Durante patrullaje, militares fueron blanco de una agresión armada, tras la cual lograron detener a dos personas. Las acciones derivaron en una confrontación entre soldados y pobladores
Chilpancingo, Guerrero, 09/09/26 (Más).- Un operativo del Ejército Mexicano contra presuntos integrantes de Los Ardillos derivó en una confrontación con habitantes de Coacoyulillo, quienes atacaron con palos y piedras a los militares durante el despliegue, formando en los hechos una barrera que complicó las acciones de las fuerzas federales en esta zona de Chilpancingo, donde organizaciones criminales mantienen una disputa por el control territorial.
De acuerdo con información publicada por Infobae, los hechos ocurrieron durante patrullajes correspondientes a la denominada Operación Xaltianguis, desplegada en las comunidades de Tlahuizapa y Coacoyulillo.
La intervención dejó dos presuntos integrantes de Los Ardillos detenidos, además del aseguramiento de armas, municiones y motocicletas.
Las autoridades no han informado que exista evidencia que demuestre que los pobladores que enfrentaron a los soldados hayan actuado directamente por instrucciones de esa organización criminal.
Personal militar realizaba recorridos de vigilancia en ambas comunidades cuando fue atacado con disparos de arma de fuego por personas identificadas oficialmente como presuntos miembros de la delincuencia organizada. Los soldados respondieron a la agresión y, según el reporte de la Secretaría de la Defensa Nacional, el enfrentamiento armado concluyó sin personas muertas o heridas.
Después de la agresión fueron detenidos en Coacoyulillo dos civiles señalados por las autoridades como posibles integrantes de Los Ardillos.
Durante la intervención también fueron aseguradas dos armas largas, cargadores, cartuchos y dos motocicletas. Tanto los detenidos como los objetos decomisados fueron trasladados ante la Fiscalía General de la República en Chilpancingo, instancia encargada de continuar las investigaciones y resolver su situación jurídica.
La operación adquirió otra dimensión cuando un grupo de habitantes salió al paso de los militares y los confrontó utilizando piedras y palos.
La Sedena señaló que sus elementos aplicaron los niveles correspondientes de uso de la fuerza establecidos por la legislación y solicitó refuerzos para evitar que la situación escalara. Personal de la Guardia Nacional fue desplegado posteriormente en apoyo de los efectivos que participaban en el operativo.
Las autoridades federales no informaron el número de pobladores que participaron en la confrontación, tampoco precisaron si hubo personas detenidas por esos hechos.
Asimismo, no se ha establecido oficialmente algún vínculo entre los habitantes que bloquearon o enfrentaron a los militares y Los Ardillos, por lo que permanece sin aclararse si la movilización ocurrió espontáneamente o estuvo relacionada con los intereses del grupo criminal perseguido durante el despliegue.
La presencia de civiles en medio de la acción militar complicó un operativo desarrollado en una de las regiones donde Los Ardillos mantienen influencia y disputan territorio con Los Tlacos.
Ambas organizaciones han sido señaladas como protagonistas de distintos episodios de violencia en Guerrero, particularmente en comunidades ubicadas alrededor de Chilpancingo y municipios cercanos.
El nuevo enfrentamiento ocurre además en un momento de tensión para las fuerzas federales, luego del asesinato del agente de la Guardia Nacional Eduardo Bustos Pérez. Sus restos fueron encontrados junto con los de otras tres personas en la localidad de Plan de Lima, perteneciente al municipio de Juan R. Escudero, días antes del operativo realizado contra presuntos miembros de Los Ardillos.
Antes de morir, Bustos Pérez apareció en un video difundido mediante redes sociales en el que formuló acusaciones contra presuntos integrantes de corporaciones de seguridad y funcionarios estatales. El elemento afirmó haber realizado labores de investigación en Xaltianguis, Ocotitlán y Colorado relacionadas con Los Ardillos y sostuvo que información obtenida durante esas actividades presuntamente terminaba en manos de Los Tlacos.
En esa grabación mencionó además a personas identificadas como “el cabo Medina” y “El Montoro”, entre otros presuntos servidores públicos y mandos, al tiempo que habló de supuestos pagos ilegales y de una red de corrupción.
También señaló a Jacinto González Varona, presidente estatal de Morena en Guerrero y diputado local con licencia, por supuestos vínculos con Los Tlacos; sin embargo, tales acusaciones no han sido acreditadas judicialmente y las autoridades no han dado a conocer pruebas que confirmen los señalamientos realizados por el agente.
La Secretaría de la Defensa informó después del homicidio que Eduardo Bustos se encontraba en sus días de descanso y permanecía en Guerrero, entidad de la que era originario. A raíz de esos hechos se desplegaron 284 elementos de seguridad, 2 aeronaves y 36 vehículos, además de anunciarse el reforzamiento permanente de la presencia federal en la región.
Respecto de las acusaciones realizadas por el integrante de la Guardia Nacional antes de ser asesinado, la Defensa sostuvo que las acciones federales han generado resultados contra distintas organizaciones delictivas sin distinción alguna, y mencionó entre ellas a Los Tlacos, Los Ardillos y Los Rusos.
La Operación Xaltianguis y la confrontación con pobladores de Coacoyulillo evidencian las dificultades que enfrentan las autoridades para intervenir en comunidades donde existe una fuerte presencia de organizaciones criminales.
El uso de civiles como obstáculo para las operaciones de seguridad representa un riesgo adicional para los habitantes y las fuerzas desplegadas, aunque en este caso todavía falta determinar si la reacción de los pobladores tuvo relación directa con Los Ardillos.
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