En México no hay una regulación respecto al consumo de bebida hecha a partir de plantas amazónicas que tiene efectos psicodélicos. Hay un creciente interés por el consumo porque ofrece experiencias reveladoras
Redacción Más
Saltillo, 24/10/24.- En Saltillo, las ceremonias con ayahuasca, una bebida de origen amazónico conocida por sus efectos psicoactivos, han ganado popularidad en los últimos años. Sin embargo, recientemente, un hombre falleció presuntamente tras participar en una de estas ceremonias. El hombre fue trasladado sin signos vitales a una estación de bomberos después del ritual, lo que ha levantado interrogantes sobre las condiciones en las que se llevan a cabo estos eventos y la seguridad de sus participantes.
La ayahuasca contiene dimetiltriptamina (DMT), un alcaloide fiscalizado internacionalmente bajo la Convención de Naciones Unidas sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971. Sin embargo, ninguna planta o preparación vegetal que contenga estos ingredientes se encuentra bajo control internacional.
En México, la bebida no está específicamente regulada, lo que crea un vacío legal que expone tanto a los participantes como a los organizadores de estas ceremonias a posibles sanciones o consecuencias imprevistas. A nivel global, la DMT está estrictamente prohibida, salvo en usos médicos o científicos, lo que añade complejidad al escenario legal en países como México.
La creciente popularidad de las ceremonias de ayahuasca ha ocurrido en un contexto de ambigüedad legal. Perú es uno de los pocos países en los que el consumo de ayahuasca es legal.
En México no existe una legislación clara que defina los límites de su uso. Esto ha derivado en incidentes como el ocurrido en Saltillo, donde la muerte del hombre durante una ceremonia ha resaltado la necesidad de un marco legal adecuado para estas prácticas.
El vacío legal afecta tanto a los organizadores de ceremonias como a los participantes, quienes a menudo desconocen los riesgos legales y de salud asociados con el consumo de ayahuasca. El caso de Saltillo no es el primero en generar controversia; a nivel nacional, se han registrado varios incidentes relacionados con la sustancia.
En México, la DMT está controlada, pero la ayahuasca, como decocción, no está incluida en las listas de sustancias prohibidas, lo que deja margen para interpretaciones por parte de las autoridades. Este vacío legal ha permitido que las ceremonias se realicen sin un control claro, aunque los participantes corren el riesgo de enfrentar sanciones si las autoridades interpretan el uso de la ayahuasca como una violación de las leyes que regulan la DMT.
El caso de Saltillo es un ejemplo claro de los problemas que surgen ante la ausencia de regulación. Mientras que en otros países las ceremonias están protegidas en contextos religiosos o tradicionales, en México los participantes deben lidiar con la ambigüedad de la ley y los riesgos asociados con el consumo de la sustancia. Esto se suma a la creciente demanda de ceremonias de ayahuasca en todo el país, lo que aumenta la presión para establecer reglas claras que protejan a los usuarios y garanticen la seguridad de los rituales.
En este sentido, varios expertos y organizaciones han instado al gobierno mexicano a crear un marco regulatorio que permita el uso responsable de la ayahuasca, al tiempo que proteja a los ciudadanos de riesgos innecesarios. Hasta que exista una legislación clara, incidentes como el de Saltillo seguirán ocurriendo, generando incertidumbre y preocupación entre aquellos que participan en estas ceremonias.
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