por Horacio Cárdenas Zardoni
El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador lo expuso muy al principio de su administración, el gobierno no tenía capacidad de llegar a todos los confines del territorio mexicano, lo cual era un asunto preocupante para él.
A lo mejor es que ya sentado en el poder, se comparaba consigo mismo, él durante sus largos años de campaña política, doce, dieciocho, más quizá, había recorrido México entero en varias ocasiones, por supuesto las ciudades principales, las capitales, pero también los ejidos y rancherías habían recibido su visita más de una vez, con lo que la gente de los poblados, esa que nunca ve a un político más que precisamente en los tiempos de campaña, lo recordaba y apreciaba, y más cuando podía citar sus problemas, sea porque los había apuntado él o alguno de sus ayudantes, o porque la memoria estaba en su máximo, sobre todo la relativa a los platillos que se refinó en cada lugar, y quien se los había preparado.
Allí la cualidad era, y sigue siendo, más de orden personal que de la generalidad de los políticos de izquierda, los de cualquier otra ideología, o hasta de los funcionarios públicos, que hacen lo que se espera de ellos y poco más, pero eso de vivir permanentemente en el camino, entre una reunión y la siguiente, entre un mitin y una asamblea, no es algo que guste a cualquiera.
El caso es que llegó Andrés Manuel a la presidencia, y recordó la gran cantidad de pueblitos en los que no había ni oficina de correos, ni de telégrafos, ni delegación de policía, ni nada de nada. Pero en cambio, sí había en todas las misceláneas, refrescos, específicamente mencionó la marca Coca Cola, y papitas envasadas, las de Sabritas. ¿Cómo era posible que empresas neoliberales, conservadoras y todo lo demás, sí tuvieran presencia hasta en los sitios más pobres, aislados y abandonados, y no la hubiera de las dependencias de gobierno encargadas de atender las necesidades de la población?
Y lo intentó. Concretamente para atender el asunto de los libros de texto gratuitos, el recién estrenado presidente comprobó que la Secretaría de Educación Pública no tenía recursos para entregarlos a todos los niños en todas las escuelas, y allí fue que se le ocurrió la idea de trasladar esa función al ejército Mexicano, que por lo menos tenía capacidad de desplazarse a esos lugares, no para quedarse poniendo un destacamento, pero sí para llegar, repartir e irse, y ya con eso estaba dada la presencia gubernamental, que tanto le preocupaba al mandatario.
Eso a nivel de anécdota que nos pone en tema. Resulta que para la elección del próximo día 2 de junio, en que habrá de renovarse la presidencia de la república, el congreso de la Unión, y en el caso particular de Coahuila, las presidencias municipales… no todos los partidos políticos pueden presumir de tener la presencia mínima en cada uno de los 38 municipios, y eso está que arde.
Lo que son las cosas, como si de un gran corporativo se tratara, los ya mencionados Coca Cola y Sabritas, él único que podía decir que estaba en todas partes era el Partido Revolucionario Institucional. Allí donde hubiera un gobierno constituido, allí estaba el Partido Aplanadora listo y dispuesto a pelearla, muchas ocasiones contra nadie, porque nadie, de ningún otro partido, se le plantaba enfrente, no importaba el descontento que pudiera haber, que por supuesto que lo había, ¿quién se animaba a enfrentarse al PRI?, pocos. Con cierto grado de vergüenza ajena, hemos visto cómo el partido del presidente, el Movimiento de Regeneración Nacional, no tiene candidatos para los 38 municipios coahuilenses, y eso que en este 2024, todavía está vigente la famosa ola lopezobradorista, era para que hubiera una auténtica rebatinga entre los morenistas por ver quien se trepaba en la tabla de surfear, para aprovechar el empuje que todavía representa ser del partido del presidente, y si algo de impulso puede dar el diferencial de votos de la candidata presidencial Claudia Sheinbaum, según un 30% por sobre Xóchitl Gálvez, hay la probabilidad de que quien vota MORENA para presidente, también lo haga para senadores, diputados y presidentes municipales, pues ni así, como que no acaba de ser atractivo el asunto de envolverse en los colores, bueno el color guinda, de MORENA y así, lanzarse a la elección.
Efectivamente puede ser que el morenismo coahuilense esté cosechando lo sembrado, o con más propiedad, lo no sembrado en estos años. Primero fueron las discordias para elegir una dirigencia estatal, al grado que hubo que enviar una especie de delegación, que ni siquiera puede asegurarse que haya hecho el trabajo completo, pues todavía Tanech sigue fungiendo o fingiendo como representante del Comité Ejecutivo Nacional del partido en el estado, a lo mejor ya se acostumbró o le agarró el gusto, a lo que inicialmente vio como un exilio, venir a enterrarse en arena coahuileña para tratar de mediar entre los aborígenes, de los que Eliseo Mendoza Berrueto se refería como “pinches coahuilenses enredosos”.
¿Cómo es posible que MORENA no encuentre a quien designar como candidatos a todos los municipios coahuilenses, a todos, o si nos ponemos pretensiosos, a aquellos en los que hay más presupuesto público del cual echar mano?, ¿será acaso que la ven tan difícil o de plano perdida, que ni la pena vale contender? Y si eso vale para las presidencias municipales, imagínese lo que les ha de estar costando integrar las planillas con aspirantes a regidores y síndicos…
Hay municipios, en teoría, más sencillos de cubrir con candidatos, pero así como que estén enviando a la caballería motorizada a arrasar, pues como que tampoco. Voy a creer que le tienen miedo al PRI y a la escasa coalición que encabeza sin el PAN, por haberse puesto sus moños nacionales y decidir ir solos en la elección de alcaldes, no en la del resto de los puestos en contienda.
Véalo como quiera verlo. El PRI en Coahuila sigue siendo el modelo del partido corporativo, ese que como la Coca Cola y las papas Sabritas, está en cada tiendita, así el PRI era el único no solo capaz de integrar una planilla, sino poner representante de partido en cada una de las casillas, hazaña fifí, conservadora y neoliberal que ni López Obrador en sus días de mayor control ha logrado, ni remotamente.
¿Qué será de MORENA en Coahuila y en todo México, sin Andrés Manuel López Obrador, quien se retira a su rancho La Chingada en Palenque? Capaz que le va bien en la elección y logra consolidar un liderazgo de a de veras, del que hoy carece porque el mismo presidente fundador no lo ha dejado crecer, ¿pero y si no… y si sin López Obrador se desmorona?, cosa de esperar a ver cómo vota la gente, bueno, primero, a ver si le consiguen alguien por quien votar.
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