La Sedena recibió casi 89 mil millones de pesos del presupuesto climático de 2026 para infraestructura. Organizaciones ambientales cuestionan el reparto de los fondos
Ciudad de México, 27/08/26 (Más).- Cerca de 89 mil millones de pesos etiquetados en 2026 para acciones de adaptación y mitigación frente al cambio climático fueron asignados a la Secretaría de la Defensa Nacional para financiar infraestructura ferroviaria, aeroportuaria, proyectos vinculados con el Tren Maya y programas de seguridad y soberanía nacional, mientras organizaciones ambientales cuestionan que dependencias directamente responsables de proteger ecosistemas recibieran cantidades considerablemente menores.
De acuerdo con información publicada por Animal Político, la distribución de los recursos aparece en el Anexo 16 del Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, destinado formalmente a enfrentar los efectos de la crisis climática. De los más de 212 mil 569 millones de pesos considerados en ese apartado, la Sedena recibió más de 88 mil 839 millones para distintos proyectos, situación que ha sido cuestionada por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.
Entre los conceptos financiados con dinero etiquetado para cambio climático se encuentran infraestructura ferroviaria relacionada con el Tren Maya, obras aeroportuarias y servicios auxiliares, además de 40 mil millones de pesos destinados a infraestructura en materia de seguridad nacional y otros 44 mil 673 millones para un programa identificado como Soberanía del Territorio Nacional.
La Defensa Nacional sostiene que esos recursos tienen como objetivo transversal fortalecer la acción climática para transitar hacia una economía adaptativa y baja en carbono, integrando la prevención y control de la contaminación para proteger la salud de la población, ecosistemas, sistemas productivos y la infraestructura estratégica ante los impactos climáticos. Sin embargo, organizaciones civiles consideran que el destino del dinero no corresponde con las necesidades más urgentes que enfrentan las comunidades y ecosistemas afectados por sequías, incendios, huracanes, inundaciones y pérdida de cobertura forestal.
El Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible cuestionó particularmente que una parte sustancial del presupuesto climático terminara vinculada con megaproyectos como el Tren Maya, cuyas obras han sido señaladas por organizaciones ambientales y especialistas por sus impactos sobre selvas, acuíferos y otros ecosistemas del sureste mexicano. La organización pidió que en el presupuesto de 2027 se incremente la proporción destinada a dependencias con atribuciones ambientales directas, como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Sergio Madrid Zubirán, director ejecutivo del Consejo, advirtió que existe una diferencia entre las necesidades detectadas directamente en los territorios y las prioridades reflejadas en el gasto público.
“Nosotros que trabajamos en muchas regiones, estamos palpando de manera cercana los efectos del cambio climático en cómo está afectando y destruyendo grandes territorios”, afirmó en entrevista con Animal Político.
El especialista sostuvo que la respuesta institucional resulta insuficiente frente a la dimensión de los daños.
“Nos llama mucho la atención la poca atención realmente, a esos problemas. Los problemas que se están sintiendo en el territorio son muy graves”, señaló al explicar que comunidades indígenas y campesinas enfrentan directamente alteraciones en las temporadas de lluvia, sequías prolongadas, incendios forestales y afectaciones a las actividades productivas.
Madrid Zubirán consideró contradictorio que las dependencias con mayores responsabilidades en materia ambiental, agrícola, sanitaria o científica hayan recibido cantidades inferiores dentro del presupuesto etiquetado para cambio climático. Entre ellas se encuentran la Semarnat y las secretarías relacionadas con Salud, Agricultura, Desarrollo Social, Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación y Turismo.
Uno de los casos señalados por la organización corresponde a la Secretaría de Turismo, que recibió apenas 499 mil 775 pesos bajo el concepto de fomento y promoción de destinos turísticos. Madrid cuestionó que la dependencia disponga de una proporción mínima de los recursos climáticos cuando, desde su perspectiva, debería intervenir de manera relevante en la adaptación de las zonas costeras y en la protección de ecosistemas.
“¿Qué es lo que está haciendo turismo? Pues está impulsando la destrucción de los manglares que son de suma importancia para la protección de las costas (…) Pero bueno, a ellos se les asigna el 0.001 % de la asignación de presupuesto para afrontar el cambio climático”, sostuvo el director del Consejo. Añadió que “Los menores presupuestos están destinados a las secretarías que sí tendrán que hacer mucho por el tema de mitigación de la acción al cambio climático”.
El análisis de la organización plantea que existe una brecha entre los compromisos climáticos internacionales asumidos por México y la manera en que el Gobierno federal distribuye sus recursos. Entre las obligaciones adoptadas por el país se encuentran reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, avanzar en la transición energética, detener la deforestación y mejorar las capacidades de adaptación ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
El Consejo advirtió que México figura entre los países especialmente vulnerables al cambio climático debido a su ubicación geográfica, características ambientales y alta exposición de comunidades y sectores productivos a huracanes, sequías, inundaciones y olas de calor. Ante este panorama, reclamó que el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027, que Hacienda deberá presentar el próximo 8 de septiembre, modifique las prioridades del gasto.
“La intención de nuestro documento es un llamado al gobierno federal para que se revise la asignación de recursos, se priorice la acción climática en el territorio y se incremente de manera sustantiva los recursos asignados a estas secretarías que tienen esa labor y este mandato de la protección de los territorios y de la adaptación, que es un problema climático”, expuso Madrid Zubirán.
Las afectaciones ya son visibles en distintas regiones forestales, según el organismo. Las sequías prolongadas han generado estrés en el arbolado y lo han vuelto más vulnerable ante plagas y enfermedades, mientras la falta de humedad incrementa las condiciones propicias para incendios. Las comunidades también reportan modificaciones en los ciclos de lluvia que afectan la producción agrícola y alteran calendarios de siembra mantenidos durante generaciones.
“Hemos encontrado que, debido a las sequías, mucho del arbolado en las regiones forestales está siendo estresado por estas sequías. Han sido impactados por plagas y enfermedades. Por otro lado, en terrenos también forestales, la incidencia de incendios por esas sequías hace que el bosque esté muy seco”, explicó el especialista.
Madrid afirmó además que las modificaciones del clima son ya perceptibles en zonas costeras, montañosas y planicies. “Nosotros hemos podido comprobar que el cambio climático no es un cuento, es una realidad que está impactando de manera negativa a muchas regiones, tanto en las regiones costeras, de montaña y las planicies. Por una lado la frecuencia de huracanes y las intensidades, las inundaciones en otros lugares y, particularmente, las sequías prolongadas son cada vez más frecuentes”.
El debate sobre el presupuesto climático de 2026 se encamina así hacia la discusión del gasto federal para el próximo año. Las organizaciones ambientales buscan que una mayor proporción de los recursos deje de concentrarse en infraestructura, seguridad y megaproyectos y sea canalizada directamente a programas de conservación, adaptación comunitaria, restauración de ecosistemas y prevención de los daños que el cambio climático ya provoca en distintas regiones del país.
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