VIABILIDAD MUNICIPAL


Por Horacio Cárdenas Zardoni

Solemos verlo en las películas, en las norteamericanas que para bien o para mal son nuestro referente en los más diversos aspectos de la vida en sociedad, que en los Estados Unidos el nivel federal es tenido como lo máximo que puede existir, en orden descendente, siguen los estados y finalmente las municipalidades. En las películas gringas los “Feds” son poco menos que la encarnación en la tierra de todas las cualidades, envueltas además en un traje no muy elegante, pero siempre bien planchado, unos anteojos que no dejan pasar la luz ni de aquí para allá ni de allá par acá, y una seriedad que raya en la adustez. Al menos en las películas, los federales son los agentes del FBI, los de la CIA, los del Servicio Secreto, los de la DEA no porque siempre andan dizque encubiertos, ah y por supuesto los del IRS, los temibles cobradores de impuestos.
Después están los agentes estatales, quienes, otra vez en los filmes, se dan su taco, siempre dejan en claro que son superiores a los municipales, que siempre están añorando pasar los exámenes para llegar a los niveles superiores, algo que rara vez se les llega a hacer, ni modo, así es la vida, alguien tiene que hacer el trabajo sucio, mientras que los de arriba se la pasan de lo mejor.


En nuestro país, hasta hace relativamente poco tiempo, teníamos más o menos la misma impresión de los niveles de gobierno, el máximo por supuesto, representado por el presidente de la república y todas las dependencias del gobierno federal eran el sueño de todo burócrata, policía y servidor público, a los que los dos millones de kilómetros cuadrados del territorio les quedaban apenas justos, y algunos hasta se sentían con capacidad de representar la mexicanidad en el exterior, bueno por ellos. Luego estaban las entidades federativas y los municipios, y dentro de estos, también había sus jerarquías, pues mientras que hay algunos que en población, en tamaño y en manejo de dinero le ganan a dos que tres estados, no faltan los que están en un nivel de miseria en todos los sentidos, que nos hace pensar en si vale la pena seguirlos conservando como municipios independientes, deje lo de libres y soberanos, que esos son rollos que cuando no hay con que cubrir los gastos indispensables, salen sobrando.


Ahora que se dio a conocer la nota de que en el estado de Coahuila más de la mitad de los ayuntamientos están endeudados en un nivel que hace dudar de su capacidad para enfrentar sus compromisos financieros y prestar como se deben los servicios públicos a los que está obligado ante la población, nos vuelva a aparecer como importante la revisión de lo dicho, la viabilidad en la existencia de los municipios de cara a los requerimientos de sus habitantes.


Anteriormente los municipios coahuilenses tenían un cierto grado de certeza de que si acudían a la tesorería del estado en busca de apoyo para solventar sus gastos más urgentes, la nómina, los gastos de fin de año, los adeudos con la Comisión Federal de Electricidad y CONAGUA, uno que otro vencimiento bancario, podían contar con que serían auxiliados. No de gratis, que tampoco jamás los gobiernos han sido hermanas de la caridad de otros gobiernos, sino a cuenta de las participaciones que les corresponden del siguiente año, o alguna otra manera de asegurarse que el dinero se pagará, pues que el gobierno estatal también tiene sus compromisos ineludibles, toda proporción guardada, también bastante altos, y el esquema se repetía con el nivel federal, al cual acudían los gobernadores de todos los estados tanto para presentar proyectos en espera que fueran financiados que con demandas de apoyos extraordinarios para solventar esta o aquella crisis, desde las provocadas por fenómenos naturales hasta lo que se le pueda a ocurrir de desastres humanos, todavía peores que aquellos otros.


La cuestión es que el tema del endeudamiento de más de la mitad de los municipios, hablando solamente de Coahuila, nos lleva a preguntarnos ¿bueno, y esto es una situación transitoria o crónica?, y lo decimos porque sí, todo el mundo puede tener un año malo, vérselas negras por esta o aquella circunstancia que nos lleve a endeudarnos con un banco, con una financiera, con un pariente. Pero la idea es que podamos salir adelante a la primera oportunidad, malo cuando nos quedamos en esa situación por más tiempo del que es pertinente, o peor, si se nos vuelve vicio y nos quedamos así permanentemente.


En el caso de los municipios ¿para cuántos de esos 21 municipios este 2022 es el primer año en el que les va mal en sus finanzas, como para ameritar un rescate, y cuántos otros este es su tercero o cuarto año de complicaciones financieras?, claro, no faltan los mañosos que van encontrando la manera de pedir prestado para cubrir lo que habían pedido prestado antes, y como siempre que se habla de refinanciamientos, nos hacen las cuentas alegres de que las condiciones de pago son mejores… sin decirnos jamás que es a más años, con lo que la pretendida baja es ficticia.


Todos los ciudadanos debemos tener consciencia de que vivir en un municipio endeudado se traduce en un nivel de vida menor que los que viven en uno que no debe nada. Sí, nada más que no es razonable que todos los coahuilenses nos concentremos en municipios financieramente sanos y abandonemos a los que no lo son. Además de que no hay garantía de que al rato no caiga este en las mismas malas prácticas y mañas de endeudamiento más allá de la capacidad de pago, que es la constante. Y sí, endeudarse es la manera de enfrentar proyectos costosos, que con el presupuesto ordinario no se pueden ni imaginar, pero la realidad es que rara vez alguien hace las cuentas de cómo y cuando se recuperará la inversión, y regresarán las finanzas municipales al punto en el que estaban inicialmente, mejor todavía.


En el listado dado a conocer llama la atención que municipios como Ramos Arizpe, el más industrializado, o Torreón, el de mayor actividad económica, sean también los que aparecen con mayor nivel de deuda, e incluso que sean calificados como riesgo.


Existen, es cierto, mecanismos legales y administrativos para que los niveles inferiores, los estados y los municipios, y aun la misma federación, no se endeuden más allá de lo que es su capacidad de pago y no complicarle la existencia a los niveles superiores. Pero como que estos no han sido suficientes. No hay mecanismos de seguimiento financiero que funcionen, todos alegan la soberanía e independencia municipal, y allá vamos, a situación complicadas, que a veces llegan a lo crítico, y que jamás el dinero nos alcance para todo lo que debería.


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