Guanajuato, 30/06/25 (Más). – En Silao, Estela Zaragoza esperó paciente a ser atendida por personal de la embajada estadounidense. A nueve años de la muerte de su esposo Rubén Arriaga, busca ejercer el derecho a recibir una pensión del Seguro Social de Estados Unidos, cotización que su marido realizó durante casi tres décadas como jornalero en California. Su trámite, gratuito y acompañado por el Gobierno de Guanajuato, la coloca entre las mujeres viudas de migrantes que ahora buscan garantizar una vejez con dignidad.
Guanajuato es actualmente la única entidad en México que impulsa un programa específico de asesoría y acompañamiento para el trámite de la pensión que otorga el Social Security estadounidense a beneficiarios en el extranjero. De acuerdo con datos del gobierno estatal, desde 2023, 160 personas han sido beneficiadas por este esquema, en su mayoría mujeres que perdieron a sus esposos y que ahora dependen económicamente del beneficio mensual.
La entidad registra una de las tasas migratorias más altas del país. Entre 2015 y 2020, más de 50 mil personas emigraron desde Guanajuato, principalmente hacia Texas, California e Illinois. La migración laboral, de acuerdo con datos oficiales, representa el 73% de los casos.
Carlos Díaz, representante de la Oficina de Seguridad de EE. UU. en México, explicó que la pensión puede ser otorgada a viudas, viudos e hijos menores de trabajadores que cotizaron en el sistema norteamericano. “Las pensiones pueden ir desde 180 hasta 2 mil dólares mensuales”, señaló. Las cifras del 2023 indican que México cuenta con más de 15 mil 700 beneficiarios de este tipo, lo que representa más de 55 millones de dólares en pagos mensuales.
La viuda Estela, acompañada de su hija Valeria, reconoció que el dinero no compensa la ausencia de su esposo, pero ayudará a dejar de trabajar en el campo. “Me están pagando, como quien dice, lo de su trabajo de él, de tantos años”, expresó. Rubén falleció en 2016 tras regresar a su tierra natal debido a una enfermedad terminal.
En Guanajuato, los trámites son respaldados por la Subsecretaría de Atención a Personas Migrantes, dependencia de la Secretaría de Derechos Humanos del estado. Su titular, Susana Guerra Vallejo, explicó que el acceso a estas pensiones “no es una dádiva”, sino un derecho ganado por los trabajadores migrantes. “Algunas mujeres viven solas o en familias extendidas, esta pensión representa su único ingreso”, señaló.
Uno de los requisitos para mantener el beneficio es residir temporalmente en Estados Unidos al menos un mes cada seis meses. Para facilitar este proceso, el gobierno guanajuatense apoya con el traslado y parte del costo del trámite de visa. Las solicitudes son gestionadas directamente con la embajada estadounidense, sin necesidad de viajar al país del norte.
La historia de Ana María, originaria de San Luis de la Paz, es otro ejemplo. Cada seis meses viaja con su hija menor a Texas para que conserve la pensión heredada por su padre, quien trabajó durante más de 30 años en el campo estadounidense. “De ahí pagamos escuela, comida y medicinas”, relató.
En 2024, Guanajuato reportó un ingreso anual superior a los 8 millones de dólares por concepto de pensiones del Seguro Social estadounidense. De acuerdo con el Gobierno del Estado, los municipios con más beneficiarios son León, Apaseo el Grande, Dolores Hidalgo, Valle de Santiago, Guanajuato capital y Silao.
El trámite es completamente gratuito, y puede ser solicitado por cualquier mexicano en los 32 estados del país. No obstante, el gobierno de Guanajuato ha establecido un modelo de atención permanente con jornadas cada dos meses, asesoría jurídica y vinculación con las oficinas consulares.
Organizaciones como la Asociación Guanajuatense del Estado de Texas también ofrecen orientación. Su fundadora, María Dolores Aviña, migrante desde 1992, ha acompañado a decenas de familias en sus trámites. “Siempre tratamos de apoyar, porque muchas personas no saben que pueden ser beneficiarias”, explicó.
El programa ha sido reconocido como un modelo replicable en otras entidades, ya que muchas viudas o hijos de migrantes no acceden a este derecho por falta de información o por no contar con asesoría legal adecuada.
“Esto es algo que mi esposo dejó para nosotros”, concluyó Estela Zaragoza, con la esperanza de que su derecho sea reconocido. Como ella, otras mujeres en Guanajuato luchan por acceder a una pensión que podría cambiar su realidad cotidiana tras una vida marcada por la migración.
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