Ciudad de México, 13/10/26 (Más).- Un gis blanco puede ayudar a retirar las manchas recientes de aceite y grasa de la ropa antes de que se fijen en las fibras, mediante un procedimiento doméstico que aprovecha las propiedades absorbentes del carbonato de calcio, compuesto habitual de este material. Especialistas en limpieza señalan que su efectividad depende del tipo de tela, la antigüedad de la mancha y el tiempo que se deje actuar antes del lavado.
De acuerdo con información de Infobae, la especialista en limpieza Kathy Cohoon, de la empresa Two Maids & a Mop, explicó que la composición química y la estructura porosa de la tiza favorecen la absorción de líquidos y sustancias grasas. Al aplicarla sobre una mancha fresca, el material puede retener parte del aceite y facilitar su eliminación durante el lavado convencional.
El procedimiento consiste en retirar primero el exceso de grasa con papel de cocina, cubrir la zona afectada con gis blanco y dejarlo reposar para que absorba parte del aceite. Una vez transcurrido el tiempo recomendado, se retira el polvo con un cepillo suave y se lava la prenda de acuerdo con las instrucciones de su etiqueta.
La explicación se relaciona con las propiedades físicas del carbonato de calcio, un compuesto presente en la tiza elaborada a partir de piedra caliza. Su estructura permite retener parte de la grasa que permanece sobre el tejido, lo que contribuye a reducir la cantidad de aceite que debe eliminarse durante el lavado.
Las manchas de grasa representan una dificultad para la limpieza porque los aceites son sustancias hidrofóbicas, es decir, tienen poca afinidad con el agua. Cuando penetran en las fibras textiles, pueden permanecer adheridos al material y resultar más complicados de retirar con un lavado ordinario.
Cohoon explicó que el gis actúa como un material absorbente que recoge parte de la grasa y permite retirarla junto con el polvo. Este mecanismo no implica que la tiza descomponga químicamente el aceite, sino que funciona como un tratamiento previo para facilitar la limpieza posterior con detergente.
Para aplicar el método, los especialistas recomiendan mantener seca la prenda y presionar suavemente un papel de cocina sobre la mancha, desde los bordes hacia el centro, sin frotar. Este primer paso ayuda a retirar el exceso de aceite y evita extenderlo hacia otras partes de la tela.
Posteriormente, se debe cubrir por completo la mancha con gis blanco mediante trazos suaves. Aunque algunas recomendaciones señalan un reposo inicial de entre cinco y diez minutos, el procedimiento descrito por los especialistas contempla dejarlo actuar durante al menos 30 minutos y, en los casos más persistentes, hasta toda la noche.
Una vez cumplido el tiempo de espera, es necesario cepillar cuidadosamente el exceso de gis antes de introducir la prenda en la lavadora o lavarla a mano. El detergente completa el proceso al retirar los residuos que permanecen en las fibras. Si la mancha continúa visible después del lavado, puede repetirse el tratamiento o recurrirse a productos complementarios.
Entre las recomendaciones también se encuentra utilizar exclusivamente gis blanco para pintar, con el propósito de evitar que los pigmentos de otros colores dejen marcas adicionales sobre la ropa. La especialista Begoña Pérez advirtió sobre la importancia de elegir el material adecuado y evitar productos que puedan transferir color al tejido.
Otro error frecuente consiste en mojar la prenda antes de aplicar el tratamiento. Según las recomendaciones, el agua puede favorecer la extensión de la grasa sobre una superficie mayor, mientras que frotar con fuerza puede hacer que el aceite penetre más profundamente en las fibras y provocar desgaste en el tejido.
La antigüedad de la mancha también influye en los resultados. La especialista Koch indicó que el método puede perder efectividad cuando la grasa ya se secó, quedó fijada en la tela o la prenda pasó previamente por un lavado. Por ello, la aplicación temprana del gis es uno de los factores que más favorecen su funcionamiento.
En manchas antiguas o persistentes, los especialistas recomiendan considerar alternativas como el detergente líquido para lavar platos, que está formulado para eliminar grasa, o el bicarbonato de sodio, cuyas propiedades absorbentes pueden complementar el tratamiento. Antes de utilizar cualquier producto, conviene revisar las indicaciones de cuidado de la prenda y probarlo en una zona poco visible.
El método no garantiza la eliminación completa de todas las manchas, ya que el resultado depende de la composición de la grasa, el tipo de tejido y el tiempo transcurrido desde el accidente. Su utilidad principal consiste en reducir parte del aceite superficial antes de recurrir al lavado habitual.
De esta manera, el gis blanco puede incorporarse a las opciones de limpieza doméstica como un tratamiento previo de bajo costo para atender manchas recientes. Los especialistas coinciden en que la rapidez de actuación, la aplicación correcta y el uso posterior de detergente son elementos determinantes para mejorar las posibilidades de recuperar la prenda.
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