La Palma, España, 31/03/25 (Más / IA).- El asteroide 2024 YR4, que hace poco más de un mes generó preocupación mundial ante la posibilidad de impactar contra la Tierra en diciembre de 2032, podría en realidad chocar contra la Luna, según nuevas estimaciones de agencias espaciales internacionales.
De acuerdo con los primeros análisis realizados con el telescopio James Webb, el principal observatorio espacial internacional, el riesgo de colisión con la Tierra ha sido descartado, pero se calcula que existe alrededor de un 2% de probabilidad de que el objeto impacte contra el satélite natural.
El asteroide, con un tamaño estimado de 60 metros de longitud, fue observado el 26 de marzo mediante el telescopio James Webb, lo que permitió afinar las proyecciones sobre su trayectoria.
Julia de León, astrónoma del Instituto de Astrofísica de Canarias y coautora del análisis, confirmó que el riesgo para la Tierra es ínfimo, pero destacó el interés científico que tendría un posible impacto lunar. “Si impacta contra la Luna no sería peligroso para nosotros, no pasaría nada realmente, pero sería una oportunidad estupenda para ver un impacto lunar y sus consecuencias a corto plazo”, explicó.
El asteroide cobró notoriedad mundial a inicios de febrero, cuando la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) advirtieron que tenía más de un 2% de probabilidades de colisionar con la Tierra el 22 de diciembre de 2032. En los días siguientes, el seguimiento de su órbita elevó la alerta a un 3.1%, hasta que nuevas observaciones permitieron descartar esa posibilidad.
Los datos del James Webb establecen que el tamaño de 2024 YR4 supera el umbral de 50 metros que activa automáticamente la atención del Grupo Asesor para la Planificación de Misiones Espaciales de Naciones Unidas, encargado de proponer estrategias para desviar objetos cercanos peligrosos.
Con 60 metros de longitud, el asteroide está en capacidad de generar daños significativos en un área de hasta 100 kilómetros de radio, según explicó De León, quien recordó el caso del asteroide de Cheliábinsk en 2013. Aquel objeto, de solo 20 metros, explotó sobre la atmósfera rusa liberando una energía equivalente a 35 bombas atómicas y dejó más de mil 500 personas heridas.
Aunque se ha descartado el peligro inmediato para la Tierra, la comunidad científica observa con interés la posibilidad de registrar por primera vez una colisión lunar con un objeto de este tamaño. “Ojalá impacte”, afirmó De León, quien señaló que su equipo volverá a utilizar el James Webb en mayo para seguir la trayectoria de 2024 YR4 y afinar las probabilidades de impacto.
El seguimiento de este objeto representa una oportunidad única para estudiar los efectos de una colisión en tiempo real sobre la superficie lunar, algo que hasta ahora no ha sido posible observar con un cuerpo de más de 50 metros de diámetro.
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