Lic. Marco Campos Mena
¡Qué viva México!, mientras muere su esencia.
¿Qué es lo que festejamos realmente? Mucho se ha olvidado al respecto y no es novedad que esta fecha sirva más como un puente y como una excusa para hacer fiesta mientras se deja de lado todo por lo que nuestros antepasados dieron la vida.
La historia se ha tergiversado para acomodarse a una narrativa más agradable y de orgullo, se olvida, por ejemplo, que Miguel Hidalgo, de quien no hay una sola imagen que lo retrate como fue, no buscaba la independencia, era un orgulloso súbdito de la corona española, pero estaba en contra del virrey.
En su grito original el cura Hidalgo pronunció: “¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡Viva Fernando VII y muera el mal gobierno!”
Sabiendo esto, ¿Por qué tanto odio hacia los españoles? Comenzando por el mismo López Obrador quien desde el inicio de su mandato entró en conflicto con ellos; Desde niños se nos enseñó que los españoles eran los antagonistas de nuestra historia y se les retrató como saqueadores sin escrúpulos que vinieron a destruir todo lo bueno que teníamos, y si bien es cierto que la historia está plagada de errores cometidos por quienes en su momento consideraban que era lo correcto, a estas alturas somos más parecidos a los españoles que a los nativos por la mezcla de nuestra sangre.
Mucho se tiene que cambiar en las creencias que tenemos, ¿estamos dispuestos a aceptar que mucho de lo que sabemos no es como nos lo enseñaron?
Sin duda algo que debería prevalecer en el grito, pero en el de los ciudadanos, es la frase “muera el mal gobierno” es nuestro deber alzar la voz, independientemente de quien ocupe el puesto, el gobierno está para servir al pueblo, no a la oligarquía.
Aclaro que los oligarcas son aquellos que quieren acumular el poder para unos cuantos, y no aceptan oposición, aquellos que quieren tener todo el control en los tres poderes y que rechazan tanto la alternancia como la pluralidad de expresiones.
El mal gobierno se ha encargado de que más de 160,000 personas hayan sido asesinadas en tan solo los últimos 4 años y medio, sin contar la cifra de desaparecidos.
El mal gobierno ha dejado sin esperanza a quienes sufren una enfermedad crónica o mortal al no haber suministro de medicinas.
El mal gobierno ha entregado nuestra paz y seguridad, abraza a quienes nos robaron la calma mientras ellos nos dan de balazos.
El mal gobierno ha desperdiciado el dinero de nuestros impuestos, dinero que cuesta muchísimo trabajo ganar y duele ver como lo despilfarran en preservar el poder y en presumir obras alzadas de precio que no nos benefician.
El mal gobierno fomenta la ignorancia, el odio y el fanatismo, una formula brutal para acabar con familias y amistades.
¡Muera el mal gobierno que se preocupa únicamente por dejar en el poder a otro miembro de la oligarquía!
¿Seríamos capaces de levantarnos una vez más? La sociedad ciertamente es muy distinta y no habría un levantamiento en armas, pero si un levantamiento electoral, un desconocimiento al mal gobierno.
El hartazgo se hace presente en distintas etapas, comienza con las personas más involucradas y que más entienden, luego en quienes se enteran de lo que pasa y en quienes sufren las consecuencias, pero al final, y para nuestra desgracia, llega a quienes están en pobreza, en quienes no tienen nada y ven como un acto de heroísmo el que les regalen migajas para sobrevivir un día más, para nuestra desgracia, son mayoría y son fácilmente engañables.
El próximo año tenemos una gran responsabilidad, tenemos de frente la posibilidad de cambiar nuestra situación, ¿abrirán los ojos tantos mexicanos que se han acostumbrado al mal trato?
El próximo año las plataformas estarán ocupadas por visiones muy diferentes de este país, para nuestra mala suerte, no pudimos elegir a los candidatos ni sus trasfondos, pero si podemos tener una vida políticamente activa, podemos hacer que se escuche la voz del mexicano y sus necesidades, nunca se había tenido tanta facilidad como ahora, las redes sociales y la organización para acudir a los foros, manifestaciones y mítines, etcétera…
Podríamos hablar de tantas cosas que están muriendo de la esencia de nuestro México, pero tenemos que comenzar por que el que muera sea el mal gobierno y la indolencia de permitirles todo, por lo demás, mucho es la simple evolución social que nos guste o no seguirá su camino, ya dependerá de cada uno el cómo preservamos nuestra identidad.
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