¡Y ARRANCAN…!

Por Horacio Cárdenas Zardoni

La verdad es que no nos explicamos bien a bien porqué son así, van contra natura, contra todas las reglas y principios de la naturaleza, aun contra la sabiduría popular, los usos y costumbres, y sin embargo, no hay manera de enmendarles la plana, se comportan como si el ser humano fuera una máquina, como si estuviera dotado de la más perfecta y delicada inteligencia artificial, cuando que en ciertas fechas y a ciertas horas, no podemos contar siquiera con la natural, la que viene instalada de fábrica, pero en fin.

Total que el primer día del año se inauguró el proceso electoral en el Estado de Coahuila de Zaragoza, que va aparejado con el proceso electoral federal, el que algunos catastrofistas de esos que todo quieren apuntarlo en el libro de la historia no escrita hasta el momento, han dado en llamar la madre de todas las elecciones, si no por su importancia, que la ha de tener, por la cantidad de puestos de elección popular que se juegan en un mismo día, en una misma casilla, si ya nada más faltaba que por austeridad republicana, hubieran decidido que fuera todo en una misma boleta: presidente de la república, senador, diputado federal, gobernador, alcaldes, diputados locales y reinas de la feria y de la primavera, dependiendo de lo que toque en cada estado.

Dicen los que de eso presumen entender, que los lunes ni las gallinas ponen, y si aparte de lunes cae en día primero del mes y del año, y se juegan en Coahuila las senadurías, las diputaciones federales y las presidencias municipales, pues el proceso electoral no comienza con los mejores augurios, que digamos. ¿Será que el día primero de enero todavía algunos andan enjuergados, que otros andan mínimo con el desvelo, y los que no, padecen los estragos de la cruda realidad, que lo que quisieran no es regresarse a su camita o aterrizar en ella, sino no haber salido de ella? Mejor han aprendido el manejo de los calendarios los que programan el ciclo escolar ¿regresar el día primero, no, es feriado, el día dos?, no tampoco, mejor esperar hasta uno o dos días después de Reyes, aunque la rosca les toque dura a algunos, con tal de no tener pretexto físico, emocional, espiritual, que obnubile su desempeño en lo que deberían estar haciendo bien.

Ah no, el calendario electoral debe apegarse (¿Quién dijo?) al año calendario, que al final de cuentas todo ya está medio hecho, si a lo único que van es al evento simbólico, abrazarse hipócritamente, mientras comprueban en el espejo de los demás, los estragos de las fiestas decembrinas cuando se combinan con todos los abusos que el dinero puede comprar. Cumplido el expediente, y habiéndose ganado la quincena, a regresarse a sus soledades, a su familia, o lo que es más propio de la clase política, a grillar.

De por sí que los calendarios políticos han sido víctimas del mismo fenómeno de la mercadotecnia que no busca que compremos aquello que necesitamos, sino alentar nuestro consumismo hasta extremos de delirio, todo para satisfacer la sed de ganancias de los comerciantes. Así como en los días previos a la navidad, ya algunas tiendas sacaban a relucir la mercancía para el día de San Valentín, y hasta para el de San Patricio, en repetición de cuando desde antes de Halloween ya andaba rondando Santa Clos y seguro por el cambio climático, hasta pinos nevados había en los centros comerciales, así con la cosa política nacional.

Lo que son las cosas, y para que veamos, una vez más, que no somos iguales, de lo que se trataba anteriormente era de retrasar el proceso sucesorio lo más posible, si la elección era en julio, todavía en enero no había candidatos, ah pero con la cuarta transformación, fue el mismísimo presidente López Obrador el que abrió la carrera para sucederlo, nomás conociéndose los resultados de la elección intermedia, esa de la que ya no se acuerda nadie. Lo que sucedió es lo que seguimos presenciando, una campaña larguísima, en la que para no violar la ley que lo prohíbe casi todo, y para no enemistarse con quien hizo favor de considerarlos, los aspirantes primero, los coordinadores de la defensa de no se qué después, los precandidatos ahora y próximamente candidatos, se han placeado por el país hasta el aburrimiento, el suyo propio y el de los potenciales electores, quienes, algunos, se preguntan ¿y esta es la que será presidenta seis años?, mejor morirse de pasmo.

¿Cómo dice el dicho, ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre?, bueno pues la fórmula calendárica para la elección de candidatos, a lo que sea que se esté democráticamente rifando, nomás no ha encontrado el momento justo para que ni canse, ni sorprenda, ni aburra ni falte tiempo para que lo conozcan. Es uno de los pendientes gordos del sistema político electoral mexicano, pero si de algo sirve, el probado por Andrés Manuel López Obrador, con más de dos años de precampaña, ha sido el peor de todos.

Aterrizando en la política coahuilense, las cosas han venido marchando con una arritmia, que si no es médicamente preocupante, sí es digna de análisis. Resuelta como quedó el año pasado la elección de gobernador y del congreso estatal, el interés por el proceso electoral federal parece más bien anémico. Será que fue mucha la tensión que vivimos por estas fechas el 2023, que a finales del año y principios de este, el volumen de ruido político ha sido poco, por comparación.

No solamente los partidos políticos han estado quietos, sino también los aspirantes a ser candidatos, han estado demasiado en silencio, con una excepción, la alharaca que armaron en MORENA para sacar la fórmula de aspirantes para el senado de la república, que con ser importante, se ha convertido en el deseado de toda la clase política de izquierda, cuando que además, están en juego las nada despreciables diputaciones federales y las presidencias municipales. De estas nadie ha hecho caso, y los pocos que han levantado el dedo, hacen más ominosa la falta de acción mediática de los políticos. ¿Será que todo el mundo quiere ser ahora como fue Armando Guadiana Tijerina, que le dio un sello propio a ser senador de la república, o será que nadie quiere ser como Shamir, como Brígido, como Jericó, como Jaime o como Rubén? No nos lo explicamos.

Lo mismo con las alcaldías. Sí, están los que tienen posibilidad, legal, de reelegirse, que no es igual a que tengan posibilidad electoral de ganarle a los otros contendientes, tampoco de las alcaldías, de las nominaciones siquiera, hay quien se esté moviendo para decir, eh yo la quiero.

Échele la culpa al calendario, a lo mejor la atina, porque este arranque del proceso electoral es el más flojo que hemos visto en añísimos, a ver si agarra vuelo.


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