Piedras Negras, Coahuila, 30/01/26 (Más).- La empresa Utility, dedicada a la fabricación de cajas para camiones de carga, realizó un nuevo recorte de personal este jueves en su planta de Piedras Negras.
Aunque no se ha emitido una cifra oficial, empleados afectados estimaron que al menos 200 obreros más perdieron su empleo en esta segunda ronda de despidos.
Con estos ajustes, la compañía habría reducido su plantilla en más del 50%, quedando con cerca de 350 empleados para hacer frente a una baja en la demanda de sus productos, atribuida a la disminución de ventas en Estados Unidos y al impacto de los aranceles impuestos a productos de importación.
El caso de Utility no es aislado. En la frontera norte del país, empresas industriales y comerciales enfrentan una creciente presión financiera derivada de diversos factores: el aumento generalizado al salario mínimo, nuevos impuestos locales como el cobro del derecho de alumbrado público, y el encarecimiento de los insumos y servicios. Esta combinación ha comenzado a traducirse en pérdida de empleos formales y parálisis en nuevas inversiones.
En Piedras Negras, fuentes cercanas a la empresa indicaron que el recorte forma parte de una estrategia para contener el alza de los costos operativos, y no se descarta que en los próximos días la reestructura alcance a mandos medios y áreas administrativas. Hasta el momento, Utility no ha emitido una postura oficial sobre los despidos.
Al respecto, el presidente de la Cámara de Comercio de Piedras Negras advirtió que el panorama laboral se complica por la acumulación de cargas fiscales y laborales. “No es un solo factor el que afecta: se han sumado el aumento al salario mínimo, cuotas obrero-patronales, energía, insumos y ahora nuevos gravámenes municipales. La suma está poniendo en riesgo la estabilidad de las empresas y el empleo”, afirmó.
Por su parte, Isidro de los Santos Villarreal, empresario y presidente de Canacintra Piedras Negras, aseguró que el problema radica en la falta de políticas diferenciadas para la frontera. “Desde la Ciudad de México se decretan aumentos sin considerar que aquí competimos con plantas en Estados Unidos y Asia. Sin estímulos fiscales ni apoyo a la industria, muchas compañías no tienen margen para sostener sus operaciones”, sostuvo.
Organismos empresariales locales han reiterado que no se oponen a la mejora de condiciones laborales ni al fortalecimiento de las finanzas públicas, pero insisten en que cualquier ajuste debe ir acompañado de diálogo, estímulos específicos y sensibilidad hacia la realidad económica de los municipios industriales.
“El debate ya no es ideológico, es económico. ¿Cómo se sostiene el empleo formal y la actividad productiva cuando cada nuevo costo –por pequeño que parezca– presiona directamente sobre la viabilidad de las empresas?”, concluyó De los Santos Villarreal.
Ante este panorama, el sector productivo de la región advierte que, de no corregirse el rumbo, los despidos, cancelación de inversiones y pérdida de competitividad podrían intensificarse en las próximas semanas.
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