Editorial

Y que nos lleva el tren         

Horacio Cárdenas Zardoni

Pues con la novedad de que no todo va a ser un desfile navideño lo del tren de pasajeros México Nuevo Laredo. Nada de vagoncitos pintados de rojo, nubecitas de humo blanco que más parece vapor de agua condensado que emisiones de diesel mal quemado, olvídese de los animalitos de caricatura y conductores que se parecen a Tom Hanks. No, el tren va a ser un vecino bastante incómodo con el cual convivir por los años y años que opere el famoso proyecto insignia de Claudia Sheinbaum, ese con el que su predecesor Andrés Manuel López Obrador dijo que se lo iba a cepillar…

Según reportó la prensa en estos días, ya anda gente de la agencia esa recién creada para administrar los trenes, desde que son proyecto hasta que corren por la vía, midiendo las afectaciones que habrá que hacer a lo largo del trazo. Específicamente se dijo que anduvieron por el rumbo de la Colonia Brisas tomando medidas de casas, terrenos que, desafortunadamente, o afortunadamente depende como cada quien quiera verlo, quedarían en el paso de las nuevas vías que se comenzarán a tender en un futuro todavía no muy claro, pero que parece que será pronto.

Todavía me acuerdo cuando Eliseo Mendoza Berrueto hizo la ampliación de bulevar Francisco Coss. No sé si usted lo recuerda, pero era de dos cuerpos hasta más o menos Matamoros, según el proyecto de Oscar Flores Tapia, y de allí en adelante era de solo uno. ¿Qué se hizo?, pues afectar a las casas que había en el trazo. Algunas de ellas las tumbaron todas, otras nomás les rebanaron un trozo grande o pequeño, acordando con los propietarios de las viviendas la indemnización por lo que les quitaba la calle, y rehaciéndoles las fachadas para dar la impresión de que aquí no ocurrió nada. No hubo quejas importantes, salvo por supuesto, que el primer día de funcionamiento del nuevo cuerpo, la gente se estacionó en el carril pegado a la banqueta, con lo que los vecinos y conductores se preguntaron ¿para eso tanto esfuerzo y tanto dinero, para que la gente se pudiera estacionar en la calle? Cosas de planeación… a medias, si iban a hacer tres carriles y agarraron luego, luego uno para estacionamiento, en la práctica se trató solo de dos carriles, pero bueno, así es México y así es también Coahuila.

Esto como referencia a lo que puede suceder. Si tienden otra vía, una exclusiva para el de pasajeros, digo, no creo que al tren de carga le den la nueva vía y a los flamantes de pasaje los manden por la vieja, con tan mala suerte, puede ocurrir lo del Tren Interoceánico, a cuyas vías solo les dieron una manita de gato que no alcanzó a ponerlas a la altura.

Entonces habrá vía nueva y para ponerla se necesita tumbar su casa, a lo mejor no toda, pero sí un buen cacho. Usted decide si se la vende toda al gobierno al precio que se lo quiera pagar, o se quiere quedar a vivir en la mitad o un cuarto de casa que le van a dejar… como suele pasar en estos casos, o se hace o se hace, y los paganos son los mismos de siempre, pueden meter pleito que se va a tardar los años, y de todos modos saldrán perdiendo. Entre la utilidad pública y que la Tremenda Corte del Bienestar le va a dar la razón al gobierno, puede darse por derrotado en su demanda. Mejor por la buena…

Pero tanto si es de los que se quedan con media casa, como si es de lo que no les perjudicó directamente, está el detalle, no tan mínimo de… ¿qué tal va a ser la convivencia con el ferrocarril? Hablamos en particular de asuntos como el ruido y las vibraciones, también está el peligro de atravesarse o la incomodidad de tener un tren allí atravesado sobre las vialidades y a pocos metros… o centímetros de la casa de uno.

De acuerdo, un tren de pasajeros es mucho menos pesado que un tren de carga, que de todos modos seguirán pasando, pero si ha estado cerca de uno de estos convoyes, sabrá que las máquinas Diesel son muy ruidosas y vibran como locas. Siente uno como si le estuvieran dando palmadas de boxeador en el pecho y la espalda. No sé qué tanto, pero supongo que esas vibraciones tarde o temprano afectan a las casas por donde van pasando los convoyes. No quiero pecar de exagerado, pero luego de años de convivencia con el ferrocarril, los terrenos aledaños a las vías se van compactando de manera diferente a si nunca hubiera pasado por allí un tren cargado de toneladas y toneladas de lo que usted quiera.

Ahora el silbato… si por todo Saltillo se escucha en medio de la noche el pitido del silbato del tren, imagínese lo que es tenerlo aquí a cuatro o cinco metros de donde la gente está haciendo lo que hace la gente, desde ver la tele hasta cocinar e intentar dormir, hasta que suena el pito y lo hace brincar de donde estaba, y ni a quien reclamarle que el maquinista cuelgue su hamaca del cordón del silbato, o al menos esa impresión da.

Yo no sé a quienes les va a ir peor, a los que se tengan que mudar porque su casa quedó en medio de la vía, o quienes se queden, por lo menos los primeros no tendrán la vecindad del tren, a menos que vayan a comprar otra casa igual de cerca de las vías, en su salud lo hallarán. Los otros, pues a soportar y a aguantarse, o mudarse, a ver a quien le pueden vender o rentar su casa, con esos vecinitos de acero… quien sabe cuánto pierdan de plusvalía.


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