Lic. Marco Campos Mena
Es normal que nos sintamos de vez en cuando más preocupados por algunos problemas que nos rodean, ciertamente, estos tiempos de crisis sanitaria, económica y alimentaria han aumentado nuestras preocupaciones un tanto más y nos han hecho sentir más estrés, depresión y ansiedad, pero hay un mundo diferente al que podemos darle sentido fuera de la negatividad que nos rodea.
Exceso de pasado es depresión; exceso de futuro es ansiedad…
Entre los muchos temas que podemos mencionar se encuentra la crisis alimentaria que ha comenzado a tomar fuerza como tema principal en algunas conversaciones, pese a no lograr la titularidad que merece una situación de tal grado.
Las consecuencias de una crisis alimentaria serán, y está por demás decirlo, catastróficas para la humanidad, puesto que se espera que una parte de la población mundial muera de hambre en los próximos meses.
Podemos considerarnos afortunados, pese a estar una zona desértica, vivimos con una considerable cantidad de alimento, suficiente para alimentar a todos e incluso con una cantidad extra para “repetir” pero eso no es razón para confiarnos.
La crisis va en aumento y posiblemente enfrentemos un efecto colateral de la misma, entiéndase más aumentos en el costo de los alimentos que consumimos diariamente, algunos cada vez más visibles y otros haciéndose notar discretamente para evitar que se deje de consumir, prefieren ganar poco a tener menos ventas.
¿A dónde queremos llegar? Realmente no hay mucho que podamos hacer, por no decir, nada; la guerra en Ucrania sigue y los bloqueos comerciales siguen siendo un factor determinante para que la inflación afecte al resto del mundo, dependemos de Rusia y Ucrania de una u otra forma, pero nada lograremos apoyando o criticando a uno u otro bando desde las redes sociales, somos invisibles para los actores de dicha guerra, pero si nos afectan sus consecuencias.
Probablemente habrá quien opine lo contrario y considere que el impacto de las redes sociales puede cambiar el curso de la historia, pero la verdad es que este mundo tiene una dinámica mucho más compleja que solo creer que una manifestación virtual hará la diferencia, existen otros factores a considerar, y por esto, debo aclarar, no digo que debemos dejar de ser empáticos con el resto del mundo, por el contrario, eso es algo que se debe fortalecer, pero cambiar el enfoque.
Hay que ser un tanto egoístas, por más que consideremos que “moralmente está mal” hay un gran trasfondo en estas palabras y les daré una frase para ello, “aprende a nadar en tu lodo para que puedas ayudar a otros a salir de su lodo” que no es otra cosa que el prepararnos nosotros primero y solo entonces poder ofrecer la mano a quien la necesita. Es como en los aviones cuando salen las mascarillas, primero debemos ponernos la nuestra y luego ayudar a otra persona a ponerse la suya.
Muy a menudo nos preocupamos más por lo que sucede en el resto del mundo y comenzamos a desvariar entre pensamientos negativos que rondan por nuestra mente, pintamos una foto de perfil con los colores de otra nación mientras que sufrimos en carne propia situaciones igualmente malas a las que por desgracia decimos que “ya nos acostumbramos”
Ponemos excusas para enfrentar nuestra realidad de una manera diferente, en realidad huimos y buscamos un tema que está fuera de nuestro control para culparlo y no hacer nada al respecto, gran parte de nuestra vida transcurre así, preocupándonos por temas que no podemos controlar, desarrollando cierto estrés que termina afectando nuestro día a día y para mayor desgracia, sin colaborar en lo más mínimo para resolver dicho problema.
Véalo así en la sociedad, como están estresados, con cabezas gachas y miradas de angustia en las pantallas de sus celulares, platicando sobre lo difícil que está la situación en algún otro lugar mientras su entorno cercano se desmorona poco a poco.
Hay una frase que nos puede ayudar mucho: “¿Tiene solución?; ¿paraque te preocupas?; ¿No tiene solución?; ¿Paraque te preocupas?” solamente hemos sumado a la cantidad de estrés que se registra en las estadísticas y sin necesidad de que sea por un problema real siquiera, pues normalmente mal interpretamos alguna cosa y en nuestra mente cambiamos por completo el significado de lo que percibimos mientras el problema real se multiplica.
Veámoslo así: Mientras nos preocupamos por una guerra al otro lado del mundo, puede ser incluso la guerra en Siria o en Afganistán, en nuestra ciudad acontecen situaciones dignas de preocuparse, como por ejemplo, la cantidad de suicidios en la ciudad derivados de un excesos de trabajo y malas experiencias a nuestro alrededor, piense que el siguiente pudiera ser un familiar o una persona muy querida, para cuando suceda, no habrá vuelta atrás, dirá “¿por qué no dijo nada?, hubiéramos podido ayudar…” pero él hubiera no tiene cabida en el presente, solo queda el remordimiento, nuevamente, “por preocuparse por cosas que no y descuidando lo verdaderamente importante”
Aprendamos desde ya a poner nuestra atención en nosotros mismos, en nuestra comunidad, en las personas que tenemos cerca, mejoremos el ambiente para los jóvenes, aquí si podemos hacer algo, un cambio verdadero mediante la influencia directa en ellos, y me atrevo a decirlo, aun así, no se preocupe, actúe, trabaje, vea como puede ofrecerles un mejor futuro, enseñémosles a cuidar el agua, a no tirar basura, a no ser irrespetuosos con sus mayores y a proteger la naturaleza, aquí su podemos aportar en demasía para tener una mejor sociedad.
Mucho se habla sobre la humanidad perdida dentro de las burbujas en la que nos encontramos, pero, sin duda podemos hacer mucho más si salimos de ellas, podemos cambiar muchas cosas que nos disgustan si les dedicamos una parte de nuestro tiempo, por ejemplo, a ver una calle limpia, no nos toma más de 20 minutos barrer la acera frente a nuestra casa, reparar una cancha deportiva en una plaza pública, no es tan caro como pensamos y se puede encontrar a la persona indicada para su reparación o incluso ser uno mismo, podemos ayudar tanto a las personas que incluso podemos mostrarles la importancia de cuidar el agua como nunca y así evitar una crisis mayor… no podemos evitar la sequía, pero podemos aplazarla lo suficiente para vivir bien y esperar las lluvias.
Evitemos el estrés y la ansiedad, las mayores amenazas a la tranquilidad de una persona son sus pensamientos, y si nos concentramos en aquello en lo que no podemos hacer nada, solo nos estaremos dañando, más si nos concentramos en nuestro entorno, dentro de poco veremos cambios significativos que en un futuro pueden comenzar a cambiar al resto del mundo.
No se estrese, siga siendo empático y demuestre el interés, pero preste mayor atención a mejorar aquello que le traerá un beneficio a su población; dentro de poco verá el gran cambio y como su esfuerzo se multiplica en todas las personas que ha ayudado directa o indirectamente.
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