Por Horacio Cárdenas Zardoni
Todos los días en los periódicos de la región centro del estado, y en menor periodicidad en los de las otras regiones del estado y algunos nacionales, se toca el tema de Altos Hornos de México, su difícil situación económica y legal, y la no menos complicada que llevan los diversos actores que mantienen alguna relación con la que fuera en algún tiempo la empresa acerera más importante de México, y de la que en la actualidad quedan sus puras cenizas.
Los medios nacionales, sobre todo aquellos especializados en cuestiones económicas y financieras, en lo que hacen énfasis es en el punto del rescate de la empresa propiedad, principalmente, de las familias Ancira y Autrey. El punto de vista de los analistas de estos medios es lo concerniente al futuro de esta unidad productiva. No la ven como una empresa que pueda declararse en quiebra y allí acabó todo, sino como que la vida sigue, la actividad industrial en esa rama continúa o debe de continuar, y esto lo perciben como un mero tropezón, sí, uno que provocó una caída y lesiones serias, pero no dan por hecho de que con la quiebra de AHMSA, con eso se acabe de una vez por todas con la vocación siderúrgica de la región centro del estado de Coahuila.
Los medios locales hablan de los problemas que la acerera le ha ocasionado a los diversos actores participantes. Por supuesto el más difundido mediáticamente es el sector popular, los trabajadores que todavía permanecen en la nómina de la empresa, aquellos que han salido de ella aprovechando algún programa de retiro temprano, y los que han sido despedidos. Durante las pasadas semanas fue nota la falta de pago del ahorro de los trabajadores de la compañía, prestación que administraba esta, pero que en realidad era dinero de los empelados, con lo que el prestigio que todavía le quedara a AHMSA sufrió una merma más, pues se acercaba peligrosamente a lo que se entiende por malos manejos.
Ese era un tema, que hasta donde sabemos al momento de teclear estas líneas, no había quedado zanjado a satisfacción, se había pagado una parte, que jamás sabrá igual que recibir el dinero completo, pero algo es algo, suelen decir. Otro tema fue el de la nómina semanal, a tal grado ha llegado la descapitalización de AHMSA que carece de capacidad para cubrir los salarios de sus trabajadores. Para todos los efectos, esto equivale a tener un pie ya en la sepultura, y la razón de esto es que en el momento en el que a los empleados se les deja de pagar, en ese instante se sienten con derecho de parar labores, las pocas que estén realizando, pero también de tomar las instalaciones, dañarlas, e impedir las actividades productivas, esas mismas que son las que generan las ganancias con las que se les pagan sus salarios.
Hasta el momento no ha ocurrido nada de esto, pero se debe más a que la compañía ya no estaba produciendo prácticamente nada, debido en buena medida a que el gobierno federal tomó la decisión de cortarle los insumos básicos que requiere para operar: la energía eléctrica y el gas. Efectivamente, tan mal anda de liquidez AHMSA que no pudo cubrir su consumo de ambos energéticos, y el gobierno, en un desplante de los que caracterizan a la cuarta transformación, olímpicamente les cortó ambas cosas. Imposible conocer el memorándum, el oficio, el correo electrónico, en el que determinada autoridad consultada, sea el presidente de la república, el secretario de gobernación, la secretaria de energía u otra persona, dispuso un hasta aquí: hasta que no liquiden lo que se debe, no hay gas y no hay energía.
Mención aparte mereció en los medios el caso de Hércules, asentamiento minero propiedad de AHMSA, que se quedó sin luz para las mínimas necesidades, cero, podemos entender que se presione a la empresa, pero eso de llevarse de encuentro a los ciudadanos, eso ya son palabras mayores, que nunca esperamos escuchárselas a ningún gobierno, y menos al que presume de ser el creador del humanismo mexicano. Solo quienes han vivido allá saben lo que es vivir en Hércules, uno de los sitios más inhóspitos de la geografía mexicana, caracterizado por la absoluta falta de agua, y sin luz para las bombas… ni para cocinar, para mantener funcionando los refrigeradores, los alimentos echándose a perder con temperaturas excesivas… pero ¿qué son seis mil o seis mil quinientas personas padeciendo lo indecible con tal de darle una lección a los propietarios de AHMSA?
Por las mismas fechas nos venimos a enterar que el Instituto Mexicano del Seguro Social, ante la falta de pago de las cuotas patronales, había decidido cobrarse a lo chino, traducido en este caso a embargar algunas explotaciones mineras. Las fotografías de los letreros eran incuestionables: propiedad del IMSS, más claro no lo podían poner.
Y bueno, llegamos a la nota aparecida en algunos medios laguneros, en donde se dice que el la Sección 147 del Sindicato Democrático Minero había emplazado a la empresa Altos Hornos de México a huelga, en demanda de mejoras en las condiciones laborales que sostienen con los trabajadores de la Planta 1. La nota del Siglo de Torreón señala que en esta semana la Sección 288 del mismo sindicato presentará a su vez ante la junta de conciliación su emplazamiento a huelga, pero correspondiente a los trabajadores de la Planta 2. Justo lo que necesitaba la empresa en estos momentos, una huelga por violaciones al contrato colectivo y demanda de mejoras, cuando no está en condiciones de satisfacer unas ni otras.
De muchos es conocido que el emplazamiento a huelga es un trámite normal en las relaciones obrero patronales como se dan en México. Puede que haya pláticas informales, o incluso formales durante todo el período de duración del contrato, ah pero para ya considerarlas serias, tiene que hacerse sobre un emplazamiento, con una fecha concreta para reventar el paro, si es que antes no logran ponerse de acuerdo las partes involucradas. Es como dicen coloquialmente, para ponerle sabor al caldo, y es que desafortunadamente, si los trabajadores no emplazan, la parte patronal y el gobierno pueden decir, con derecho, que las cosas andaban bien, nunca se quejaron, no emplazaron a huelga, y pues allí lo tiene, con calidad de prevención de lo que pudiera venir o no.
Es un mero trámite, las pláticas se supone que siguen, pero de todos modos a los observadores imparciales y a los involucrados, no les cae muy bien que digamos, al contrario, se lo toman como algo que viene a complicar más la de por sí difícil situación, acercándola todavía más a la declaración de paro y de quiebra, de la que nadie sale bien parado. A lo mejor debieron manejarlo más a las calladas, hasta nosotros nos enteramos de en qué andaban, lo que pase de aquí en adelante tendrá como ingrediente la desesperación, eso si llegamos a marzo, fecha señalada para el estallamiento de la huelga, contra una empresa que esperemos todavía exista para entonces.
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