Viajes cancelados y reembolsos pendientes mantienen en disputa a decenas de clientes de una agencia promovida en redes sociales por la influencer Martha Gabriela Fábila Dávila. Los afectados estiman que el número de perjudicados podría acercarse a 300 y que el monto involucrado superaría los 9 millones de pesos
Ciudad de México, 12/09/26 (Más).- Decenas de personas denunciaron haber pagado paquetes turísticos promovidos en redes sociales por la influencer y exconductora de radio Martha Gabriela Fábila Dávila, cuyos viajes fueron posteriormente cancelados sin que, de acuerdo con los testimonios de los afectados, recibieran los reembolsos correspondientes.
Las estimaciones realizadas por los propios clientes señalan que el monto involucrado podría superar los 9 millones de pesos y que el número de perjudicados podría acercarse a 300.
Emeequis documentó el caso mediante entrevistas con víctimas, contratos, comprobantes bancarios, publicaciones eliminadas de redes sociales y otros documentos relacionados con la operación de la agencia.
Según la investigación, Martha Gabriela, quien cuenta con casi 12 mil seguidores en Instagram y registra videos con hasta 27 mil visualizaciones en TikTok, también fue conductora de Reactor en el programa “Cuando El Futuro Nos Alcance” y aprovechaba su presencia digital para promocionar viajes internacionales.
Los paquetes ofrecían destinos como Japón, Corea del Sur, Turquía y diversas ciudades de Europa, generalmente con precios que las víctimas consideraban accesibles. Las propuestas incluían principalmente vuelos redondos desde Ciudad de México y alojamiento en hostales, mientras que los recorridos eran anunciados con mucha anticipación, en algunos casos hasta un año y medio o dos años antes de la fecha programada para viajar.
Karen Juárez relató que encontró las promociones mientras buscaba opciones para viajar sola o en grupo. Antes de entregar dinero revisó la página de la agencia, fotografías y comentarios de supuestos clientes que anteriormente habían realizado viajes. “Antes de hacer algún pago, revisé bien su página web, chequé las fotografías que estaban subiendo y las reseñas que otras personas le estaban dejando y que ya habían viajado con ella”, explicó.
Juárez contrató en noviembre de 2024 un viaje a Japón previsto para mediados de 2027 y finalmente pagó 34 mil pesos. Los depósitos podían realizarse mediante Mercado Pago, tarjetas de crédito, mensualidades sin intereses o transferencias bancarias. También recibió un contrato que establecía que, si el cliente desistía, solamente recuperaría 40% del dinero, mientras que si la cancelación provenía de la organizadora tendría derecho al reembolso total.
Las primeras señales de problemas aparecieron para algunos clientes hacia finales de 2025, cuando comenzaron a difundirse inconformidades por cancelaciones y retrasos en las devoluciones. A pesar de esas quejas, las promociones para nuevos recorridos continuaban apareciendo en redes sociales, incluso mientras otros viajeros denunciaban que no habían recuperado el dinero pagado por paquetes suspendidos.
Conforme aumentaron las cancelaciones comenzaron a surgir grupos de Facebook y WhatsApp en los que los afectados intercambiaron información, contratos, depósitos y experiencias. Uno de esos espacios consultados por Emeequis reunía a 180 personas, aunque los integrantes estimaban que la cifra total de clientes perjudicados podría alcanzar alrededor de 300.
Otro caso es el de Mary Luz Gómez, quien adquirió un viaje por Europa que contemplaba destinos como Ámsterdam, Berna, Múnich y Praga. Había decidido contratar el servicio después de conocer experiencias de compañeras de trabajo que sí habían viajado anteriormente con la agencia. Su paquete estaba totalmente pagado y los preparativos personales para salir del país ya se encontraban terminados.
El problema llegó pocas horas antes de la partida programada para julio de 2026. Gómez señaló que recibió un mensaje en el que se argumentaba que no existían vuelos de regreso disponibles, por lo que el recorrido tendría que suspenderse. “Prácticamente todo iba de alguna manera bien, pero el punto fue que prácticamente tres horas antes de la salida, el 26 de julio (de 2026) (…) de nuestra salida para llegar al aeropuerto, nos cancela vía WhatsApp, donde nos dice que porque no le respetaron, que no tiene vuelos de regreso y que por lo tanto no nos puede mandar”.
