Violencia de género; Cuando la víctima es el hombre

Por Miguel Villarello

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A propósito de la violencia de género, es casi desconocido que en México existen hombres víctimas de violencia por parte de mujeres agresoras, aunque los especialistas aseguran que sí la hay, pero que no está muy arraigada, son casos muy aislados o especiales, por no llamarlos curiosos.

Se estima que por cada 100 casos de mujeres víctimas de violencia de cualquier tipo o nivel por parte de hombres agresores, unos ocho hombres viven situaciones de violencia por parte de sus mujeres agresoras ya sea esposas, parejas, concubinas, amantes, amigas o en situación de amor libre.

Pero los especialistas insisten en que el meollo del asunto es que principalmente inciden varios factores para que no se cuente ni siquiera con estadística de hombres violentados: los hombres no ven un adecuado acceso a una justicia objetiva, por razón de machismo y desconocer los niveles de violencia que pudiese ejercer una mujer.

Al respecto hay un colectivo cívico que empuja para que este fenómeno sea atendido y en todas las entidades federativas se establezca un centro de atención a hombres víctimas de violencia por parte de sus parejas.

Y entre sus tareas está la sensibilización y reeducación de quienes están en la parte institucional de la impartición de la justicia y la misma sociedad.

Al respecto se sabe del caso de un hombre joven, padre de familia, quien a raíz de la separación de su esposa ella quedó con la custodia de su único hijo, pero por una mala decisión del juzgado la expareja no permitió que lo viera.

El problema se extendió por más de 3 años, tiempo en el que el padre se cansó de acudir a la casa donde vivía su exesposa con su hijo para convencerla y poder convivir con el niño, siendo que el juzgado le otorgó el permiso para verlo, pero la exesposa se lo impidió.

Interpuso denuncia en la que incluyó la tipificación de violencia en cuanto a la vulneración de sus derechos humanos a la patria potestad y ni así logró el que, cuando menos, su hijo pudiera convivir con él los fines de semana.

El caso va para cuatro años y el padre de familia, sin cansarse, acudió a las autoridades para encontrar una solución; inclusive ha cambiado de abogado por tres ocasiones y, sin resultados positivos, sigue sin lograr ver a su hijo.

Recuerda que, cuando se divorciaron, el pequeño tenía un año, hoy está por cumplir seis años y se duele de haber perdido tanto tiempo sin ver crecer a su vástago al grado de perder casi todo tipo de contacto con él, lo cual, afirma, va en detrimento del adecuado desarrollo psicológico del pequeño.

En el fraccionamiento Europa en Saltillo se encuentra uno de los Centros de Gestión de Justicia para Hombres cuyo fin es atender todo caso de violencia o vulneración de derechos humanos de los hombres.

Su directora nacional Yolotzin Bocanegra platica respecto de esta materia tan amplia.

Afirma que son: “un grupo multidisciplinario de trabajadores sociales, psicólogos y abogados que técnicamente nos dedicamos a vigilar la mala aplicación de la perspectiva de género en las dependencias y los órganos auxiliares de justicia”.

“O sea, no se trata de que estamos en contra de las mujeres ni mucho menos en contra del feminismo ni nada de eso, pero sí hay situaciones en las que se tiene que vigilar con suma observancia y delicadeza cada caso porque muchas veces no se investiga a fondo y favorecen a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, sin investigación previa”, comentó.

EL GRUPO

“Abrimos el 26 de noviembre del 2020 y a más de un año de la apertura llegamos a contar con cinco sedes establecidas en Ciudad de México, Nuevo León, Coahuila, Sonora y Chihuahua, aunque también tenemos redes de apoyo en Sinaloa, Puebla, Querétaro y Michoacán”, explicó.

Platica que, por ejemplo: “en la sede de Chihuahua, que está en Ciudad Juárez, pensé que íbamos a tener en contra, que remaríamos contra la marea, o sea, se iban a oponer a la apertura del centro, sin embargo, ha habido mucha conciencia incluso de parte hasta del gobierno”.

“La sede de Ciudad Juárez y Sonora tienen apoyo gubernamental, en la primera cada 15 días se dan sesiones para hombre víctimas de violencia y para mujeres agresoras”, agrega.

Incluso, cuenta: “para el caso de Sonora la directora del Instituto Sonorense de la Mujer es la que está apoyando para que se puedan lograr las gestiones y se haga la apertura formal del centro en ese estado”.

Entre los casos que han tenido en este tema hay varios delicados, siguen batallando un poco con los órganos auxiliares de justicia: “porque no hay una objetividad y no hay una especialización en las investigaciones para efectivamente garantizar el interés superior del menor que, pues, es para lo que supuestamente están”.

