Por Miguel Villarello
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Temor al contagio de Coronavirus en el retorno a la escuela y la proximidad de la quinta ola que, según especialistas ya inició en Europa del este y Asia del oriente, además de manifestaciones de depresión y ansiedad, son las afectaciones psicológicas que enfrentan los niños de educación básica en la actualidad.
Primordialmente el temor al contagio es producto del encierro a que obligó la Pandemia tras dos años de estar prácticamente aislados, así como la falta de vacunación antiCOVID, aseguran estudiosos de la psicología, por lo que las autoridades de salud deberán enfocarse a la atención de este aspecto rápidamente, más que todo en los pequeños, pues ya ha habido cierto grado de afectación en ellos.
Para Ana Berenice de la Peña Aguilar, definitivamente los problemas que más se presentan con este sector, infantil, es la falta de una buena adecuación o adaptación para las cuestiones escolares.
“Estamos hablando de que ha habido conductas distintas de las que presentaban niñas, niños y adolescentes previo a la Pandemia, problemas de conducta que a veces mamás y papás, por el conjunto de todo, no se saben manejar de manera adecuada y esto motiva a la búsqueda de ayuda profesional”, añade la directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila.
GENERAL
De lo general a lo particular expresa que, ante el Coronavirus se vieron alterados algunos estratos sociales, en la manera que las familias tuvieron que organizarse de manera distinta y que muchos varones se quedaron en casa.
“Y es de esta manera que las cifras de las agresiones y violencias incrementaron debido a que víctima y victimario estaban conviviendo en un entorno también con condiciones especiales.
Otro aspecto fue que se modificaron algunos roles porque las cosas se tuvieron que hacer de una forma diferente, pero habría que ver ahora en post Pandemia qué tanto esos cambios se van a realmente instaurar dentro de la familia y qué tanto fue nadamas de manera temporal”, comentó.
Por lo que afirma que: “entonces sí habría que ver y analizar cómo están las relaciones familiares al momento de responder a situaciones críticas como se vieron ahora en la Pandemia”.
Al respecto destaca que la Facultad de Psicología de la UAdeC atiende en su mayoría a mujeres: “significa el 80% de la población atendida, en general hablamos entre 3 mil 500 horas y 4 mil en atención anualmente”.
“Ellas vienen a terapia o atención y llegan con problemáticas de ansiedad y depresión principalmente, y en muchos de los casos relacionadas con dinámicas familiares agresivas o violentas en el hogar, en otras no”, enfatiza.
Comenta que, aunque cada caso se toma de manera particular, el principal problema que se toma es el que la persona menciona: “y de ahí partimos en la consulta, aunque en la mayoría de los casos no se ha mencionado la violencia como tal, pues a nosotros nos toca atender más problemáticas que van relacionadas con el ejercicio de la psicología que con el ejercicio de otras problemáticas sociales”.
VACUNARLOS
De acuerdo con un reciente informe publicado por la Organización Mundial de la Salud en el primer año del COVID-19 la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó un 25%.
Del cual se deriva que quienes han sido los más afectados son los pequeños, por lo que esta preocupación por el posible aumento de las afecciones mentales llevó al 90% de los países encuestados a incluir la salud mental y el apoyo psicosocial en sus planes de respuesta al Coronavirus.
El titular de la OMS entonces dijo que: “la información que tenemos ahora sobre el impacto del COVID-19 en la salud mental del mundo es sólo la punta del iceberg, pero significa un llamado de atención a los países para que presten más atención a la salud mental y hagan un mejor trabajo de apoyo a la salud mental de sus poblaciones”.
Otro aspecto que también puso sobre la mesa de debate la Organización Panamericana de la Salud fue, después de dos años de padecerla, la Pandemia ha ocasionado que millones de niños no están recibiendo sus vacunas de rutina, lo que pone a los países en riesgo de perder dos décadas de progreso en inmunización en enfermedades como sarampión y difteria.
Con datos como el incremento en marzo de este año de los casos semanales de SARS-CoV-2, sólo en la última semana de ese mes 8 millones de casos nuevos, el aumento de muertes hasta en un 37% e infecciones presentes en niños, este grupo de edad ahora continúa sin asistir a sus visitas médicas regulares ni asistir a clases presenciales, poniendo ello en riesgo su bienestar social, mental y físico.
“Para algunos niños las escuelas son refugios seguros para aprender, socializar, recibir apoyo de salud mental y obtener una comida nutritiva”, destacó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.
Por lo que exhortó a los padres de familia a llevar a sus hijos a citas médicas de rutina y garantizarles sus esquemas básicos de salud; así como a los países a brindar este tipo de servicios y atenciones básicas fundamentales “y que nuestros niños no corran más riesgo”.
