Ciudad de México. 17/02/26.- La violencia contra mujeres y niñas en México alcanza niveles “epidémicos y alarmantes”, advirtió la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Reem Alsalem.
Lo anterior durante el Encuentro Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas en la Cámara de Diputados, realizado este día
La representante de la ONU subrayó que este flagelo no solo va en aumento, sino que además es perpetrado por actores estatales y no estatales y está agravado por múltiples factores estructurales en México. Entre ellas, la desigualdad de género, la pobreza, el desplazamiento forzado, el crimen organizado y una impunidad persistente que limita el acceso efectivo a la justicia para las víctimas.
Alsalem señaló que en el país persisten desapariciones de mujeres y niñas, deficiencias en la investigación de estos casos y una falta de apoyo adecuado a las familias que buscan a sus seres queridos. Indicó que la violencia se ve exacerbada también por discursos patriarcales y misóginos que legitiman agresiones físicas y psicológicas, así como la explotación, mercantilización y deshumanización de las mujeres, incluso en espacios digitales.
La relatora recordó que, a pesar de que México ha aceptado la mayoría de las recomendaciones derivadas de su examen periódico universal de 2024, la violencia de género continúa en niveles alarmantes, lo que representa una crisis humanitaria dentro del país.
Reem Alsalem también destacó la urgencia de servicios especializados como refugios para víctimas, asistencia jurídica y protección integral, cuya falta ha sido acentuada por medidas de austeridad y recortes presupuestales.
La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, coincidió en que la erradicación de la violencia contra mujeres y niñas debe ser una prioridad nacional y que se requieren leyes eficaces, presupuestos suficientes y políticas públicas sostenidas, además de datos confiables para dimensionar con precisión el problema y orientar decisiones responsables.
Entre los factores culturales de raíz que impulsan estas violencias, Alsalem señaló que los aprendizajes y roles sociales que se inculcan desde la infancia reproducen desigualdades que terminan en discriminación y agresiones contra mujeres y niñas.
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