Editorial

Ya no es un buen lugar para vivir

Por Marco Campos Mena

Saltillo está dejando de ser el lugar soñado para vivir que muchos conocimos, incluso pudiéramos decir que si existiera alguna distinción como “best place to live” estaríamos cada vez más lejos de merecerla.

Además del terrible tráfico que enfrentamos como parte del crecimiento exponencial y por demás acelerado, existen otros factores que afectan nuestra calidad de vida.

Las emociones juegan un papel importante para determinar si un lugar es bueno para vivir, y al igual que las grandes urbes, nuestra ciudad comienza a sufrir una mayor cantidad de enfermedades derivadas del estrés y la ansiedad, a lo que debemos sumar también la gran cantidad de suicidios y el alza en la delincuencia.

El problema, el crecimiento acelerado, mucho más rápido que lo que se puede planear y desarrollar de manera ordenada.

El incremento demográfico trae consigo severos problemas, en especial la incapacidad de otorgar los recursos mínimos necesarios a cada ciudadano, por lo que la insatisfacción comienza a notarse.

Al desarrollarnos tan rápido, las ciudades se extienden por más kilómetros y las distancias comienzan a ser un factor estresante para muchos, alejan familias, hacen cada vez más complicado pasar tiempo en familia y el tejido social comienza a descomponerse.

Del mismo modo, sumado a la migración, también llegan personas cuyo modo de vida es la delincuencia. Claramente ven un área de oportunidad enorme al no tener antecedentes aquí y ver que la policía se ve superada al no haber suficientes elementos para cubrir la gran masa poblacional.

Hoy en día vemos a la gente cada vez más agresiva y sin un sentido empático.

Al transitar por las calles es de lo más común ver a las personas insultándose por cualquier motivo, violan el Reglamento de Tránsito y la cordialidad es algo que no existe.

Hace falta que se incremente la educación vial, pues, cada que el semáforo se queda en rojo vemos que mucha gente se queda a mitad de la calle por no querer esperar otro cambio de luces.

Asimismo vemos que ya no respetan los uno y uno y si alguien quiere cambiarse de carril, difícilmente le darán el espacio, por el contrario, van a acelerar para no dejarlo pasar.

No es de extrañarse tampoco el estrés en casa por cuestiones económicas. Saltillo es la ciudad número seis hablando del costo de la vida y con los sueldos que se están pagando no se alcanza para vivir de un solo trabajo en esta ciudad.

El tipo de trabajo también es complicado, ya que muchos tienen que pasar horas en el tráfico y jornadas de hasta 12 horas.

Siendo así, ¿cómo esperamos que la gente tenga una vida que disfrutar?

El número de atracciones que están a disposición de la ciudadanía es limitado y eso evita que muchas personas salgan a tener convivencia familiar en el poco tiempo disponible, una más de las causas de la descomposición del tejido social.

La multiculturalidad de la región juega un papel interesante también, ya que muchas personas no se relacionan entre sí por la falta de intereses en común.

Podemos destacar el trabajo que se está realizando a nivel municipal y estatal para mejorar esta situación, pero quizás eso nunca será suficiente si seguimos a este ritmo. Pensemos en esto, ¿sería bueno detener el crecimiento de nuestra región y propiciar por un tiempo que haya expansión en otras regiones? No cabe duda de que nuestra ciudad necesita un respiro y tiempo para corregir lo que se está convirtiendo en una bomba de tiempo.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo