En un contexto de creciente presión desde Washington, México extraditó en menos de diez días a dos de los fugitivos más buscados por el FBI, en una muestra de cooperación reforzada en seguridad bilateral. Las entregas de Alejandro Rosales Castillo y Ryan Wedding se suman a una ofensiva más amplia del gobierno de Claudia Sheinbaum, que busca evitar injerencias extranjeras
Redacción Más
En menos de diez días, el Gobierno mexicano ha entregado a las autoridades de Estados Unidos dos de los fugitivos más buscados por el FBI, en una señal clara de fortalecimiento de la cooperación bilateral en materia de seguridad. Las capturas de Alejandro Rosales Castillo y Ryan Wedding se suman a la extradición de 37 capos en semanas recientes, justo cuando aumentan las presiones desde Washington y tras la visita del director del FBI, Kash Patel, a México.
De acuerdo con información publicada por el diario El País, los arrestos de ambos fugitivos –realizados en momentos clave– fueron presentados como parte de una ofensiva del gobierno de Claudia Sheinbaum para evitar cualquier intervención extranjera en suelo mexicano, en un contexto de tensiones provocadas por la reciente operación militar estadounidense en Venezuela y la cercanía de las elecciones intermedias en Estados Unidos.
Alejandro Rosales Castillo fue detenido por la policía mexicana el sábado pasado. Estaba acusado del homicidio de una mujer en Carolina del Norte en 2016 y tenía una orden de arresto con fines de extradición.
Por su parte, Ryan Wedding, ciudadano canadiense y exatleta olímpico, fue entregado el viernes a agentes del FBI tras haberse presentado en la embajada estadounidense en la capital mexicana. Wedding enfrenta cargos por tráfico de drogas y múltiples homicidios y es señalado por la agencia federal como integrante del Cártel de Sinaloa, con una operación de narcotráfico transnacional que operó durante más de una década desde México hacia Estados Unidos y Canadá.


Ambos detenidos figuraban en la lista de los 10 más buscados del FBI, y su entrega se concretó durante la visita del director de la agencia, Kash Patel, quien sostuvo reuniones con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y con la Fiscalía General de la República. Al concluir su visita, Harfuch confirmó: “El director del FBI partió hoy rumbo a los Estados Unidos, llevando consigo a dos objetivos prioritarios”.
El Gobierno mexicano ha acompañado cada movimiento con una estrategia de comunicación centrada en destacar el trabajo coordinado y el respeto a la soberanía nacional. Las autoridades mexicanas insisten en que la cooperación en seguridad con Estados Unidos se mantiene bajo el principio de responsabilidad compartida, como reiteró la presidenta Sheinbaum tras la llegada de un avión militar estadounidense a Toluca como parte de un programa de capacitación para policías.



El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, calificó la actual relación bilateral como la “más cooperativa” en décadas y destacó los resultados obtenidos en colaboración con la administración de Sheinbaum.
Por su parte, la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, celebró las extradiciones como parte de la misión de la Casa Blanca de destruir a los carteles y subrayó su importancia en el contexto electoral. Sheinbaum reconoció que las entregas respondieron a solicitudes del Departamento de Estado, pero subrayó que cada uno de los casos se analizó a partir de las consideraciones de la política de seguridad nacional y la soberanía.
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