Además del costo del paquete, los viajeros habían realizado otros gastos para prepararse, entre ellos la contratación de servicios de telefonía e internet para Europa, ropa, accesorios y otros artículos. Gómez aseguró que después del 27 de julio dejó de tener comunicación directa con la organizadora y comenzó a enterarse de nuevas cancelaciones mediante los grupos creados por los clientes.
Los afectados también señalaron que, mientras se acumulaban los reclamos y faltaban devoluciones, continuaban apareciendo promociones para futuros viajes en Instagram y WhatsApp. De acuerdo con sus testimonios, la oficina que funcionaba como despacho dejó de operar y posteriormente el inmueble apareció anunciado para su venta, todavía con los logotipos relacionados con la marca de viajes.
Emeequis buscó a Martha Gabriela a través del número institucional, correo electrónico e Instagram para solicitar su versión respecto de los señalamientos, pero hasta el cierre de su investigación no había recibido respuesta. Por ello, las acusaciones documentadas permanecen como señalamientos de los clientes y deberán ser determinadas por las autoridades correspondientes en caso de avanzar las denuncias.
Julián Sandoval González relató una experiencia similar. Había comprado desde 2024 dos lugares para un recorrido denominado Europa Mágica, que contemplaba cinco países. La confianza provenía en parte de una experiencia anterior, pues uno de los viajes adquiridos había sido transferido a una amiga que efectivamente logró viajar a Japón.
Su recorrido estaba previsto originalmente para abril de 2026, pero fue reprogramado en medio de crecientes cuestionamientos contra la agencia. De acuerdo con su testimonio, posteriormente dejaron de responderle los mensajes y el viaje volvió a cancelarse apenas dos días antes de realizarse. Sandoval dijo haber pagado 29 mil pesos por los dos lugares y otros 5 mil pesos en efectivo para mejorar la categoría del hospedaje.
Los testimonios señalan además que antes de las fechas de salida se solicitaban pagos adicionales para entradas a atracciones, cambios de hotel y otros servicios. Esa situación incrementó las pérdidas de algunos clientes, quienes todavía enfrentan mensualidades de tarjetas de crédito correspondientes a recorridos que nunca realizaron.
Determinar el monto total continúa siendo complicado porque no todas las personas han entregado información a los grupos organizados. En un primer registro colectivo fueron confirmados 51 afectados provenientes de Ciudad de México, Estado de México y otras entidades, además de dos denuncias presentadas ante la Procuraduría Federal del Consumidor.
Esa contabilidad parcial acumulaba adeudos por 3 millones 110 mil 643 pesos. Sin embargo, los integrantes de los grupos calculan que solamente se ha registrado alrededor de una tercera parte de quienes podrían haber resultado afectados, por lo que consideran que el monto final podría superar los 9 millones de pesos conforme se incorporen más casos y comprobantes.
Algunos clientes también han comenzado a presentar acciones legales. En los grupos fueron compartidos acuses de demandas contra la responsable del negocio, además de documentos que buscan acreditar los pagos realizados y las cancelaciones. La organización entre las víctimas tiene como objetivo reunir evidencia y dimensionar tanto el número de personas involucradas como el dinero pendiente de devolución.
Los precios de los paquetes también habrían aumentado. Mientras varios de los afectados entrevistados dijeron haber pagado alrededor de 29 mil pesos, la página de internet relacionada con Martha Gabriela mostraba posteriormente recorridos a Europa de hasta 47 mil pesos. El sitio seguía presentando los viajes como una alternativa económica basada en la experiencia personal de su organizadora.
El caso muestra cómo una presencia aparentemente consolidada en redes sociales, una página profesional, contratos y antecedentes de recorridos que sí llegaron a realizarse generaron confianza entre los compradores. Esa combinación permitió que algunas personas entregaran durante meses importantes cantidades de dinero por viajes programados con años de anticipación, hasta que comenzaron las cancelaciones y las quejas por reembolsos que, según los afectados, todavía no han sido cubiertos.
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