“Entonces ya son cinco sedes y hoy se busca dar el siguiente paso aquí en Coahuila y hacer una vinculación, pero a nivel municipal”, compartió.

Yolotzin Bocanegra afirma que en Saltillo o Coahuila hay algunos casos que actualmente son atendidos en cuanto a la violencia contra los hombres por parte de mujeres agresoras.

“Sí, tenemos alrededor de 50 casos abiertos más o menos, o sea, ya propiamente como procesos, asesorías y demás pues ya ahorita no traigo la cifra exacta, pero sí es un tema delicado que dentro de nuestras labores está sensibilizar y reeducar.

Porque lo que insistimos constantemente que, de acuerdo con el constructo que como sociedad hemos hecho sobre la masculinidad, pues los hombres no tienen acceso a una justicia objetiva”, afirmó.

Estos procesos son principalmente ¿por qué causas?, se le cuestiona, y responde que se trata de convivencias y bueno divorcio, convivencia padre hijos, guarda y custodia.

“Ahí, por ejemplo, pues el sesgo de la aplicación de la perspectiva de género prioriza a la mujer por el simple hecho de serlo, aunque los menores se encuentren mejor cuidados con el padre, entonces tenemos te repito casos delicados y videos”, sentenció.

Por lo que comenta que tienen un caso específico: “alrededor de 54 videos donde la mujer es la que ejerce violencia, sin embargo, pues las instituciones siguen favoreciéndola, incluso esta persona no se ha presentado ni a las audiencias ni a las evaluaciones y un menor de tres años sigue estando a su cargo cuando ella misma ha reconocido que lo deja solo para salirse de fiesta.

El caso es aquí en Saltillo y pues sí está corriendo riesgo el menor, obviamente ahorita no hay objetivo que lo proteja, nosotros estamos peleando por eso, incluso metimos una carta al Gobernador y ya están las quejas establecidas en Derechos Humanos, pero el menor sigue estando allá en casa de su mamá”, lamentó.

En cuanto al padre, la directora nacional de los Centros de Gestión de Justicia para Hombres sostiene que sigue sin ser escuchado pese a todas las sesiones que han estado haciendo, por lo que advierte que: “y ya vamos a ir, como más fuerte esta semana en relación con ese niño porque sí está en una situación delicada”.

ESTADÍSTICA

De acuerdo con datos del informe anual de la Fiscalía General del Estado en 2021 se crearon e impulsaron las unidades especializadas en violencia contra las mujeres en varios municipios al grado de que se llegó casi a la cobertura total en la entidad.

De los 17 feminicidios ocurridos en el año, 14 estaban judicializados y por lo menos en la mitad se dictaron sentencias condenatorias y cárcel a los agresores, por supuesto todos se juzgaron con perspectiva de género y el delito va a la baja.

Y, aunque no se tiene estadística de homicidios en los que las mujeres hayan sido las víctimas, ya que el Código establece diferencias entre homicidio y feminicidio, se desconoce la cifra de casos en que se haya juzgado a una mujer agresora, mucho menos si se le concedió alguna pena de cárcel por haber ejercido violencia contra algún hombre.

En cuanto a la FGE el mismo titular, Gerardo Márquez Guevara, en su informe ante el Congreso estatal en diciembre del año pasado declaró que la instancia recibió 8 mil 457 denuncias por delitos de violencia contra las mujeres y que emitió la misma cantidad de medidas de protección para ellas.

Aunque algunos especialistas y estudiosos del tema, sobre todo psicólogos, sostienen que por cada 100 mujeres que son víctimas de violencia de cualquier tipo por parte de hombres agresores, solamente 8 hombres viven situaciones de violencia por parte de sus mujeres agresoras.

Y, lo mismo que la violencia de género se radica en el ámbito familiar sin importar el estatus civil, esposas, parejas, concubinas, amantes, amigas o en situación de amor libre.

Al volver con el Centro Gestión de Justicia para Hombres, cuyo despacho está en la calle Villanueva de la colonia Europa, la licenciada Yolotzin habla de las denuncias en general.

“Denuncias penales ahorita como tales, vaya, que fueron impuestas por nuestros usuarios tenemos entre 10 y 12, casos familiares y asuntos penales son 80, de esos casos abiertos entre 14 y 16 son mujeres”, dijo.

Por lo que confirma que también atienden a mujeres: “pero la mayoría de esas mujeres vienen violentadas por las instituciones, o sea, no se les da seguimiento a sus procesos”.

