Ciudad de México, 08/09/26 (Más).- La escritora Rosa Ramírez Mazaheri aborda en su novela Material inflamable las experiencias de migración, exclusión, identidad y pertenencia de una mujer mexicana que llega a Estados Unidos y posteriormente estudia en una universidad de élite, a partir de una historia que combina español e inglés y explora la identidad de quienes viven en comunidades fronterizas.
De acuerdo con información de la BBC Mundo, Ramírez Mazaheri trasladó parte de sus propias experiencias a la protagonista de la novela, pues ella también nació en Mazatlán, Sinaloa, migró a Estados Unidos cuando era niña, creció en una ciudad cercana a la frontera y posteriormente estudió en una universidad exclusiva para mujeres.
La autora explicó que la experiencia de ingresar a instituciones educativas de élite puede implicar aislamiento y desarraigo para quienes no corresponden con el perfil social y cultural predominante. Señaló que algunas universidades fueron creadas originalmente para brindar educación superior a determinadas mujeres, principalmente blancas y de familias acomodadas, y que pese a su discurso progresista continúan registrando procesos de exclusión.
En la novela, la protagonista enfrenta esa experiencia como inmigrante mexicana y cuestiona las expectativas asociadas con haber recibido una beca para estudiar. El personaje considera que, en lugar de recibir un apoyo integral, los estudiantes de bajos recursos pueden encontrarse con condiciones que profundizan las diferencias sociales y culturales dentro de las instituciones educativas.
Ramírez Mazaheri señaló que su propia experiencia migratoria fue distinta a la que posteriormente vivió en la universidad. Al llegar desde México a Arizona, se estableció en un pueblo cercano a la frontera donde continuó hablando español y convivió con personas que compartían características culturales y socioeconómicas similares.
La escritora consideró que el ingreso a una institución educativa de élite resultó incluso más impactante que su llegada a Estados Unidos, debido a la sensación de aislamiento y a las diferencias existentes dentro de un espacio que, desde su perspectiva, se presentaba como progresista e inclusivo.
Material inflamable también aborda problemas de salud mental y consumo de sustancias sin presentar una narrativa convencional de superación. La autora explicó que buscó eliminar el estigma alrededor de las personas que atraviesan situaciones relacionadas con adicciones o problemas de salud mental y presentar a una protagonista que no necesariamente está interesada en cambiar o superar esas circunstancias.
La novela surgió mientras Ramírez Mazaheri cursaba un programa de escritura creativa en la Universidad de Iowa. Antes de estudiar narrativa, la autora se había dedicado principalmente a la poesía, por lo que inicialmente recurrió a experiencias personales para construir la historia y posteriormente llevó esos elementos hacia la ficción.
La escritora reconoció que las experiencias de la protagonista tienen una relación importante con su propia vida, aunque posteriormente consideró que el personaje podía representar las vivencias de otras personas. Su principal objetivo, explicó, es que quienes han pasado por situaciones similares puedan reconocerse en la historia y sentirse comprendidos.
Otro de los elementos centrales de la obra es el uso combinado del español y el inglés, acompañado de expresiones propias de las comunidades fronterizas. Para la autora, esta combinación lingüística forma parte de una identidad que no necesita colocar un idioma por encima del otro.
Ramírez Mazaheri también plantea la literatura como una forma de resistencia frente a las estructuras sociales que generan exclusión. La protagonista se niega a modificar su comportamiento para obtener aceptación dentro de los espacios de poder y, en lugar de asumir una actitud de agradecimiento permanente por haber sido admitida, enfrenta de manera abierta las condiciones que considera discriminatorias.
La autora explicó que las personas pertenecientes a grupos marginados suelen sentir la necesidad de demostrar que no representan una amenaza y que tienen algo que aportar a Estados Unidos. Esa presión también puede estar vinculada con las expectativas familiares y con los sacrificios realizados por generaciones anteriores para hacer posible la migración y el acceso a mejores oportunidades.
La relación con la familia ocupa otro espacio relevante en la novela, particularmente el vínculo entre la protagonista y su madre. Ramírez Mazaheri señaló que decidió presentar esa relación sin prejuicios y mostrar cómo determinadas experiencias familiares pueden ser interpretadas de manera distinta por quienes las viven.
La portada de la novela incorpora una imagen de la mano de la propia autora con uñas largas, decoradas y de color rosa, como referencia a la relación entre la protagonista y su madre. Ramírez Mazaheri explicó que las uñas también representan una forma de expresión cultural y social mediante la cual personas de clases trabajadoras pueden reivindicar su identidad y afirmar su propio valor.
Para la escritora, esa estética trasciende la frontera entre México y Estados Unidos y puede encontrarse entre comunidades latinoamericanas y otros grupos en territorio estadounidense. Consideró que estos elementos cotidianos contribuyen a construir vínculos culturales que no dependen de las divisiones geográficas.
La identidad fronteriza constituye uno de los principales temas de la conversación de la autora. Ramírez Mazaheri sostuvo que la frontera no es solamente una línea geográfica, sino una estructura que ha generado nuevas formas de relacionarse, hablar y entender el mundo entre las comunidades ubicadas a ambos lados.
Como ejemplo de esa transformación cultural, mencionó el uso de palabras como “troca” en algunas comunidades del norte de México, término derivado del inglés truck. También destacó que existen personas que viven en México y cruzan diariamente la frontera para acudir a la escuela o realizar otras actividades, lo que genera experiencias que no corresponden únicamente a las de la migración.
Frente a la idea de que las comunidades fronterizas son “ni de aquí ni de allá”, Ramírez Mazaheri propuso una interpretación distinta: “de aquí y de allá”. Desde su perspectiva, esa definición permite reconocer que quienes viven en la frontera pueden pertenecer simultáneamente a ambos espacios y construir una identidad propia a partir de esa proximidad.
La escritora consideró que la identidad fronteriza puede continuar expandiéndose más allá de las líneas políticas actuales. Vinculó esta idea con planteamientos dentro de los estudios latinoamericanos que consideran espacios como Nueva Orleans dentro de una concepción más amplia de Latinoamérica, al margen de las fronteras establecidas históricamente.
Ramírez Mazaheri planteó que las identidades pueden construirse sin quedar sujetas exclusivamente a las estructuras geográficas y políticas existentes. En ese sentido, su novela utiliza la experiencia de una mujer migrante y fronteriza para explorar las formas en que las personas pueden crear sus propios espacios de pertenencia, en lugar de limitarse a encajar en los que ya fueron establecidos.
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