Un reportaje de The New York Times sostiene que funcionarios de Morena habrían buscado colaborar de manera discreta con autoridades de Estados Unidos como informantes en investigaciones sobre otros integrantes del partido, tras el avance de indagatorias por presuntos vínculos con el narcotráfico
Ciudad de México, 27/06/26 (Más).- Funcionarios y políticos vinculados a Morena presuntamente han sostenido conversaciones discretas con autoridades de Estados Unidos para colaborar como informantes en investigaciones relacionadas con otros integrantes del mismo partido, en medio del incremento de las tensiones diplomáticas entre ambos países por los señalamientos sobre presuntos vínculos entre servidores públicos mexicanos y organizaciones del narcotráfico.
De acuerdo con un reportaje de The New York Times, al menos ocho personas con conocimiento de las conversaciones señalaron que diversos actores políticos de Morena se han acercado a autoridades estadounidenses para ofrecer información sobre otros funcionarios, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos intensificara sus investigaciones contra políticos mexicanos.
Según el diario estadounidense, estas conversaciones comenzaron semanas después de que el gobierno de Estados Unidos acusara formalmente al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios mexicanos de presuntos vínculos con el grupo criminal conocido como Los Chapitos, así como de participar en actividades relacionadas con el lavado de dinero.
El medio sostiene que algunos de los involucrados buscarían evitar convertirse en objetivos de futuras investigaciones mediante acuerdos de cooperación con las autoridades estadounidenses.
El reportaje señala que gobernadores, legisladores y otros funcionarios del partido gobernante podrían estar proporcionando información sobre sus propios compañeros de organización.
Además, refiere que esta estrategia se originó a partir de una iniciativa impulsada por la Administración para el Control de Drogas (DEA), cuyos agentes comenzaron a establecer contacto con funcionarios mexicanos para obtener datos relevantes sobre las investigaciones en curso.
The New York Times advierte que este escenario representa un reto político para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que: “Que políticos mexicanos ayuden en las investigaciones estadounidenses sobre sus colegas es una señal muy preocupante para el partido político dominante de México y su líder, Sheinbaum. Indica que las investigaciones estadounidenses sobre corrupción están tomando impulso…”.
Asimismo, el diario añade: “A menudo, a Sheinbaum se la ha considerado una modelo a seguir en cómo lidiar con el presidente Trump, pero ahora está en una situación cada vez más complicada”.
Frente a estos señalamientos, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que las acusaciones formuladas por Estados Unidos carecen de pruebas suficientes y constituyen una injerencia en los asuntos internos del país. En diversas ocasiones ha defendido la soberanía nacional y ha reiterado su respaldo a los funcionarios señalados, particularmente en el caso de Rubén Rocha Moya.
“¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada?”, cuestionó recientemente. “¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones del 2026?”. Posteriormente añadió: “Ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”.
El reportaje también sostiene que las investigaciones estadounidenses han generado diferencias dentro del propio gobierno mexicano entre quienes favorecen una mayor cooperación con Washington y quienes consideran prioritario mantener una postura firme en defensa de la soberanía nacional.
De acuerdo con las fuentes citadas por el diario, el intercambio de información por parte de políticos mexicanos se suma a una lista creciente de informantes de alto nivel que han colaborado con autoridades estadounidenses para documentar presuntos vínculos entre organizaciones criminales y actores políticos.
Hasta ahora, según la publicación, dos de los diez funcionarios acusados por Estados Unidos ya se encuentran bajo custodia de autoridades estadounidenses, uno de ellos después de entregarse voluntariamente en la frontera entre ambos países, mientras continúan abiertas las investigaciones sobre el resto de los señalados.
La difusión del reportaje provocó reacciones inmediatas entre dirigentes y legisladores de oposición.
El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, escribió en redes sociales: “En exclusiva, The New York Times revela hoy que más de 10 funcionarios del gobierno son testigos colaboradores de la DEA. Los narcopolíticos de Morena, como habíamos advertido, empezaron a saltar como ratas del barco”.
Más tarde, el priista agregó: “El narcogobierno de Morena en México mira para otro lado, y no investigan a sus funcionarios porque con ellos impera la impunidad, el pacto con los cárteles del crimen organizado y la corrupción. Tiempo al tiempo. Van a caer”.
A esas críticas se sumaron el priista Mario Di Costanzo, quien aseguró en redes sociales: “Las ratas se convierten en sapos: gobernadores y congresistas de Morena buscan ser informantes de Estados Unidos y declarar sobre el narcogobierno”.
En tanto, la diputada panista América Rangel afirmó: “Van a caer todos los narcopolíticos de Morena. Uno por uno, como fichas de dominó”.
Con ello, el reportaje del diario estadounidense abrió un nuevo frente de confrontación política entre el oficialismo y la oposición, mientras continúa la disputa diplomática entre México y Estados Unidos por las investigaciones relacionadas con presuntos nexos entre funcionarios públicos y el crimen organizado.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
