Editorial

Trump. ¿Lo amas o lo odias? Guía para despistados

Por Enrique Abasolo

Los problemas de disonancia comienzan cuando colisionan la razón y los apegos.

Y es que en algún lugar recóndito de su conciencia, hasta el más obcecado percibe los hechos de la realidad de una manera objetiva, irrefutable.

Pero qué doloroso resulta admitirlos cuando contradicen todos aquellos ideales que abanderamos, que nos dan identidad y certeza.

Si no tuviésemos esa bendición/maldición de compartir esos 3 mil 152 kilómetros de frontera con la nación más poderosa y decadente del mundo, sería tan sencillo abrazar los ideales de la izquierda más rancia y pedorra (perdón por la expresión, le juro que odio las expresiones escatológicas, pero no encuentro otra que defina mejor a la corriente marxista del “pensamiento” de izquierda, por oposición a la socialdemocracia, que rige actualmente a las sociedades más avanzadas del mundo)…

Decía: sería muy sencillo abrazar los ideales de la izquierda comunistoide y satanizar al imperio capitalista norteamericano con los epítetos de los dictadores bananeros: el demonio yanqui, el azote de la humanidad, principio y fin de todos los males que aquejan al mundo.

El problema es que tenemos una relación, no digamos ya, dependiente, simbiótica con nuestros vecinos, más de lo que le gustaría admitir a los nacionalistas de uno y otro lado de la franja fronteriza.

Lo cierto es que tenemos a medio México viviendo el sueño gringo, pero también hay que admitir que son (para bien y para mal) el modelo de estilo de vida al que buena parte de los mexicanos apuntan.

Consumimos su ropa, nos encantan sus cadenas de fast food, dependemos en gran medida de sus innovaciones tecnológicas y ni hablar de los contenidos de entretenimiento (música, producciones, deportes… ahí viene el Super Bowl).

¡Cabrón! Hasta el más rojo, como el apestoso de Fernández Noroña, resulta ser “rojillo cherry”, si le mama turistear en los Estados Unidos y la única vez que dejó de ladrar pendejadas fue cuando lo amenazaron con quitarle la visa, por andar promoviendo un desplegado en apoyo a la pobrecita Rusia, cuando inició su conflicto con esa superpotencia del mal llamada Ucrania.

Entonces, al patriota más marxista se le afloja la ideología cuando lo invitan a hacer shopping a McAllen

Y está bien… no se sienta mal, mi querido y conflictuado comunista de cafetín de la Condesa. Seguramente ya encontró la mejor manera de conciliar los dos aspectos más contradictorios de su ideología: La vocación de despotricar contra los Estados Unidos con su sueño de traerse todo el JC Penney completo cada vez que cruza. Ni es usted el primero, ni será el último, se lo aseguro.

La bronca es cuando sus ideales, convicciones, creencias, suposiciones y militancias políticas lo meten en conflictos adicionales.

En este momento de la humanidad, por ejemplo, nadie, absolutamente nadie puede ser indiferente a la persona más poderosa del mundo que, nos guste o no, es un delincuente convicto, un magnate de segunda generación, un cabezahueca más vinculado con el viejo “jetset” que con la política seria y un xenófobo, racista, machista y homófobo consumado.

Nadie que presuma tener dos dedos de frente puede permanecer indiferente ante nuestro simiesco Commander in Chief (y a los tibios ni Dios los quiere).

Me disculpo si usted le profesa cierta simpatía o afinidad, incluso si le tiene admiración o de plano lo venera.

Quizás usted es de los que considera todos sus movimientos, acciones y decretos como perfectamente legítimos y en defensa del mejor interés de su país y sus connacionales. Quizás hasta lo tiene por un patriota genuino.

Para la derechona más facha, esa que efectivamente existe y vive para ver el día que el libre mercado se imponga sobre la sociedad sin ninguna clase de restricciones de estorboso Estado; que cree en el “echaleganismo” y que afirma con toda la seriedad del mundo que el pobre es pobre porque quiere, para esa derecha debe ser también muy sencillo asimilar la figura de Trump como un verdadero líder que viene a poner orden en su país e incluso en otras naciones… entre ellas la nuestra.

Esos no me preocupan… Es decir, considero que son unos mentecatos absolutos, pero al menos no tienen ese dilema quemándoles las menudencias como los radicales del otro extremo del espectro.

Pero la llamada izquierda debería verse en el espejo de la ultraderecha gringa, para ver si no reconoce algunos de los rasgos propios más característicos y una vez identificados, analizar si todavía le es posible denostar las acciones del ahora Presidente de los Estados Unidos y toda la ideología de su movimiento MAGA.

El nacionalismo, la política aislacionista, el desprecio por la ciencia, la bully-diplomacia como política internacional, la liberación de la economía y la supresión de áreas vitales del Estado por considerarlas onerosas e inútiles, tanto en la administración trumpista como en la cuarta transformación, son algunos de los aspectos que analizaremos, en aras de saber si su desprecio o simpatía por el nuevo residente de la Casa Blanca, está bien justificado.


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