Editorial

UN PESO DE RECARGOS


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Los colegas de la prensa lo calificaron como ‘una tradición’, acá nosotros nos atreveríamos a decir que se trata de un vicio, de una medida desesperada, de una estrategia que se apega al principio de que sale más caro el caldo que las albóndigas.


Nos estamos refiriendo por supuesto a la aprobación, creo que en este caso sí hubo unanimidad de parte de los integrantes del cabildo de la Ciudad de Saltillo, de la propuesta del presidente municipal de reducir a un peso, sí un peso de esos de centro suave y que cada vez valen menos, en el pago de recargos y multas asociados al impuesto predial no cubierto en tiempo y forma por la ciudadanía.


Cabe preguntarse, a partir de la experiencia de años anteriores, ¿realmente la gente, por lo general bastante abúlica de Saltillo para cumplir con sus contribuciones, se desborda para aprovechar la oferta que le hace el ayuntamiento?, tenemos nuestras dudas.


Nos ha tocado ver las filas para pagar el predial durante el primer día hábil del año. No deja de sorprendernos, a veces nos ha tocado frío y hasta lluvia, y la gente hace fila para dejar resuelto esa obligación ciudadana. Tampoco voy a decir que lo hagan, lo hagamos, con gusto, pero si de todos modos hay que pagarlo, pues mejor hacerlo cuando hay una oferta de descuento bastante interesante, normalmente es el quince por ciento de descuento, que no resulta nada mal, vale decir que al contrario, pues la diferencia entre lo que descuenta el municipio y lo que daría el banco de intereses, suponiendo que tuviera el dinero contante y sonante, definitivamente que sale uno ganando, digamos, un 10%, a como están las tasas de interés ahorita, en un 5%, por el solo hecho de pagar a tiempo, ya sale uno con una ganancia interesante. Tampoco voy a decir que sea el asunto tan sacrificado, perfectamente puede uno ir por allí de mediados de enero, que ya bajó la afluencia de contribuyentes cumplidos, o si le apura la prisa, no acudir a las nueve de la mañana que abren la tesorería, sino a medio día, en que las cajas están prácticamente solas, encima ni molestias tiene que sufrir.


¿Porqué ofrecen las autoridades un descuento tan importante a principios de año, tratándose del impuesto predial, y también en los derechos vehiculares?, pues es muy simple, el gobierno, el municipal y el estatal, están tan urgidos de recursos económicos, que aun sacrificando un 15% en enero, un 10% en febrero y un 5% en marzo, lo consideran un buen negocio, con tal de tener dinero líquido para afrontar los primeros gastos del año, emprender lo más pronto posible los programas ya establecidos, esta es la parte política, la gente, los potenciales electores de lo que venga, deben de estar en condiciones de ver que el gobierno está trabajando, y lo está haciendo con el dinero que estamos aportando.


A veces se les va la mano, como, creo que fueron dos años, en el sexenio de Miguel Ángel Riquelme Solís, en que los descuentos que se ofrecían eran todavía más suculentos, si no recuerdo mal, alcanzaban el 20% para los trámites de vehículos, y era porque ya no se trataba de comenzar bien el año que entraba, sino cerrar a como diera lugar el que terminaba. Esos años la pérdida fue significativa, terminó afectando los ingresos y por consiguiente el cumplimiento del presupuesto de egresos del año que ni siquiera había comenzado, pero no quedaba de otra, o al menos así lo pensaron.


Ahora en este sexenio han regresado a lo prudente, solo a la reducción ya mencionada, y a la tradición del peso para los recargos y multas, no olvidándose de aclarar que esto rige también para los pagos de años anteriores al actual, con lo que la rebaja es mucho más sustancial que lo meramente inmediato.


Sí, los contribuyentes cumplidos se llevan su premio del descuento en los primeros tres meses del año, ¿pero y los normalitos?, si me presento yo en abril, mayo o septiembre, la atingente cajera me va a hacer las cuentas incluyendo recargos y multas, esas mismas que le están condonando a los que invitan a pagar en los últimos tres meses del año, y como que no le ve uno mucho caso.


Efectivamente, si me van a cobrar un recargo del 5% en junio o julio, mejor me espero a octubre, otra vez, si tuviera el dinero en el banco, me daría más intereses que lo que me voy a ahorrar pagándole rápido al municipio, así que mejor me espero ¿no? Sin que nadie nos lo diga, sospechamos que la recaudación en los seis meses centrales del año ha de ser mínima, entre los cumplidos de principios de año, y los aprovechados de finales, dudo que haya muchos que paguen íntegro y con recargos, tal vez los haya, habría que analizar su perfil sicológico.


Dirán que no hay ninguna garantía de que el ayuntamiento o el estado vayan a emitir un decreto o un acuerdo para condonar multas y recargos, pero como lo pescaron adecuadamente los compañeros reporteros, ‘se trata de una tradición’, a la que se apegan y a la que apelan los ciudadanos. Pues sí, ya veríamos el calambre que se llevan si un año, este ya no, el entrante u otro, no hay ese programa, estarán sufriendo, por lo pronto no hay señales, el gobierno es más débil económicamente que inteligente, y por eso es previsible que continúe haciéndolo.


En fin, México es un país de tradiciones, Coahuila no podía ser la excepción, pero quizá debería.


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