Por Marco Campos Mena
Han sido muchas las ocasiones en que he visto que las personas entran en cuadros de estrés y ansiedad por el constante bombardeo de información al que estamos sometidos diariamente por las noticias que viajan cada vez más rápido y la desinformación de las redes sociales.
No obstante, lo más peligroso no es eso, sino la comprensión e interpretación de la información que está en el aire y que muchas veces no sabemos si realmente lo que pensamos refleja la realidad que percibimos.
Desde la corriente del coaching ontológico solemos decir que es nuestra interpretación de la realidad a través del lenguaje lo que crea la realidad del sujeto, en otras palabras, creamos una realidad a través de las creencias, sean correctas o incorrectas.
Existe un riesgo latente en esta interpretación al poder crear efectos reales pese a no ser un reflejo exacto de la realidad.
Estos efectos van desde algo tan personal como consecuencias en nuestra salud derivadas del estrés, sea insomnio o un daño en algún órgano hasta daños a terceros o pérdidas a gran escala.
Ahora bien, esta pérdida de piso, por así decirlo, o desconexión con la realidad como tal no es un fenómeno que deba considerarse fuera de lo normal, no es una enfermedad ni un factor aislado, en realidad es naturaleza humana.
Todos pasamos por ello, nuestro cerebro rellena los vacíos para comprender lo que sucede, el problema es que no estamos educados para mantener la objetividad, dudar y corroborar, eso es algo que aprendemos con el tiempo, la introspección y la sabiduría de quien se ha equivocado mucho.
Entrando en la materia de la economía y las finanzas, esto sucede mucho más de lo que creemos y las consecuencias son constantes, ni hablar de lo que sucede actualmente con Trump y todo lo que se está moviendo de manera constante con cada declaración y especulación.
Vivimos una nueva ola de información por interpretar, algo que con cada año se incrementa, y las noticias falsas se han utilizado para crear una realidad que altera mucho a quienes están al pendiente de cada cosa.
Los cuadros de ansiedad han sido cada vez más frecuentes y están relacionados muchas veces con algo muy particular con lo que trabajo para reducir estos cuadros: el 90% o más de los pensamientos que tenemos no se harán realidad.
Sabiendo esto, es muy común que nos preocupemos de más por tantas cosas que solo acontecen en nuestra mente, nos causan todo tipo de consecuencias y al final no sucede nada.
Algo así nos está pasando con las noticas arancelarias. Las fábricas están anunciando recortes de personal, entre ellas, el recorte de 800 personas que hará Volvo, mover una planta de Alemania (de la VW) a los Estados Unidos y el que se elimine un turno de la GM… ¿tragedias? Depende de cómo lo veamos.
Los cambios son necesarios para que las sociedades avancen, de otra manera entraremos en una zona de confort en la que no hay desarrollo de algún tipo y toda sociedad que se estanca termina por llegar a un colapso.
Las pérdidas de empleos van a traer consecuencias para muchas personas, pero también serán una bendición para otras que jamás saldrían de su zona de confort hasta que tienen este punto de quiebre.
Muy probablemente veremos que habrá muchos emprendedores con lo que les den de finiquito de la fábrica y serán los nuevos generadores de empleos, y ¿por qué no? Pudiéramos estar ante el punto en el que pudiera surgir una nueva empresa trasnacional de origen mexicano.
La economía mundial es mucho más grande que lo que está haciendo Trump y sin duda, dada la magnitud de su poder como presidente de Estados Unidos, tiene un gran impacto, sin embargo, no le va a alcanzar el cuatrienio para hacer todo lo que quiera, y es por eso que está buscando la reelección mediante una reforma para aspirar a un mandato más.
¿Qué son mil empleos para una economía en la que al menos hay 80 millones de empleos? La cifra se disminuye hasta ser algo que se pierde entre tantos números y a eso en realidad tenemos que contrastarlo con los empleos que se siguen generando.
Mucho de lo que ocasiona que estemos temblando de miedo y que muchas personas incluso pierdan el sueño puede ser un pelo de gato ante un mundo tan desarrollado y globalizado. Claro, hay un impacto, hay vidas que se destruyen y familias que lo pierden todo, pero no es el fin del mundo, no puede colapsar una estructura tan grande y fuerte y salvo que nos impacte directamente en nuestro empleo o en nuestros negocios, debemos ser conscientes que de peores nos hemos levantado y esto es solo un pelo de gato más que tenemos que resolver.
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