Washington, 25/06/24 (Más / IA).- Las viviendas intergeneracionales, donde personas de diferentes edades conviven y comparten sus dinámicas, son una alternativa prometedora para hacer frente a la crisis de vivienda que enfrenta Estados Unidos.
Ante la escasez de viviendas asequibles y el alto costo de las casas, las viviendas intergeneracionales pueden ayudar a aliviar la crisis. Permiten que los baby boomers –personas nacidas en los Estados Unidos entre 1946 y 1964–, que poseen más casas grandes que las familias millennials, compartan sus hogares con personas más jóvenes.
Esto beneficia a ambas generaciones: los baby boomers pueden obtener ingresos adicionales al alquilar habitaciones, mientras que los más jóvenes acceden a viviendas más asequibles.
Además, la convivencia intergeneracional puede reducir la soledad y las emisiones de gases de efecto invernadero.
La vida intergeneracional alguna vez fue común en las ciudades estadounidenses. Todos, desde familias de medios modestos hasta la clase alta, alquilaban habitaciones o pisos enteros.
Existen diversas iniciativas que facilitan estos arreglos, como servicios de emparejamiento, la creación de unidades de vivienda accesorias en hogares existentes, y el desarrollo de proyectos de vivienda colaborativa.
Las viviendas intergeneracionales representan una solución innovadora y sostenible para abordar la crisis de vivienda, al aprovechar los recursos existentes y fomentar la solidaridad entre generaciones.
Sin embargo, las leyes de zonificación excluyentes han restringido severamente la construcción de viviendas que puedan albergar a varias generaciones bajo un mismo techo.
Según un informe de 2024 del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, el 70 por ciento de los terrenos residenciales están limitados a viviendas unifamiliares, lo que ha alimentado una grave crisis de asequibilidad de la vivienda.
El año pasado, tres cuartas partes de los mercados inmobiliarios del país se consideraron inasequibles, con los propietarios de viviendas gastando en promedio alrededor del 35 por ciento de sus ingresos en costos de vivienda, muy por encima del punto de referencia del 28 por ciento para considerarse asequibles, según datos de la compañía inmobiliaria Attom.
Existen diversos servicios que facilitan a las personas encontrar compañeros de vivienda intergeneracionales. Plataformas como Homeshare Online (anteriormente Silvernest) ofrecen emparejamiento a nivel nacional, con opciones gratuitas y de pago.
Nesterly, por ejemplo, conecta a estudiantes graduados en ciudades universitarias que están dispuestos a ayudar con las tareas domésticas a cambio de un alquiler con descuento.
Además, una simple búsqueda en línea probablemente revelará agencias de vivienda compartida cercanas, a menudo sin costo alguno.
El Centro Nacional de Recursos de Vivienda Compartida enumera alrededor de 50 organizaciones sin fines de lucro que brindan este tipo de servicios.
Para aquellos con mayores recursos, la opción de construir un dúplex, una suite privada o una unidad de vivienda accesoria en una casa existente puede ofrecer más privacidad e ingresos adicionales.
Algunas empresas, como Buildcasa en California, incluso ofrecen hasta 400 mil dólares para que los propietarios subdividan sus lotes y construyan una vivienda accesoria o un dúplex en el patio trasero.
Ahora bien, encontrar el compañero de vivienda intergeneracional adecuado es clave para que la experiencia sea exitosa. Hay factores a tomar en cuenta, como verificar antecedentes y crédito; tener comunicación clara y expectativas definidas; compartir valores; tener flexibilidad y adaptación, entre otros.
El éxito de un buen emparejamiento de boommates radica en la combinación de servicios profesionales, comunicación clara y una actitud de apertura al aprendizaje mutuo entre las generaciones.
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