Un diciembre crítico

Por Marco Campos Mena

No es por el Buen Fin, no es por la guerra al otro lado del mundo, es por la incertidumbre de la que ya tanto hemos hablado y que sigue causando estragos, sin embargo, este diciembre será crítico para poder saber cómo nos irá durante los próximos años.

Trump asumirá la presidencia en enero del próximo año, pero las decisiones que está tomando sin haberse sentado aún en la silla de la oficina oval ya están teniendo efectos como si lo estuviera ya.

Existen diversas razones para poder considerar que las cosas pueden dar un vuelco en cualquier sentido durante el próximo mes y hoy es importante que analicemos que puede salirnos bastante mal o bastante bien.

Esta semana vimos como la aplanadora morenista dio un paso atrás en sus reformas al vapor. Con el fundamento de que no quieren perjudicar la permanencia de México en el T-MEC aceptaron las reservas pese a tratar a toda costa de cumplir con el desmantelamiento de las instituciones y órganos autónomos.

Es de decirse que tan solo esta semana también Canadá propuso que nuestro país no continuara formando parte del tratado, lo cual sin duda tendría un altísimo costo político y sería razón para ver como nuestra economía y forma de vida se desmoronarían en tiempo récord.

Si algo sabemos muy claramente y que es el talón de Aquiles de la administración federal pasada es que el estado de derecho es fundamental para que los inversionistas vean a México como un sitio seguro para depositar su dinero, permanecer en él y hacer acuerdos comerciales que benefician a todos, no olvidemos que de allí sale muchísimo del dinero que paga los sueldos de los legisladores.

Este mismo año vimos como la mera intención de hacer la reforma judicial fue suficiente para que el peso se depreciara y nos metiera un buen susto de lo que puede pasar. Afortunadamente aún queda algo de confianza, esa carta comodín que evita una catástrofe inmediata, misma que se fundamenta en que la presidenta actual no será tan radical como su antecesor y velará por proteger la certidumbre.

Aquí es donde entra el terreno de la especulación:

Hemos visto ciertas decisiones que podrían considerarse opuestas a la ideología de la 4T, se ha privilegiado mantener una buena relación con los empresarios y ante todo, México volvió a ser internacional después de ser el país ermitaño cuyo presidente no se dignaba a cumplir con sus funciones como representante de un país.

Este último punto en particular nos da una pista de que es lo que se busca, del camino que se está trazando para sobrevivir a lo que viene, y sobra decir que afortunadamente se perfila en un buen sentido.

Si bien sigue habiendo algunas cosas que no son del todo convincentes, al menos esas ya entran más en politiquerías que en decisiones con consecuencias.

Los que si andan como burro sin mecate son los del congreso, un caso aparte pero que toma más presencia en la agenda periodística que la misma presidenta.

Entre los escándalos como los viajes en helicóptero de Monreal y los desplantes dignos de dictador de Noroña, lo que más destaca es como tienen prisa en sacar reformas sin medir las consecuencias o si se contraponen a otras leyes o a la misma constitución. Sin embargo, lo que más me llamó la atención esta semana fue el rompimiento con el INE.

Tal parece que la línea no ha sido clara para los legisladores y los “otros datos” siguen haciendo de las suyas. En entrevistas nos pudimos percatar de que buscan recortar el presupuesto de la elección del poder judicial sin un fundamento sólido, argumentando que la elección pasada había sido la más grande de la historia y que por eso no podían exceder los 9 mil millones de pesos; sin embargo, la cantidad de funcionarios que se van a elegir para el poder judicial supera a los que se eligieron a nivel federal.

El presupuesto requerido para estas elecciones, según datos del INE, es de poco más de 13 mil millones, una cifra que considerando los gastos para mantener cualquiera de las obras del sexenio pasado resulta menor, pero su impacto es mucho mayor, ya que allí está la certidumbre política que se necesita para dar una buena señal a los inversionistas.

Sabiendo lo anterior podemos inferir que tenemos dos panoramas, uno en el que nos va bastante bien porque el panorama internacional mejora la situación en el país con las presiones para que se respete el estado de derecho y la certidumbre y otro en el que nos dejan fuera por las necedades políticas de quienes anteponen la ideología y la falsa soberanía a un bienestar real para el país entero.

No está de más mencionar que la tormenta que se acerca con Trump bien podría considerarse como un huracán destructivo o como la bendita agua en tiempos de sequía, pero todo dependerá de cómo se interactúe en temas más delicados como la relación de México con China y la gran inversión que tiene este país en el nuestro; en otras palabras, es una moneda al aire para saber si nuestro socio más fuerte debería seguir siendo Estados Unidos o China.

Algo importante a considerar es que gracias a la inversión China mucho de nuestra economía encontró un punto de salvación contra la inflación por los precios bajos y productos sustitutos a la par de acabar con algunos negocios locales que no pudieron competir en precios.

Ahora que nos enfrentamos a un diciembre en el que muchas personas no cuentan con el capital para muchos de los imprevistos que pudieran venir el próximo año, tenemos que estar al pendiente de cada noticia internacional y su repercusión en nuestro país, es tiempo de cuidar cada peso y sobre todo, en lo que sabemos si el panorama es positivo o negativo, evitar endeudarse y tratar de liquidar las que ya se tienen.


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