En ese sentido, la invitación se dirigió a que las dependencias de Salud y Educación: “trabajen juntos para que la mayor cantidad posible de infantes puedan regresar a la escuela de manera segura”.
Por ello la doctora Etienne citó: “Ante el registro de que doce países de América ya alcanzaron la meta de vacunación del 70% marcado por la OMS y otros tienen una baja cobertura entre los grupos de riesgo, se deberá considerar los beneficios de vacunar a los niños para reducir aún más la transmisión del COVID-19”.
AFECTACIONES EN NIÑOS
Derivado de lo anterior y específicamente con los niños y niñas, la Organización Panamericana de la Salud resaltó que el COVID-19 impactó la salud mental y física de los niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica, por ello instó a los países a tomar medidas específicas para protegerlos, incluida la reapertura segura de las escuelas.
Citó un ejemplo, que en 2020 se registraron más de 1.5 millones de casos de esta enfermedad en dicha población, cantidad que fue de 1.9 millones de casos sólo en los primeros nueve meses del 2021; no obstante, los niños generalmente presentan síntomas leves o ninguno también puede desarrollar una enfermedad grave, al grado de ser hospitalizados y perder la vida.
En cuanto a los impactos secundarios de la terrible enfermedad, citó el informe, se encuentran consecuencias indirectas como el entorpecimiento de su crecimiento y desarrollo y que ponen en peligro sus posibilidades de un futuro brillante.
Carissa F. Etienne habló de uno de los impactos negativos: “Con cada día que pasan sin ir a la escuela en forma presencial, mayor es la probabilidad de que abandonen y no regresen nunca; para algunos de los niños más vulnerables, particularmente con las niñas, esta situación puede tener consecuencias de largo plazo”.
A su vez, los expertos en pedagogía ya pusieron la voz de alarma en el sentido de que la Pandemia ha desencadenado la peor crisis educativa que se haya vivido en el planeta.
Que uno de cada dos adolescentes y niños ha experimentado un aumento del estrés o la ansiedad durante la Pandemia y que, a pesar de ello, los servicios de salud mental y apoyo siguen estando fuera del alcance de muchas familias.
Aparejado a ello el confinamiento, denominado la nueva normalidad, y las perturbaciones económicas han aumentado el riesgo de violencia doméstica que puede hacer que el hogar sea inseguro para los pequeños.
Por ello es imprescindible que los gobiernos locales, como en el caso de Coahuila, hagan todo lo posible para reabrir las escuelas de forma segura tomando en consideración factores como abrir o cerrar las escuelas dependiendo de las condiciones epidemiológicas locales y su capacidad de respuesta.
Incluso da a conocer que por su parte los pequeños, aparte de practicar medidas como el uso de cubrebocas, distanciamiento físico, lavado de manos frecuente, uso de mascarillas y evitar los lugares concurridos, sus padres y maestros deberán estar alerta para, si es necesario, someterlos a pruebas si desarrollan síntomas o sospechas de afectación psicológica, tanto del encierro como de la vuelta al salón o actividades cotidianas antes de la Pandemia.
4 DE CADA 10
Otro estudio reciente indica que durante la Pandemia, 4 de cada 10 personas, incluidos los niños, llegan a padecer trastornos de ansiedad y depresión; de ahí la urgencia de la atención.
Que factores derivados del encierro, definido en salubridad como aislamiento social, como la soledad, el miedo a la infección, el sufrimiento y la muerte para uno mismo o para los familiares, además del dolor después del duelo y las preocupaciones financieras o económicas son fuertes estresantes que desencadenan la ansiedad y la depresión.
Publicado por la OMS, el documento destaca que también la Pandemia afectó y transformó la disponibilidad de servicios de salud mental.
Asimismo, que los grupos más afectados fueron los niños, jóvenes y mujeres.
“La Pandemia ha afectado la salud mental de los jóvenes, niños y mujeres, en el primer estrato mencionado están desproporcionadamente en riesgo de comportamientos suicidas y autolesivos”, cita el informe.
Otro indicador dice que las mujeres, incluidas las niñas, se han visto más gravemente afectadas que los hombres y que las personas con afecciones de salud física preexistentes, como asma, cáncer y enfermedades cardíacas tienen más probabilidades de desarrollar síntomas de trastornos mentales.
“Los datos sugieren que las personas con trastornos mentales preexistentes no parecen ser desproporcionadamente vulnerables a la infección por COVID-19, sin embargo, cuando estas personas se infectan, es más probable que sufran hospitalización, enfermedad grave y muerte en comparación con las personas sin trastornos mentales”, indica el estudio.
