por Horacio Cárdenas Zardoni
Diversos comentaristas y muchos analistas han dado en llamar a la del próximo 2 de junio como la elección más importante de la historia de México. Ya desde que una de las partes en contienda, la integrada por Morena y sus partidos satélite el Verde ecologista de México y el dizque Partido del Trabajo, se llamen a sí mismos Coalición para seguir haciendo historia, nos da idea de la relevancia que tienen para ellos estos comicios. Del otro lado del espectro y sin hacer mención de ello, la coalición opositora, algo así como corazón y seguridad o seguridad y corazón, pretende arrebatar el poder presidencial y una buena parte de los puestos de elección popular en contienda a quién perciben como un poderoso enemigo a vencer. las encuestas perfilan un triunfo para la candidata de Morena Claudia Sheinbaum por un margen que haría incuestionable el resultado en las urnas, sin embargo esto no son más que datos manejados que hacen todavía más interesante una lucha por el poder, como efectivamente no se había perfilado en bastantes años.
Ni que decir que es mucho lo que está en juego desde el punto de vista de la Cuarta Transformación le han dado en llamar ponerle un segundo piso a esta… en lo que en lo personal nos parece una elección bastante desafortunada de una representación visual que precisamente a los gobiernos emanados de Morena le ha resultado bastante, bastante contraproducente, solo por mencionar los casos del colegio Rébsamen, la línea 12 del Metro y la perforación de cuevas en el paso del Tren Maya, solo para mencionar algunas de las más aparentes de la manera más bien poco profesional con la que edifican las cosas los morenistas. para los partidos de la oposición la elección es todavía más importante, pues de ella depende su estricta supervivencia como institutos políticos, el PRI, el PAN y el PRD por sí solos tendrían dificultades para conservar el número de electores y la proporción que exige la legislación electoral para mantener el registro como coalición. Probablemente las cosas se faciliten, sin embargo no hay garantía de nada si no hay un triunfo en las urnas contundente.
Sí, la de junio será una elección como nunca hemos visto otra, y esto lo será por un aspecto que desearíamos ni siquiera estuviera en la agenda, como se podrá imaginar nos estamos refiriendo al tema de la seguridad o más puntualmente, al tema de la inseguridad política.
En efecto, organizaciones de la sociedad civil que se ocupan de esta clase de cosas, ya que el estado parece haber declinado también esta misión, han documentado una enorme cantidad de hechos de violencia perpetrados en contra de aspirantes precandidatos y casi candidatos a los puestos de elección popular. sin poder corroborarlo, salvo tirarse un clavado en una investigación exhaustiva, se habla ya de más de 1,100 hechos violentos en contra de quienes han manifestado su interés por participar como candidatos a alguna posición política. Lamentablemente ha habido ya cuatro homicidios de aspirantes, el número de atentados se multiplica semana con semana y las amenazas contra las personas que contienden y a sus seguidores, familiares y colaboradores son incontables.
Esta es una contabilidad parcial un corte al mes de enero cuando ni siquiera han comenzado formalmente las campañas, y ya se tiene una elección manchada, manchada de sangre. Imagínese cómo se verá conforme vaya acercándose la fecha en que los mexicanos tengamos que sufragar, eso si no se llega a hechos, acciones y estrategias tendientes a atemorizar al electorado de forma que vote a favor de cierto candidato, en contra de otro, o que simplemente se abstenga de asomarse por la casilla ese domingo de junio.
Los hechos de violencia se han dado en otras latitudes del país, están por ejemplo los casos de Chiapas Guanajuato Michoacán Guerrero, pero…. Coahuila tampoco ha estado exento de la violencia político electoral en el pasado, al contrario. Todavía recordamos el asesinato de Fernando Purón Johnston que era aspirante del partido revolucionario institucional a una diputación federal en Piedras Negras, no por estar lejos, no por estar en la frontera blanca que presumimos tener, dejamos de estar en riesgo de que la violencia invada nuestro proceso electoral.
Y decimos esto de entrada para que nadie diga que el Coahuila del 2023 es diferente del México de ahorita o de hace seis, o de hace doce años. El país ha sido reiteradamente llamado México Bronco, el mismo Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente y hace seis años candidato, amenazaba con que si le hacían alguna jugarreta para arrebatarle su esperado triunfo en la elección del 2018, no movería un dedo para contener al tigre que se iba a despertar para defenderlo, refiriéndose supuestamente al pueblo elector, que se levantaría en armas en apoyo de su persona y su propuesta política. a la vuelta de los años nos parece exagerada la llamada que hacía y que probablemente en algo influyó para que el sistema político efectivamente tampoco hubiera un dedo a favor del candidato del PRI. así quedaron las cosas, México a nadie le escapa, es un país violento, pero no lo es, o no lo ha sido más bien por razones electorales, tampoco queremos decir que lo sea porque está en nuestra naturaleza colectiva, asesinatos sobran, extorsiones sobran, quisiéramos vivir en un país en paz y esto está más allá de la realidad, algunos dicen que de la tercera parte del país otros que ya alcanza la mitad del territorio y las encuestas del INEGI detallan que una altísima proporción de ciudadanos se siente inseguro allí donde vive. Esto en tiempos normales, en tiempos electorales el miedo tiende a exacerbarse.
Las campañas electorales suelen ser tiempos de entusiasmo, de alegría, de emociones y de expectativas, algunas de ellas centradas y otras desmedidas. No por andar en el entusiasmo del toca toca, o en la alegría del pega pega, debemos estar omisos en cuidarnos los unos a los otros y los unos de los otros.
La democracia se dice y se repite que es la forma de gobierno más civilizada, no queremos ni imaginarnos cómo serán aquellas otras que son menos civilizadas que esta. Las campañas comienzan pronto, es de esperarse que tanto interés por el triunfo lleve a ciertas personas con excesivo, llamémosle celo, intenten forzar el triunfo a favor de este o aquel candidato.
Desafortunadamente no están los tiempos para depender de un instituto electoral que hace la función de dado cargado a favor del partido oficial, es la sociedad civil, es la sociedad en general la que tiene que vigilar comicios y además contener la ola de violencia que estos podrían generar. No pretendemos ser aves de mal agüero, allí están los datos, allí están los candidatos amenazados, secuestrados, extorsionados y asesinados. busquemos que esta sea la elección más limpia y más blanca posible, conformarnos con cualquier otra cosa no está a la altura de nuestra sociedad y nuestra parte en la historia.
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