/26 (Más).- Un ataque perpetrado por un comando armado en la colonia Prados del Sur, en Culiacán, dejó tres personas muertas, entre ellas Juan Alejandro, un bebé de un año y cuatro meses que recibió un disparo en la cabeza cuando quedó en medio de la agresión registrada la noche del sábado.
De acuerdo con información publicada por El País, hombres armados abrieron fuego alrededor de las 20:10 horas contra dos personas en ese sector de la capital sinaloense. Durante la ráfaga, el menor de 16 meses resultó gravemente herido y fue trasladado de emergencia a un hospital, donde médicos confirmaron su fallecimiento minutos después de su llegada.
En el lugar del ataque también murió Jesús Manuel, quien habría sido uno de los objetivos de la agresión.
Las autoridades reportaron además dos personas lesionadas, entre ellas Josué Jonathan, identificado como uno de los presuntos atacantes, quien falleció posteriormente como consecuencia de las heridas que recibió durante los hechos.
El resto de los integrantes del grupo armado consiguió escapar y las autoridades no han establecido públicamente el móvil del ataque. Tampoco se había informado sobre detenciones relacionadas con la agresión que terminó con la muerte del bebé y de los otros dos hombres.
La muerte de Juan Alejandro provocó indignación entre habitantes de Culiacán debido a que se suma a otros casos en los que menores de edad han quedado atrapados en ataques, enfrentamientos y episodios derivados de la violencia criminal que desde hace casi dos años afecta a distintas zonas de Sinaloa.
El asesinato del menor ocurrió además al cierre de una de las semanas más violentas registradas recientemente en la entidad. Entre el 31 de agosto y el 5 de septiembre fueron contabilizados 41 homicidios con base en información de la Fiscalía General del Estado y reportes periodísticos, aunque el Gabinete de Seguridad federal registró 30 asesinatos en ese mismo periodo.
La violencia está relacionada con la confrontación que mantienen dos facciones del Cártel de Sinaloa por el control territorial y de las actividades criminales. Desde el inicio abierto de esa disputa, miles de personas han resultado afectadas por homicidios, desapariciones, ataques armados y desplazamientos en distintos municipios del estado.
De acuerdo con la información recopilada, la crisis de violencia habría dejado más de cuatro mil víctimas, entre ellas cerca de 300 niñas, niños y adolescentes. La situación persiste a pesar del despliegue de más de 15 mil elementos del Ejército destinados a tareas de vigilancia y seguridad en territorio sinaloense.
Datos obtenidos mediante solicitudes de información a la Fiscalía General del Estado y a la Secretaría de Salud señalan que entre septiembre de 2024 y abril de 2026 al menos 250 menores de edad habían muerto por heridas de arma de fuego. Otros 58 fueron atendidos en hospitales debido a lesiones ocasionadas durante hechos violentos.
Los registros muestran que las agresiones contra niñas, niños y adolescentes han ocurrido en espacios cotidianos. Hasta abril se tenía registro de 19 casos ocurridos dentro de viviendas, 15 en la vía pública, cinco en vehículos particulares, dos en centros de trabajo, uno en instalaciones deportivas y otro en una cantina, bar o club, mientras que en otros 15 casos no se especificó el sitio.
La escalada de violencia también modificó las principales causas de muerte entre menores de edad en Sinaloa. Antes de 2024 predominaban padecimientos relacionados con el periodo perinatal, malformaciones, anomalías y enfermedades respiratorias, pero la intensificación de los enfrentamientos cambió esa tendencia, particularmente entre adolescentes.
La Secretaría de Salud de Sinaloa ha documentado que los disparos de arma de fuego se convirtieron en una de las principales causas de fallecimiento entre niñas, niños y adolescentes. Durante 2025 se contabilizaron hasta 60 casos relacionados con heridas de bala.
Entre menores de cero a 10 años continúan predominando enfermedades y padecimientos como el cáncer entre las causas de mortalidad, pero a partir de los 11 y hasta los 17 años aumentaron los registros de fallecimientos ocasionados por disparos de arma de fuego.
El caso más reciente es el de Juan Alejandro, quien quedó en medio de una ráfaga de armas de alto calibre durante el ataque ocurrido en Prados del Sur. Su muerte se suma a la lista de menores alcanzados por la violencia criminal que mantiene bajo presión a Culiacán y otras regiones de Sinaloa.
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