UNA LEY DE COALICIÓN


Por Horacio Cárdenas

Dice uno de los tantos dichos y frases del manual de política compendiado por César “El Tlacuache” Garizurieta, que entre gitanos no se leen las buenas fortunas, expresión que por supuesto debe tener un mar de fondo que nos gustaría conocer a detalle, pero desafortunadamente no tenemos elementos para saber bien a bien de donde vino, lo cual no le quita que tenga mucho de verdad casi visionaria. A nivel de explicación, por lo demás bastante simplona, tendríamos que acercarnos indirectamente, para decir que el político, como aquella conseja sugiere, piensa que todos son de su condición. Aquí se nos ocurre preguntar ¿y porqué no eligieron otro animal que no fuera el león, para ejemplificar que al grillo hay que tenerle respeto?, pudieron echar mano del ratón, o la paloma, o cualquier otro más pacífico, incluso alguno de los que se supone que son inteligentes, y sin embargo se decantan por el león, depredador como pocos, fuerte, violento, hasta se le acusa de misógino porque es la hembra de la especie la que caza, entre otras varias que no son particularmente edificantes para quien escucha los cuentos y fábulas.
Ahora que parece casi un hecho que se integrarán alianzas y coaliciones de partidos políticos para fortalecer sus respectivas posibilidades de triunfo en los comicios que se registrarán a mediados del año entrante, nos cabe preguntar hasta donde están confiando los de un determinado en los de otro partido, o así como para cederles algo, o simplemente para ser considerados una la misma cosa.
De hecho no hay que ir demasiado lejos, en el tiempo, para encontrar acusaciones más que sobradas de que la integración política era vista hasta hace muy poco como un algo imposible, después de todo, como contrincantes, como ejemplo de todo lo que no se debe ser ni hacer, y en una vuelta rarísima del argumento, aparecen coqueteando, platicando, riéndose juntos quien sabe de qué, haciendo como que olvidan, y probablemente sí lo hagan, una vida de entera de afrentas, desprecios, groserías, de divulgar historias que a lo mejor son ciertas y a lo mejor no, pero que si las sacara alguien a orear, despertarían tal vez pasiones que podrían poner en riego sus pretendida nueva amistad encontrada, mejor hacer como que tienen amnesia, que lo que dijeron uno de otro eran mero ejercicio político, portarse con la debida corrección política y a ver qué les depara el destino.
Pero tampoco crea nadie que estas alianzas son miel sobre hojuelas, al contrario, como los gitanos, no se confían unos de otros, pero en su inteligencia y astucia, que son imposibles de negar, saben o de perdida intuyen hasta donde pueden confiar, y a partir de donde, ya no. A últimas fechas se ha comenzado a escuchar un asunto que probablemente venga a revolucionar la política que se hace en México, en general, y en Coahuila para el caso más inmediato que nos ocurre, pues habrá elección de gobernador el año entrante.
La idea expresada de manera muy simple, como si fuera el proverbial enchilar una gorda, es la formalización de una ley de coaliciones, así la han estado barajando, un ordenamiento jurídico del más alto nivel que regule los compromisos a los que lleguen los partidos políticos y los candidatos que estos postulen, para normar la relación entre ellos, y sobre todo, para que los obligue a honrar los compromisos que lleguen a asumir y firmar, porque sabemos que las firmas las niegan luego con la mano en la cintura, alegando que se las falsificaron.
La idea la hemos escuchado lo mismo en Coahuila que en el Estado de México, ambos sitios donde habrá comicios en junio del 2023. Podríamos pensar que se trata de un caso de generación política espontánea, que nos recuerda una frase bastante maliciosa de algún capítulo de Los Simpson’s: simplemente no hay una manera heterosexual de reaccionar a un ataque de cucarachas voladoras. ¿existe en política la generación espontánea, existen las cucarachas voladoras fuera de alguna novela tropical de Mario Vargas Llosa y Los Simpson’s?
En el caso de la idea de la ley de coaliciones ¿se les ocurrió allá o se les ocurrió acá, se les ocurrió a los del PAN primero, o a los del PRD, o como nos sospechamos, alguien en las oficinas centrales prendió la mecha de la chinampina para que vuele y truene?
¿cuál es el trasfondo?, pues muy sencillo, que en el caso de que la coalición triunfara aquí o allá, o en ambos estados, a la hora de la repartición, no salieran como ha ocurrido en las no pocas coaliciones que se han venido formando de un tiempo a esta parte, en las que el partido mayoritario, o ya ni siquiera el partido, el candidato que salió ganador, les pegue tremenda ninguneada a sus anteriores aliados, ellos que se sentían disfrutando de presupuesto, controlando una, dos o tres dependencias de las grandes, les dejan una que otra candidatura a una diputación, una que otra comisión en el congreso, y poco más, y con razón rezongan de las coaliciones, que a muchos, demasiados, los han dejado chiflando en la loma, resentidos, sin ganas de volver a participar en una alianza, y sin embargo recurren a ellas la siguiente ocasión, porque es eso o es nada.
Sí, sería muy buena una ley de coaliciones, ya que no se puede esperar que entre políticos se hagan y se respeten pactos de caballeros, hay que apelar a la legalidad, e crear una legislación sobre este tema específico, que durante décadas ha sido terreno pantanoso.
La cuestión es que… no solamente beneficiaría a la alianza que pretende defenestrar a MORENA del poder, integrada por el PRI, PAN y PRD, sino también a la alianza oficialista, la que se llamó y no sabemos si cambie de nombre, la de juntos hacemos historia, pues que sepamos, al Partido Verde y al Partido del Trabajo no les concedió el presidente López Obrador ni MORENA posiciones de importancia en la administración pública federal, lo que lograron en las elecciones de diputados y senadores fueron logros suyos, y a lo mejor alguna candidatura que otra a gobernador, pero así, que se vea su huella, pues no.
A lo mejor por beneficiar a todos, esta pretendida ley que no existe todavía en el papel, logra entrar en vigor antes de la elección en Coahuila del próximo junio, sería bueno, no para estos o para los otros, para la política que hacen, que lo que menos necesita el pueblo se presenciar pleitos y traiciones de los que ganan.


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