Concluye además que las personas con trastornos mentales más graves, entre ellos quienes padecen psicosis, y los jóvenes con trastornos mentales están en mayor riesgo.
Este aumento en la prevalencia de problemas de salud mental ha coincidido con graves interrupciones en los servicios de salud mental, dejando enormes brechas en la atención para quienes más lo necesitan, continúa la investigación.
Otra consecuencia de la Pandemia fue que los servicios para afecciones mentales, neurológicas y de uso de sustancias, incluida la prevención del suicidio, fueron los más interrumpidos entre todos los servicios de salud prestados por el Estado,
No obstante, a finales de 2021 la situación había mejorado un poco, pero en 2022 todavía muchas personas siguen sin poder obtener la atención y el apoyo que necesitan tanto para las condiciones de salud mental preexistentes como para las recientemente desarrolladas.
Pues, al no poder acceder a la atención presencial, muchas personas han buscado apoyo en línea, circunstancia que indica la necesidad de una mayor disponibilidad de las herramientas digitales confiables y efectivas, así como el fácil acceso a ellas para un tratamiento o atención.
Tal es el caso de la Facultad de Psicología de la UAdeC.
ATENCIÓN PSICOLÓGICA
A través de una amplia explicación, Ana Berenice de la Peña Aguilar, directora de la Facultad de Psicología, aborda la problemática relativa a las afectaciones en los niños.
Cuenta que la Facultad continúa con atenciones durante la Pandemia: “este fenómeno ha venido a poner en el centro como prioridad la salud mental y las personas han estado atendiendo estas situaciones puesto que nos hemos percatado que la ansiedad, depresión y algunas situaciones que no hacen funcional nuestra vida, definitivamente nos mueven o motivan para pedir ayuda”.
Derivado de ello la escuela: “ha permanecido en disposición de trabajar, atender y hacer y, en ese sentido, se estuvieron dando en línea, pero a partir de marzo iniciamos con la atención presencial; y lo hicimos en cuanto a adultos y a niños”.
“Lo que sucede es que las personas van buscando herramientas para poder hacer su vida más funcional para poderla hacer más llevadera, tener una vida más digna con los alcances que las exigencias que la vida nos está presentando.
Y de esta forma la persona busca con nuestra facultad de Psicología una alternativa accesible para poder lograrlo.
La atención es un acompañamiento psicológico que se le va otorgando a la persona o niño dependiendo de las situaciones problemáticas que comente que tiene, se hace un diagnóstico y se toma en cuenta el contexto que la persona está viviendo y enfrentando para poder brindarle las herramientas y el acompañamiento necesario para que pueda seguir haciendo su vida funcional y de una manera digna”, agregó.
Por lo que se refiere a las problemáticas con las que llegan, la especialista dice que por lo general éstas: “empiezan a desbordar cuando las cosas cotidianas de nuestra vida ya no las podemos manejar tan fácilmente”.
“Entonces cuando las personas empiezan a notar cambios en su forma de relacionarse en el día a día, en que ya no hay tanta motivación para hacer lo que comúnmente se hace, es cuando las personas empiezan a darse cuenta de que algo se necesita hacer”, expuso.
En ese sentido, continúa, llegan personas en situación de un tanto de descontrol de la vida cotidiana para volver a poner en su lugar las cosas y seguir caminando.
“Lógicamente tenemos síntomas tanto de ansiedad como de depresión, con algunas tristezas y algunas otras características que la gente también va nombrando y son propias que hemos descubierto a partir de la Pandemia”, dijo.
En el caso de los niños específicamente ¿con qué problemáticas llegan para ser atendidos?, se le cuestiona y dice que con ellos apenas terminaron de preparar sus instalaciones para dar una mejor atención.
“Incluso se acaba de firmar un acuerdo entre la UAdeC, la Secretaría de Educación y la de Inclusión para poder atender a niñas, niños y adolescentes a través del programa nacional de SIPPINA y de esta manera empezaremos con la atención para ellos.
Pero definitivamente los problemas que más se presenten con este sector es la falta de una buena adecuación o adaptación para las cuestiones escolares.
Estamos hablando de que ha habido conductas distintas de las que presentaban niñas, niños y adolescentes previo a la Pandemia, problemas de conducta que a veces mamás y papás, por el conjunto de todo, no se saben manejar de manera adecuada y esto motiva a la búsqueda de ayuda profesional”, describió.
Por desgracia, enfatiza la especialista, todavía no se puede decir qué tipo de afectaciones específicas padecen, aunque sí las tienen definitivamente.
