Editorial

¿VIVIENDA VERTICAL?


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Cada cierto tiempo, valdría la pena que alguien se tomara la molestia de analizar si la frecuencia tiene una periodicidad intencionada, las autoridades se ocupan de los corazones de manzana de Saltillo. para los que es la primera ocasión que entran en contacto con el término, no estamos hablando de la fruta, de la manzana, que se produce y en alguna proporción, también se procesa en el vecino municipio de Arteaga, sino de los terrenos que, por azares de la idiosincrasia saltillera, quedaron atrapados entre los predios que se iban fraccionando en las manzanas, o cuadras, en el centro de la ciudad.


Mentalidad muy de acá, sacarle hasta el último centavo al último metro de terreno que subdividen para venderlos individualmente, de preferencia como chorizos largos, largos, con el problema de que luego les queda un espacio en el centro que no saben cómo comercializar. Dicen que todo se le hace fácil al que ve las cosas desde fuera, para mi la solución para que no hubiera corazones de manzana hubiera sido tan sencilla como que, a la hora de subdividir y poner en venta los terrenos, pues prolongarlos hasta que toparan con los que le dan la espalda, y que dan a la siguiente calle, pero no, el dueño, o más bien los herederos del dueño original, en lo que están pensando es en que encontrarán cliente para el terreno de en medio, que a veces es enorme, pero para el que no dejan acceso suficiente, o en algunos casos extremos, ningún acceso, y es entonces sí, que no se puede llegar al tal corazón más que con un helicóptero, o ahora más modernos, con un dron, si es que encuentran uno lo suficientemente grande para cargar a los que compren el terreno, y todo lo que pueda necesitar, primero para construir la vivienda y luego para habitarla.


No, nunca debió haber corazones de manzana, pero allí están, muchos de ellos literalmente en greña, no habiendo sido molestados por seres humanos en décadas, u otros con suerte diferente, que se convierten en nido de malvivientes, o bueno, dejémoslo en gente ociosa, niños, adolescentes, personas sin quehacer, que quizá merezcan el calificativo de bienvivientes, si no tienen que trabajar. Pero los hay, los corazones de manzana, y algo hay que hacer con ellos…


Cada una de las últimas diez administraciones municipales, por eso decíamos lo de la recurrencia en las referencias al tema, ha sacado a relucir el asunto de los corazones de las manzanas, las más adineradas o las más interesadas, han incluso ofrecido mapas y planos de la situación en el centro de la capital del estado de Coahuila, en los cuales se puede corroborar la realidad del problema, o si usted prefiere, de la situación, porque si realmente fuera el problema enorme que nos dicen que es, ya lo hubieran resuelto hace medio siglo o más, lo cual no es el caso.


La novedad ahora es que a la reiteración del mensaje de que hay que hacer algo, han descubierto que la ciudad de Saltillo se desparrama por los cuatro puntos cardinales, se trepa a la sierra, invade cauces de agua, total, un avance que parece imparable, y entre tanto, hay multitud de predios urbanos que están allí, sin utilizarse.


En alguna ocasión, el municipio llegó a decir que alrededor del 30% del total del casco urbano estaba constituido por terrenos baldíos, algunos con la característica de corazón de manzana, y otros que simplemente están a la espera que sus propietarios, o sus herederos de la siguiente, o alguna generación posterior, se decidan a hacer algo con ellos, venderlos o usarlos, pero algo. Pongamos que fuera sólido el dato, que la tercera parte de Saltillo se halle sin aprovechamiento, esto implicaría que los habitantes tienen que buscar una vivienda o un lugar de trabajo a una mayor distancia que la que tendrían que recorrer, si estos predios estuvieran aprovechados, pero hágales entender, para la gente de Saltillo, de cierto nivel socioeconómico para arriba, lo importante es comprar terrenos, cercarlos o dejarlos así, y esperar hasta que valgan diez, cien, mil veces lo que pagaron por ellos.


La novedad ahora del discurso anticorazón, por denominarlo de alguna manera, es que le están agregando algo que han traído las últimas dos administraciones municipales, en apariencia desinteresadamente, pero que sentimos que trae jiribilla, y no es otra cosa que la promoción de la vivienda vertical, la construcción de edificios, en los terrenos que antes se destinaban solamente a viviendas unifamiliares.


Sí, ponga que tenga sus ventajas, para la gente que le gusta vivir en edificios y no en casas, hay un mejor aprovechamiento del espacio, que no debería ser problema en un estado tan grande como lo es Coahuila, pero es lo que traen. Quieren que en los corazones de manzana se construyan edificios de departamentos, no muy altos, dicen que de tres o cuatro pisos máximo, pero edificios al final de cuentas.


No sé, en algún momento se pensó en los corazones como un sitio adecuado y hasta atractivo para casas bien puestas, ahora lo quieren aprovechar para departamentos y condominios, bueno, pero ¿y están legalmente listos para ello?, sí, porque algunos datan de cincuenta, cien o más años, y quién sabe quien sea el dueño, si lo tienen, eso por un lado, por el otro ¿qué dicen los constructores, le entran, no le entran, les interesa no como desafío sino como negocio?
Una cosa es hablar y otra traer todas las canicas. Esto lo hemos oído ya demasiadas veces y no se ha avanzado prácticamente nada. Veremos si ahora traen de veras un as diferente bajo la manga.


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