Washington D. C., 13/05/25 (Más).- Un grupo de 59 ciudadanos sudafricanos blancos, identificados como afrikáneres, arribó el lunes a la capital de Estados Unidos procedente de Johannesburgo, como parte de un programa de reasentamiento impulsado por el presidente Donald Trump. Esta es la primera llegada de solicitantes de asilo bajo una política migratoria que considera a esta comunidad víctima de discriminación racial en Sudáfrica.
El plan de acogida, basado en una orden ejecutiva firmada en febrero, responde a la narrativa impulsada por el mandatario estadounidense, quien denunció presuntas violaciones a los derechos humanos de los blancos en Sudáfrica. La orden hace referencia a la expropiación de tierras sin compensación y a una supuesta matanza a gran escala de agricultores, una postura que ha sido respaldada por figuras como Elon Musk, empresario nacido en Pretoria.
Las autoridades estadounidenses recibieron a los solicitantes de asilo en Washington D. C., en medio de una creciente tensión diplomática entre ambos países. El gobierno sudafricano rechazó de forma categórica la existencia de una persecución racial. El ministro de Relaciones Exteriores, Ronald Lamoa, declaró que no hay persecución de sudafricanos blancos afrikáneres y sostuvo que los datos policiales contradicen la narrativa del gobierno estadounidense.
El programa de Trump se dirige específicamente a los afrikáneres, una comunidad blanca compuesta principalmente por descendientes de colonos neerlandeses, hugonotes franceses y alemanes. Históricamente, este grupo dominó la política y la agricultura del país, particularmente durante el régimen del apartheid, y hoy representa aproximadamente el 5% de la población sudafricana.
En su decreto, Trump argumentó que las políticas del gobernante Congreso Nacional Africano (ANC) han derivado en una forma de discriminación racial contra los blancos. Uno de los elementos citados es la reciente ley de expropiación de tierras improductivas o adquiridas de forma ilegítima durante el régimen segregacionista. La norma ha sido defendida en Sudáfrica como una herramienta para corregir desigualdades históricas, mientras que sectores conservadores en Estados Unidos la consideran una amenaza a los derechos de propiedad de los afrikáners.
El presidente también señaló un aumento en los ataques contra agricultores blancos como un indicador de persecución. Esta afirmación ha sido reforzada por empresarios como Peter Thiel y por integrantes del entorno tecnológico conocido como la “mafia de PayPal”. No obstante, el Instituto Sudafricano de Relaciones Raciales indicó que los ataques en zonas agrícolas afectan tanto a blancos como a negros, y están mayormente motivados por robos o conflictos laborales.
Según cifras oficiales, durante 2024 se registraron 44 homicidios en zonas rurales sudafricanas, de los cuales ocho fueron víctimas identificadas como granjeros. Expertos como Ryan Cummings, director de la consultora Signal Risk, afirman que no existe base jurídica ni humanitaria sólida para conceder asilo a los afrikáneres. “Ciertamente no enfrentan ningún tipo de marginación colectiva por su cultura, raza o idioma”, señaló.
Cummings explicó que la percepción de inseguridad ha sido utilizada como argumento político por sectores afrikáneres conservadores, aunque las dinámicas detrás de los ataques rurales se relacionan con factores locales como la ubicación aislada de las granjas y la circulación de efectivo. Aun así, reconoció que discursos como el del político Julius Malema, con expresiones como “Kill the Boer”, han contribuido a un clima de temor entre ciertos sectores de esa comunidad.
La iniciativa de Trump se ha dado en un contexto de deterioro en las relaciones bilaterales. En marzo, la administración estadounidense expulsó al embajador sudafricano Ebrahim Rasool tras acusaciones de que este promovía una insurgencia supremacista desde Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó la medida calificando al diplomático como un “agitador racial”.
Sudáfrica ha sostenido que las acusaciones desde Washington responden a intereses políticos internos. El gobierno de ese país también ha intensificado su actividad internacional al presentar en enero un caso por genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia, acción que generó molestia en el gobierno estadounidense.
Desde la firma del decreto presidencial, más de 70,000 sudafricanos blancos han manifestado interés en acogerse al programa de Trump, según la Cámara de Comercio Sudafricana en Atlanta. El grupo que arribó esta semana es el primero en ser admitido.
Según Ryan Cummings, dentro de Sudáfrica el programa es percibido con escepticismo, e incluso con sarcasmo. Sostuvo que algunos ven esta emigración como una salida para personas que nunca aceptaron el proyecto de una sociedad multirracial. “Probablemente no estaban interesados en participar en ese proyecto desde el principio”, opinó. Cummings también indicó que ciertos sectores consideran esta emigración como una forma de deshacerse de personas que mantienen ideologías racistas o supremacistas. “Muchos sudafricanos sienten que Sudáfrica, como país, probablemente estará mejor sin ellos”, concluyó.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
