Por Horacio Cárdenas Zardoni
Alguna vez ilustró Tomás Mojarro uno de sus claridosos, pero no siempre festejados, programas radiofónicos, con algo que no sabemos si describir como cuento, como anécdota o como fábula, iba más o menos así, citada de memoria: estaban reunidos un pesimista y un optimista platicando sobre cómo veían el mundo en el futuro próximo, las cosas se habían deteriorado tanto que ya era difícil hasta para los que suelen amanecer todos los días con una sonrisa y esperando que los ilumine el sol, ocultar la innegable realidad económica, social, política y cultural, que se traducía en la escasez de lo de lo más elemental para grandes masas de la población. Fue el optimista, quien echando mano de la poca alegría que le quedaba en el corazón, quien dijo desesperadamente, es que si las cosas siguen así, en pocos años vamos a estar comiendo boñiga. A lo que el pesimista, moviendo la cabeza, y desaprovechando la gran oportunidad de celebrar su triunfo le respondió, sí, pero no va a alcanzar para todos…
Creo que la situación que está viviendo la economía mexicana, derivada en gran medida de la manera tan particular que tienen los gobiernos de la cuarta transformación de administrar los recursos públicos, nos está acercando peligrosamente a esa visión fabulada que nos platicaba Tomás Mojarro, ya no como un futuro distante, sino como una realidad muy próxima, por no decir que a la vuelta de ya.
Curiosamente ha fungido como Vocero de las malas noticias ha sido uno de los hombres más cercanos al fundador del movimiento de la cuarta transformación, Andrés Manuel López Obrador, y que por lo mismo debería traer el morenismo corriéndole como atole por las venas, como a todos ellos. Nos estamos refiriendo a Ricardo Monreal Ávila, transfuga de múltiples partidos políticos, ideológicamente acomodaticio, y a quien en el momento presente le ha tocado bailar con una de las más feas de la fiesta.
En efecto, es a Monreal a quién le toca sacar el presupuesto de egresos de la Federación y la ley de ingresos para el año 2027 según la instrucción presidencial de la 4t: sin cambiarle una sola coma…
Todos sabemos que Monreal Ávila ha tenido sus altas y sus bajas, algunas bastante altas, y las bajas ya las quisiera uno para un día de fiesta. Pero como que da la impresión que en los últimos tiempos Ricardo Monreal se ha convencido de que los que vienen son tiempos de vacas flacas para, él o será que él pero el mismo percibe que la señora presidenta considera que ya cumplió su vida útil, y que todos los acuerdos firmados para la tristemente célebre sucesión de las corcholatas, han quedado zanjados. Así las cosas Monreal, quién anunció que ya no se iba a presentar como candidato a reelegirse como diputado federal, sino que esperaría ser llamado a algún puesto, si es que esto ocurría, ha dicho algunas cosas que al parecer traía atoradas desde algún tiempo. La más importante en mi opinión, es lo que soltó hace pocos días al decir que el presupuesto de egresos para el año 2027, enviado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, no alcanzaría a resolver todas las necesidades y demandas de la población.
A mi parecer la declaración de Monreal resulta hasta peligrosa en el contexto en el que se dio, después de todo el calendario legislativo marca que se hayan en el período para el análisis, para el planteamiento de observaciones o reservas, como creo que les dicen, antes de pasar al debate, a la aprobación en comisiones, nuevo debate en el pleno y finalmente aprobación, para luego ir al senado.
Es en este instante en el que los partidos que tienen voz y voto en el congreso, los diputados con su experiencia, su formación o su ideología, podrían plantear las modificaciones al presupuesto presentado por Hacienda, de tal manera de evitar lo que Monreal hace aparecer como un posible suicidio económico para el año entrante. O bueno no económico en sí mismo, sino por el efecto que tendría en todos los sectores en los que se plantean dotaciones raquíticas de recursos, del todo insuficientes para el sostenimiento de los programas que cada uno de ellos y en conjunto tienen como responsabilidad.
Por supuesto que el paquete que mandan de hacienda supuestamente viene equilibrado, considerando un déficit públicas y un techo de endeudamiento, que no se deben de sobrepasar bajo ninguna circunstancia, ante eso cualquier reserva que se plantee implica quitar dinero de algún lado para pasarlo a otro. En un ambiente burocrático en el que prácticamente a todas las dependencias les quitan recursos, esto podría entenderse como un golpe mortal hacia ciertos renglones de gasto, que de por sí ya estaban en punto crítico.
¿ pero realmente no hay para dónde hacerse, la cosa es tan trágica como lo plantea Monreal? Como siempre se juega a la baja en la cotización del petróleo, que ya no es tan buena carta en la baraja, pues cada vez hay menos petróleo para exportar, suelen hacer uso y abuso del subejercicio, ya sabe, dinero que no se gasta se regresa para tronárselo en otra cosa más de su gusto y otros trucos por el estilo, por supuesto le siguen sacando la vuelta a ampliar la base gravable, por políticamente inconveniente, pero si las cosas están tan mal como se ven desde adentro … Capaz que hay finalmente que entrarle a los grandes remedios para los grandes males, y si quieren mandar a Monreal a la goma por andar de agorero, pues adelante, nadie lo va a defender.
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