Ciudad de México, 31/03/25 (Más / IA).- México enfrenta una alarmante brecha en el dominio del idioma inglés: el 79% de los estudiantes de secundaria no comprende ni se comunica en esta lengua, pese a su condición de idioma clave en el ámbito profesional y educativo global. Así lo revela el informe ‘Sorry. El Aprendizaje del Inglés en México’, elaborado por la organización Mexicanos Primero, con base en una evaluación aplicada a más de 4,700 alumnos de zonas urbanas con condiciones económicas relativamente favorables.
El estudio confirma que México se encuentra en el penúltimo lugar de América Latina en dominio del inglés, solo por encima de Haití, y ocupa el lugar 88 de 111 países en el Índice de Nivel de Inglés de la firma Education First. Incluso entre los estudiantes de familias con mayor ingreso económico, el 73% tiene un bajo nivel, mientras que en los niveles bajo y muy bajo, la cifra asciende al 84%.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también alertó en 2023 que menos de la mitad de sus egresados de licenciatura domina el inglés, lo que refleja que la deficiencia en el aprendizaje del idioma persiste incluso entre los sectores con acceso a educación superior. El contexto es aún más crítico al considerar que México, como la decimoquinta economía mundial, depende en gran medida del intercambio comercial con países de habla inglesa.
“Sabemos que si una persona es bilingüe está un paso adelante de los demás”, advirtió Martha del Ángel Castillo, directora de la especialidad en enseñanza y evaluación del idioma inglés en el Tec de Monterrey. Según explicó, muchos jóvenes pierden oportunidades laborales por no contar con esta habilidad, aun cuando estén profesionalmente calificados.
A pesar de que desde 2009 se hizo obligatoria la enseñanza del inglés en las escuelas públicas, expertos advierten que el avance ha sido limitado. “La mayoría de las escuelas públicas imparten la clase de inglés, pero es una clase aislada, con métodos muy tradicionales y con tiempo insuficiente. Desde ahí estamos limitando a los niños para las habilidades de pronunciación”, criticó Del Ángel Castillo. La situación se agravó en 2024, cuando la Secretaría de Educación Pública (SEP) recortó el contenido de los libros destinados a la enseñanza del idioma.
Mientras tanto, el gobierno ha promovido recientemente la enseñanza de lenguas originarias como el náhuatl. En marzo, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, anunció su integración como materia optativa en 78 escuelas públicas, con respaldo del Ejecutivo federal. Si bien la iniciativa ha sido celebrada, especialistas advierten que esto no debe sustituir una política sólida de enseñanza del inglés. “Es una gran aportación, pero, por otro lado, me pregunto qué vamos a hacer con la relación de nuestros chavos con el inglés”, expresó Patricia Vázquez, directora de Mexicanos Primero.
La organización estima que México necesita al menos 400,000 maestros de inglés, pero actualmente solo cuenta con 80,000. Maura Rubio, directora de investigación de Mexicanos Primero, señala que la falta de inversión en formación docente, materiales adecuados, horas de aprendizaje y enseñanza desde edad temprana impide avances sustanciales.
“Estamos en una sociedad global y un idioma como el inglés nos va a abrir el horizonte, las posibilidades de interactuar con otros códigos culturales; siempre va a ayudar a que tengamos mejores herramientas para enfrentar los desafíos que pone la marginación, la pobreza, la discriminación”, subrayó.
Como ejemplo de esfuerzos complementarios, Del Ángel Castillo destacó el programa del Tec de Monterrey que involucra a estudiantes universitarios con nivel intermedio-alto de inglés en el servicio social, mediante el cual imparten clases a normalistas, futuros docentes de primaria. El modelo beneficia a unos 300 estudiantes por semestre en niveles básico y medio avanzado. Pese a estas iniciativas, la comunidad educativa insiste en que la mejora del aprendizaje del inglés depende principalmente de una política educativa pública que priorice la formación docente, el uso de tecnologías, la dotación de materiales didácticos y la implementación temprana y sostenida del idioma en el sistema educativo nacional. La SEP no ha respondido públicamente sobre sus planes para revertir este rezago.
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