Cuenta que tuvieron un caso de una chica que tiene situaciones mentales: “va y denuncia un delito sexual, pero no le dan seguimiento porque para el ministerio público no tiene congruencia esa declaración”.

“Entonces, si hay una situación mental de por medio ¿cómo le garantizas justicia a una persona que no está, digamos, del todo sana psicológicamente?, sin embargo, el delito sí sucedió.

Con esto te quiero decir que no hay esa sensibilidad por parte de las autoridades ni la pericia ni el ‘expertise’, nada para poder atenderlas y garantizarles justicia”, sentenció.

INCREMENTO

¿Se ha incrementado la violencia hacia el hombre?, se le pregunta Yolotzin Bocanegra y responde que: “es que la violencia hacia el hombre siempre ha existido”.

“La cuestión aquí es que, por ejemplo, nosotros no tenemos estadísticas objetivas porque la mayoría de las estadísticas del INEGI están enfocadas hacia la violencia contra la mujer. Entonces, por ejemplo, cuando un hombre es golpeado, es agredido por su pareja lo primero que sucede es que van e intentan denunciar y son juzgados.

Son señalados, se burlan de ellos o les dan una tipificación distinta a la que corresponde, o sea, lo pasan por lesiones, por amenazas, pero no le dan el nombre propiamente de violencia familiar”, expuso.

Después de afirmar que la violencia contra los hombres “siempre ha existido”, da a conocer que “nosotros diseñamos una encuesta”.

“Incluso tuvimos que hacer una prueba piloto porque, para esos casos si tu le preguntas a un hombre que si ha sido violentado él te va a decir que no, pero si le empiezas a desglosar las acciones que nuestro Centro de Atención consideró violentómetro las cosas cambian.

El violentómetro fue emitido por el Instituto Politécnico Nacional hace tiempo y se refiere una encuesta de violencia entre pareja ni siquiera dice específicamente del hombre hacia la mujer, sin embargo, las instituciones encargadas de la protección de las mujeres se apropiaron de ese violentómetro y hasta le pusieron sus logos, etcétera”, enfatiza.

“Pero si leemos detenidamente lo que viene en el violentómetro basta con ser persona para que puedas humillar, descalificar, hacer la ley del hielo, ejercer violencia física y todo lo que viene ahí desglosado.

Por ello nosotros tuvimos que operacionalizar cada concepto, o sea, ¿te han controlado hora de entrada y salida?, ¿te han rotos tus cosas?, no sé, tus videojuegos, ¿te han humillado en público o alguna agresión física?, entonces hasta que la desglosamos ya los hombres empiezan como a concientizarse”, compartió.

Y luego se refiere a que: “esto es lo que hacemos dentro de nuestros proyectos o nuestros círculos terapéuticos con hombres, pero pues sí, ni siquiera está visibilizado; es decir, que a veces ni siquiera los mismos hombres tienen conceptualizada la violencia”.

Y va más allá, menciona que anteriormente era como por machismo que no denunciaban los hombres, hoy casi no se denuncia debido a que las mismas autoridades son precisamente las que no les brinda apoyo o asesoramiento.

Luego de hacer tal afirmación, expresa que: “es que sigue siendo como parte de…, porque a fin de cuentas los hombres socialmente no están o no tienen permitido sentir”.

“Entonces si un hombre va y denuncia, lo primero que le dicen, pues ponen en duda su masculinidad, o sea, le dicen cosas como ‘¿no puedes controlar a tu mujer?, ¿eres un mandilón?’, etcétera”, dijo.

Por lo que emite un dicho muy conocido: “Entonces el hombre que más aguanta, más hombre es también”.

“Y eso es algo delicado, sigo insistiendo que el personal a quien le corresponde levantar esas denuncias no está sensibilizado”, sentenció.

Y pasa al lado opuesto cuando dice que: “hay una sensibilización en cuanto a las mujeres porque se ha creado una culpa colectiva, o sea, el hombre por el simple hecho de ser hombre tiene la intención permanente de dañar, entonces eso está basado en su sexo y no en sus acciones, cuando realmente tienen que evaluar las acciones e independientemente de si es hombre o mujer”.

En el centro, se refiere al de Gestión de Justicia para Hombres: “tenemos usuarias mujeres y son usuarias que ya vienen violentadas de las dependencias o que son ignoradas o que los ministerios públicos de los mismos centros para mujeres las tratan mal y acuden con nosotros.

Entonces técnicamente nuestro centro es totalmente pro-persona, nos llegan mujeres -insiste-, también las atendemos y velamos por sus derechos humanos que es nuestro principal objetivo”, afirmó.

