Ciudad de México, 20/03/26 (Más).- El Senado de la República autorizó la salida de elementos de la Secretaría de Marina (Semar) para participar en un programa de adiestramiento en Estados Unidos, así como el ingreso de personal militar estadounidense a territorio nacional con el mismo propósito de capacitación.
La autorización contempla que marinos mexicanos viajen a territorio estadounidense para recibir entrenamiento especializado, mientras que también se permitirá la presencia de elementos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en México para realizar ejercicios conjuntos.
El dictamen aprobado por los legisladores establece que estas actividades forman parte de los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad y defensa, con el objetivo de fortalecer las capacidades operativas del personal naval mexicano.
Asimismo, se detalla que el adiestramiento incluirá el manejo de armamento, entre ellos equipo pesado, así como tácticas y estrategias que buscan mejorar la preparación de los elementos de la Marina frente a distintos escenarios.
El Senado precisó que la participación de personal extranjero en territorio nacional será temporal y estará sujeta a los términos establecidos en la autorización correspondiente, además de que se desarrollará bajo supervisión de autoridades mexicanas.
Estas acciones se enmarcan en la relación de cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos, particularmente en el intercambio de conocimientos y entrenamiento para enfrentar desafíos comunes como el combate al crimen organizado.
La presencia de fuerzas armadas estadounidenses en México ha sido históricamente un tema sensible que ha generado debates políticos y cuestionamientos sobre la soberanía nacional. En distintos momentos, legisladores y actores políticos han expresado preocupación por el alcance de la participación militar extranjera en territorio mexicano, especialmente cuando se trata de ejercicios con armamento o entrenamiento táctico.
En años recientes, la cooperación en materia de seguridad entre ambos países ha enfrentado tensiones derivadas de cambios en la estrategia contra el crimen organizado, así como por diferencias en torno al papel de agencias y fuerzas estadounidenses en México, lo que ha llevado a una mayor vigilancia legislativa sobre este tipo de autorizaciones.
Incluso, en un episodio reciente, el Senado retrasó la aprobación para el ingreso de tropas estadounidenses al país, al exigir mayor claridad sobre las actividades que realizarían, el tipo de armamento que portarían y los alcances del entrenamiento, lo que evidenció reservas dentro del propio Poder Legislativo sobre este tipo de acción militar.
El acuerdo aprobado responde a disposiciones legales que regulan la salida de tropas nacionales y la entrada de fuerzas extranjeras al país, estableciendo que estas actividades deben realizarse conforme a la ley y bajo criterios de control y supervisión por parte del Estado mexicano.
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