En cuanto a los casos que han atendido de manera virtual en lo que va de la Pandemia, menciona que sólo en un año fueron atendidas más de 300 personas: “a la fecha se continúa con este tipo de atención, además ya tenemos lista de espera para las personas que desean ser atendidos tanto en el departamento de Maestría como en el de Psicología Preventiva”.
“Hablamos de que si son 300 personas las atendidas a través de 10 sesiones cada una estamos hablando de más de 3 mil horas de atención y apoyo que se ha brindado a la comunidad, tanto a adultas como infantes”, asegura.
Y precisa que la atención no es gratuita, que tiene un costo muy accesible por sesión de 100 pesos como costo de recuperación para la Facultad.
Una teoría que tienen, no obstante, es que el incremento de casos positivos de COVID-19 y los picos de las olas, inmediatamente pasados éstos ocasionan el aumento de las solicitudes de atención psicológica, “lo notamos en enero pasado”.
Entonces la especialista en psicología lo explica: “Cuando está el pico de la ola, la atención baja pues la gente está atendiendo la salud física, pasa la ola y en lo que la persona se vuelve a acoplar a la realidad, es en donde empiezan a pedir atención”.
“Cada una de las olas ha tenido sus características, por ejemplo, la cuarta ola en enero del 2022 fue vivir el acoplamiento a la nueva normalidad y tenemos el regreso a clases con los niños.
De tal manera que vamos a tener otro tipo de características, en su momento la situación de duelo era muy presente porque era lo que estábamos viviendo”, declaró.
Aparte de que los expertos en psicología siguen brindando las atenciones, también los alumnos participan en ellas, afirma.
Ejemplo de ello es el Departamento de Psicología Preventiva que ofrece acompañamiento y consejería y el Departamento de Posgrado ofrece la terapia como tal, puesto que tiene la capacidad para realizarlo.
“Son los licenciados en Psicología quienes realizan las intervenciones, pero en todo momento son acompañados y supervisados por los maestros y doctores de la Facultad”, concluye De la Peña Aguilar.
COAHUILA PRIMERO
Independientemente de todo lo anterior, por su parte Coahuila se prepara para el retorno a clases presenciales al 100% en el nivel básico de educación.
Y, por lo pronto y en cuanto a salud fisiológica, logró iniciar la vacunación a menores de 5 a 12 años gracias a la obtención de dosis antiCOVID-19 en Texas, Estados Unidos, convirtiéndose así en el primer estado en hacerlo en México.
A la fecha la Secretaría de Salud estatal ha aplicado más de 70 mil vacunas a menores de unos 8 municipios de la franja fronteriza, continúa con otros cinco de la región Carbonífera y planea ya la continuación, a partir del 25 de abril, de la inyección del reactivo a menores de la región Centro que deberán ser trasladados hasta la frontera, pues el biológico no puede ser internado en el estado más allá de la frontera.
INFLUYE LA MUERTE
Aparte de todo ello, para la psicóloga Karla Patricia Valdés García otro factor que influye es la pérdida de familiares por COVID-19, circunstancia que en definitiva influye más en los niños.
“En este sentido, más que el aumento de la depresión por esta causa, nos hemos dado cuenta de que existen duelos no resueltos.
Duelos que se convierten en complicados porque no se lograron vivir los ritos fúnebres ni se realizaron las actividades para poder ir elaborando estas pérdidas de la manera en que tradicionalmente se hacían, entonces esto sí ha afectado a algunas familias y sus hijos de corta edad”, finaliza la también docente de la Facultad de Psicología de la UAdeC.
Así las cosas, mientras el Estado continúa la vacunación a menores, los casos positivos van a la baja, aumentan los padecimientos de estrés en niños y nos preparamos para el regreso a clases, los especialistas de la salud mental continúan con las atenciones y terapias de apoyo a cuatro de cada 10 niños que sufren de estrés por Pandemia a causa del encierro.
Además, dada la inminencia de la vuelta a clases y las muestras de los alumnos de nivel básico educativo cuya principal manifestación es su incertidumbre de un posible contagio de la terrible enfermedad, sumada a la ansiedad y depresión por acudir al salón de clase y la manera de comportarse para socializar, la entidad se prepara para la llegada de la quinta ola de COVID-19 pronosticada a finales de mayo.
De ahí la urgencia de enfocarse en brindarles a los niños mayormente las herramientas psicológicas que les ayuden a superar el estrés, la angustia y depresión por el retorno a clases, la pérdida de un familiar por COVID o la disfuncionalidad del hogar y su familia.
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