EL VIOLENTÓMETRO

La abogada de los hombres retoma la encuesta de la que tienen resultados parciales porque todavía no finaliza y el violentómetro.

De la encuesta nacional de violencia contra los hombres dice que la lanzaron en el segundo semestre del 2021: “porque no tenemos esta problemática en estadísticas, no existe, y entonces lo que no está visibilizado, pues tenemos que nombrarlo para que esto se haga visible”.

Sostiene que para este ejercicio cuentan con el apoyo de otros estados que son Ciudad de México, Sinaloa, Puebla, Querétaro y Michoacán: “que nos apoyan para impulsar esta encuesta, pero nos hemos topado con que, por ejemplo, los hombres en lo general no tienen definida la violencia al remitirlos al violentómetro”.

“Si lees el violentómetro, por ejemplo, tiene aspectos o niveles como ignorar, la ley del hielo, si revisas el celular que son algunos de los aspectos relativos a la violencia en pareja, pero muchos ignoramos que también aplican en cuanto a prácticas violentas por parte de mujeres agresoras contra los hombres o sus parejas.

Es decir, todas esas acciones las puede ejercer una mujer perfectamente; entonces el violentómetro es asexual, ¿qué quiere decir?, que tanto hombres como mujeres pueden hacer eso.

Si nosotros les decimos ‘bueno, tu pareja te golpeaba’, ellos dicen que no, ‘¿hubo una cachetada o algo?’, ah sí responden, les tenemos que súper definir porque a veces dicen no, ‘como no me dolió pues no es violencia’.

Entonces empiezan a minimizar todo ese tipo de cosas y no son capaces ni de pedir ayuda y cuando piden ayuda son violentados por las propias instancias públicas, como te dije antes, se burlan de ellos, minimizan los hechos porque esto está asociado al constructo que como sociedad hemos hecho de la masculinidad, pensamos que un hombre tiene que aguantar”, explicó.

PRIMERA DENUNCIA

Allá por el mes de julio del 2021 este grupo consiguió que entrara la primera denuncia por violencia familiar de parte de una mujer hacia un hombre expresa Yolotzin Bocanegra.

“Antes cuando los hombres acudían a las dependencias para denunciar este tipo de situaciones aparte de que se burlaban de ellos los pasaban por lesiones o amenazas únicamente.

Minimizaban el delito y ahorita ya se está logrando que se les clasifique como violencia familiar”, comentó.

Del caso al que se refiere anticipa que no puede dar datos personales ni muy específicos por ser un procedimiento de investigación judicial en desarrollo, pero que corresponde a Saltillo y fue de violencia física y violencia psicológica ejercida por muchos años.

“Incluso el usuario llegó golpeado al Centro de Gestión de Justicia para Hombres, tienen hijos de por medio y específicamente en este caso procedería que, de acuerdo con el Código Penal, quien tiene que dejar su domicilio es la agresora en este caso y no la víctima. Y sí, ella abandonó o dejó la vivienda.

Inclusive llegaron a un acuerdo y la guardia custodia está a favor de ella, por lo que apenas se va a pasar al procedimiento familiar.

Ahorita por mutuo acuerdo y para que los menores no estén presenciando actos de violencia entre los padres fue el acuerdo al que se llegó”, acota la licenciada.

Y concluye que el caso apenas está en proceso: “porque al usuario únicamente le dieron la copia de la denuncia, no le han emitido la orden de protección”.

REFORMAR CÓDIGO

Se le expone lo siguiente: Ante la posibilidad de algún tipo de reforma a los códigos, leyes o reglamentos porque, de entrada, en los juicios o audiencias de violencia familiar los juzgadores casi siempre privilegian la perspectiva de género, de hecho, con ese denominativo o clasificación ya están dándole la preferencia o cierto beneficio a la mujer.

Y menciona que es ese caso: “por ejemplo, se supone que los juzgadores tienen un protocolo para juzgar con perspectiva de género, si nos vamos directamente a lo que está en el papel dice que se tiene que observar minuciosamente caso por caso para las poblaciones que tienen ciertas desventajas ante ciertas situaciones”.

“No especifica hombres ni mujeres, obviamente dan prioridad a las mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad, entonces, por ejemplo, si de acuerdo con el protocolo de perspectiva de género dice que se tiene que ver particularmente cada caso donde tienen ciertas desventajas, los hombres tienen una clara desventaja.

Ello referente al Derecho Familiar porque como no tiene permitido sentir, si un hombre busca tener convivencia con sus hijos automáticamente es tomado como un acto de molestia en contra de la mamá.

