Ciudad de México, octubre 9. El exfutbolista Omar Bravo Tordecillas, máximo goleador en la historia de Chivas, se encuentra imputado y en prisión preventiva por el delito de abuso sexual infantil agravado en perjuicio de su hijastra, una menor de edad que hoy tiene 17 años. La víctima habría sufrido agresiones durante más de seis años, según la acusación formal presentada ante la justicia de Jalisco.
El abogado de la víctima, José Juan Soltero, detalló que los abusos comenzaron cuando la niña tenía menos de 12 años y se dieron en un contexto de convivencia familiar. El caso salió a la luz cinco días después de la detención de Omar Bravo, ocurrida en Zapopan, y previo a la continuación de la audiencia inicial programada para el 10 de octubre, en la que se definirá si el exfutbolista será vinculado a proceso.
Soltero explicó que los presuntos abusos se extendieron durante seis o siete años, iniciando durante un evento familiar y escalando con el tiempo. La víctima habría recopilado videos, fotos, capturas de pantalla y mensajes que evidencian tanto abusos sexuales como psicológicos, cometidos por quien fuera pareja de su madre. “Se agrava porque sucedió cuando tenía menos de 12 años y existía convivencia permanente en el mismo domicilio, aunque no fuera su padre biológico”, señaló el abogado.
El defensor precisó que no se trata de violación, sino de abuso sexual infantil agravado, delito que se configura cuando una persona adulta ejecuta un acto de connotación sexual en contra de un menor sin llegar a la cópula. En este caso, la Fiscalía sostiene que Bravo aprovechó su posición de autoridad y confianza dentro del hogar para cometer los actos denunciados.
Entre las agresiones físicas, Soltero mencionó “jaloneos y presiones en el brazo”, mientras que en el plano psicológico, el imputado amenazaba a la víctima con retirar el sustento económico del hogar si lo denunciaba. En esa vivienda también residían la madre de la menor y dos hermanas, aunque hasta ahora se desconoce si ellas sufrieron algún tipo de violencia.
Las pruebas presentadas por la defensa de la víctima incluyen el testimonio de la madre, un dictamen psicológico positivo a abuso sexual, capturas de pantalla de mensajes de Omar Bravo y un video grabado por la menor que documenta las interacciones con el acusado. Según el abogado, “no solo se tiene el dicho de la víctima, hay evidencia documental y pericial que acredita los hechos”.
Tras su detención, Bravo decidió no declarar durante la primera audiencia y su defensa solicitó la duplicidad del término constitucional de 144 horas para preparar su respuesta legal. La audiencia definitiva se realizará este 10 de octubre a las 9:00 de la mañana (tiempo del centro de México), cuando el juez determinará si el exfutbolista será vinculado a proceso.
El abogado de la víctima confió en que el caso avanzará a juicio formal, al considerar sólidas las pruebas recabadas. Además, reconoció el trabajo de la Fiscalía de Jalisco, que logró la detención del exjugador apenas cinco días después de presentada la denuncia, interpuesta el pasado 30 de septiembre.
De ser vinculado, Omar Bravo enfrentaría cargos por un delito considerado grave en el Código Penal del estado, con posibles penas de prisión prolongadas al tratarse de una víctima menor de edad y de un caso con agravantes por convivencia familiar y abuso de poder.
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