Ciudad de México, 19/05/26 (Más).- Los automóviles modernos han dejado de ser únicamente medios de transporte para convertirse en sofisticados centros de recopilación de datos capaces de registrar información personal, hábitos de conducción e incluso aspectos relacionados con la salud y el comportamiento de los usuarios, una práctica que especialistas consideran cada vez más invasiva y preocupante para la privacidad.
De acuerdo con información publicada por la BBC, los vehículos actuales funcionan como “computadoras sobre ruedas”, ya que incorporan sensores, cámaras y sistemas conectados a internet que permiten recopilar datos sobre ubicación, velocidad, frenados, uso del cinturón de seguridad, rutas frecuentes y hasta las aplicaciones que utilizan los conductores mientras manejan.
El reporte advierte que algunos modelos también pueden registrar detalles más sensibles como el peso, edad, raza y expresiones faciales de los usuarios, gracias a cámaras instaladas dentro del vehículo y sistemas biométricos capaces de monitorear el comportamiento del conductor en tiempo real.
Especialistas en privacidad señalaron que gran parte de los automovilistas desconoce el nivel de vigilancia al que están sometidos. Darrell West, integrante del Centro de Innovación Tecnológica del Brookings Institute, explicó que los datos recopilados permiten reconstruir prácticamente toda la rutina diaria de una persona, incluyendo cada trayecto realizado y las conductas observadas durante la conducción.
La situación ha generado preocupación debido a que parte de esta información termina en manos de compañías aseguradoras y corredores de datos, quienes pueden utilizarla para establecer tarifas más altas, segmentar consumidores o incluso influir en decisiones comerciales y financieras. El informe destaca que, en muchos casos, los usuarios aceptan estas condiciones al configurar el sistema de entretenimiento del automóvil sin leer completamente las políticas de privacidad.
Una investigación realizada en 2023 por Mozilla, empresa desarrolladora del navegador Firefox, concluyó que los automóviles representan “la peor categoría de productos” en materia de privacidad. El estudio revisó las políticas de 25 fabricantes y encontró que 19 de ellos se reservan el derecho de vender información de los usuarios a terceros.
Entre los casos señalados aparece General Motors, empresa que fue acusada por autoridades estadounidenses de comercializar datos de ubicación de conductores sin consentimiento. Según reportes citados por la investigación, algunos usuarios descubrieron que empresas intermediarias almacenaban registros detallados de todos sus viajes durante meses, información que posteriormente habría influido en el aumento de sus pólizas de seguro.
El análisis también menciona a fabricantes como Kia, cuya política de privacidad incluye referencias a posibles datos sensibles relacionados con salud o vida personal, aunque la empresa aseguró que nunca ha recopilado información sobre la vida sexual de los conductores y que solo comparte datos con aseguradoras cuando existe autorización previa.
Expertos advierten que la recopilación de información podría intensificarse en los próximos años debido a nuevas regulaciones en Estados Unidos que obligarán a los fabricantes a instalar sistemas avanzados de monitoreo para detectar si una persona conduce cansada o bajo efectos del alcohol. Estas tecnologías utilizarán cámaras infrarrojas y sensores biométricos capaces de rastrear movimientos oculares y lenguaje corporal.
Aunque las autoridades sostienen que estas herramientas buscan mejorar la seguridad vial y reducir accidentes, analistas de privacidad consideran que abrirán la puerta a una nueva generación de datos sensibles sin suficientes mecanismos de protección. Jen Caltrider, investigadora de Mozilla, advirtió que muchas de estas tecnologías se implementan bajo el argumento de la seguridad, pero terminan creando enormes bases de información personal con escasa regulación.
Además de las preocupaciones sobre privacidad, especialistas alertan que no existen reglas claras sobre quién puede adquirir esta información ni sobre el uso final que podría dársele. Entre los posibles escenarios mencionan campañas de publicidad personalizada, procesos de contratación laboral o incluso el acceso de autoridades a datos de localización sin necesidad de órdenes judiciales.
Frente a este panorama, organizaciones de consumidores recomendaron a los conductores revisar las configuraciones de privacidad de sus vehículos, evitar participar en programas de telemetría ofrecidos por aseguradoras y solicitar copias de los datos recopilados cuando la legislación local lo permita. Sin embargo, expertos coinciden en que las medidas individuales resultan insuficientes mientras no existan regulaciones más estrictas para limitar el uso comercial de la información generada por los automóviles conectados.
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