Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 01/07/26 (Más).- Los diputados de Morena Antonio Attolini Murra y Alberto Hurtado Vera también se llevaron su parte durante la protesta registrada el martes en el Congreso del Estado, cuando militantes y simpatizantes del Partido del Trabajo los abuchearon por su silencio y por no defender al diputado Antonio Flores Guerra frente a la mayoría priista.
Los manifestantes llamaron traidores a ambos legisladores morenistas y los acusaron de estar vendidos con el PRI, luego de que dejaron pasar la sesión sin objetar ni intentar abrir una discusión sobre la suspensión provisional concedida por un juez federal al diputado petista, con la que buscaba quedar restituido en sus funciones legislativas.
Aunque el petista Antonio Flores Guerra sí pudo ocupar su curul, la Mesa Directiva no le permitió participar con voz ni voto en la sesión. Ante ello, Attolini Murra y Hurtado Vera permanecieron en sus lugares, sin reclamar ni confrontar a la presidencia del Congreso, lo que provocó la molestia de los simpatizantes del PT, quienes les reprocharon no actuar como aliados ni como oposición frente al bloque mayoritario del PRI.
Más aún, este miércoles el Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso del Estado difundió un comunicado en el que no cuestionó la actuación de la Mesa Directiva ni la decisión de impedir la participación del petista, sino que condenó la irrupción de los manifestantes, respaldó a la presidenta Marimar Treviño Garza y defendió la actuación institucional del Congreso.
En el posicionamiento, los diputados de Morena señalaron que el Congreso es la casa de la representación popular y que la pluralidad, el disenso y el debate forman parte de la democracia, pero no la intimidación ni las agresiones. También expresaron solidaridad con los legisladores que fueron insultados y sostuvieron que la defensa de las instituciones está por encima de cualquier diferencia política.

La postura revela un claro distanciamiento de los legisladores de Morena frente al petista Antonio Flores Guerra, a pesar de que sus partidos son aliados a nivel nacional y forman parte del bloque que respalda el proyecto de la llamada Cuarta Transformación.
El episodio también reavivó las críticas sobre el papel que juegan Attolini Murra y Hurtado Vera dentro del Congreso local, donde en distintos momentos han adoptado posiciones más cercanas a la institucionalidad priista que a una oposición frontal al gobierno estatal.
En el caso de Antonio Attolini Murra, el ejemplo más reciente ocurrió durante la misma sesión en la que el Congreso designó por unanimidad al exgobernador priista Miguel Ángel Riquelme Solís como alcalde sustituto de Torreón.
Aunque el morenista intervino en tribuna, no se opuso a la designación y la votación terminó sin ningún voto en contra, aun cuando se trataba del regreso de un exmandatario priista al gobierno municipal de la ciudad que ya había gobernado.
La postura llamó la atención incluso en espacios de opinión locales, donde se señaló que el morenista no sólo no se opuso al nombramiento de Riquelme Solís, sino que utilizó su intervención para hacerle recomendaciones al nuevo alcalde, en lugar de fijar una posición crítica frente al acuerdo impulsado por el PRI.
Attolini también ha asumido posiciones institucionales frente a resultados adversos para Morena. Tras la elección local de junio, reconoció la derrota de su partido en Torreón y llamó a aceptar los resultados con dignidad, una postura que contrastó con los señalamientos de otros sectores morenistas sobre la operación política del priismo en Coahuila.
Alberto Hurtado Vera, por su parte, ha sido más explícito en sus reconocimientos al gobierno estatal. En enero de 2025 destacó los avances del gobernador Manolo Jiménez Salinas en materia de seguridad, con base en una encuesta de Grupo Reforma, y señaló que esos resultados reflejaban el sentir ciudadano.
Meses después, durante el Segundo Informe de Gobierno, Hurtado Vera volvió a expresar una postura favorable al mandatario priista al señalar que destacaba el trabajo coordinado entre el Gobierno federal, el Gobierno del Estado y los ayuntamientos, y deseó que el gobernador siguiera gobernando así para que a Coahuila le siga yendo bien.
La misma línea siguió esta semana, cuando adelantó que votaría a favor de la designación de Miguel Ángel Riquelme como alcalde sustituto de Torreón, al considerar que el Congreso sólo debía cumplir con el procedimiento previsto por la ley y que el caso no debía convertirse en un tema de confrontación política.
Así, mientras los simpatizantes petistas reclamaban en el Congreso una defensa política de Antonio Flores Guerra, los diputados de Morena optaron por una ruta institucional al no confrontar a la Mesa Directiva, no hacer causa común con el PT y después respaldaron públicamente la defensa del orden legislativo.
El caso de Morena no es aislado. Otro legislador formalmente opositor, el panista Gerardo Aguado Gómez, se ha asumido abiertamente como parte del oficialismo estatal al defender la alianza del PAN con el PRI y el PRD, coalición que llevó al poder al gobernador Manolo Jiménez Salinas.
Aguado fue electo diputado local por la Alianza Ciudadana por la Seguridad, integrada por PRI, PAN y PRD, y posteriormente defendió la continuidad de ese bloque político.
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