Jamás va a ser tomado como un interés propio del hombre por convivir con sus hijos y eso es perspectiva de género, es decir, ahí le están faltando perspectiva de género con el papá.

Entonces que el papá conviva con los hijos, que pueda o que dé una pensión pues también es beneficio para las mujeres, obviamente el beneficio es para los niños principalmente, pero pues también influye ya sea en la economía o en la tranquilidad de las mujeres y eso no se está visibilizando”, agregó.

Ante tal divergencia analiza entonces: “el mundo realmente concibe y respalda que miles de niños todos los días sean separados de sus papás y de sus familias paternas y ahí, vaya, si meten un juicio por pensión alimenticia, el dinero se puede reponer totalmente”.

Por lo que cuestiona la misma abogada y especialista: “pero ¿cómo le repones al niño el tiempo que no pasó con su papá?, o sea, el niño no pregunta ‘¿ya depositó mi papá para ver si lo puedo extrañar o no?’ y tampoco pregunta si está bien con la mamá o si tiene trabajo para poder tener hambre, o sea, ahí están las necesidades al mismo nivel, tanto las fisiológicas como las emocionales, y no se está priorizando eso”.

SIN PROYECTO

Derivado de una indagatoria en el Centro de Justicia y Empoderamiento de la Mujer y en el Instituto Coahuilense de la Mujer fuentes internas, con la condición del anonimato, afirman que no existe un programa que atienda la violencia contra hombres por parte de mujeres agresoras.

Que, por ser ambas instituciones dedicadas al apoyo y atención, asesoría y capacitación de las mujeres, sólo tiene una especie de asesorías “de pareja” en las que se enfocan a dar pláticas psicológicas a los varones agresores y que viven en situación de violencia familiar y que les son enviados por los centros de justicia penal, familiar o civil una vez que concluyeron sus procesos de juicio o demanda.

Inclusive comentan que en caso de necesitar atención a denuncias por violencia ejercida por parte de sus mujeres o esposas se remitan a los ministerios públicos para agresiones o amenazas.

De igual forma tanto el CJEM como el ICM no cuentan con cifras o estadísticas respecto de la violencia ejercida contra los hombres por parte de mujeres agresoras.

TARDADO

Y abrimos con la pregunta de ¿cuánto tiempo se lleva el que un papá a quien le negaron la custodia o convivencia de sus hijos el poder verlos nuevamente después de una separación?, o ¿cuánto tiempo se lleva el que la autoridad dictamine que sí los puede ver?

Y la abogada contesta que: “de hecho, es un proceso largo, entre seis y ocho meses”.

¿Qué nos alarga este proceso?, pregunta ella misma y se responde: “pues que los órganos auxiliares de justicia les dan una cita cada mes y a veces necesitan cuatro o hasta seis sesiones para evaluarlos y ahí, o sea, los juicios familiares para las cosas de convivencia dependen del centro de evaluación psicosocial”.

“Y eso se debe a factores como que, a veces, no sueltan los peritajes, no les dan prontitud a los asuntos pues. O sea, ha habido periciales que tardan un año o año y medio en entregar, entonces ese tiempo pues realmente el niño o la niña dejan de convivir con el padre o la madre no custodio.

Y pues es un tema delicado porque al fin de cuentas, vaya, luego intentan retomar la convivencia y el juzgado le dice ‘pues tienes un año o año y medio sin verlo ¿cómo te lo voy a soltar libremente?, técnicamente el niño no te conoce’, pero ha sido una distancia y un desapego que el mismo sistema genera y no se hacen cargo de eso”, lamentó.

Ahora, expresa Yolotzin Bocanegra: “al hablar de perspectiva de género, por ejemplo, tenemos usuarios que tienen que ir a Monclova los fines de semana a ver a sus hijos y no se contabiliza la gasolina, el tiempo de traslado, si tienen que pedir permiso laboral o no, es decir, aunque se les otorgue una convivencia siguen estando en desventaja y ese tipo de circunstancias no están tomadas en cuenta”.

Por ello, finalmente vuelve al principio: además que no se cuenta con una estadística de hombres violentados, que los hombres no perciben un adecuado acceso a una justicia objetiva, influyen razones como el machismo y desconocimiento de los niveles de violencia que pudiese ejercer una mujer agresora para denunciar el hecho.

De ahí la propuesta de empujar para que el fenómeno sea atendido y se establezcan centros de atención a hombres víctimas de violencia por parte de sus parejas en todas las entidades federativas, así como regresar a la sensibilización y reeducación de la sociedad y de quienes están en la parte de la impartición y tratamiento de la justicia.


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