Ciudad de México, 03/02/26 (Más).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una nueva polémica diplomática tras emitir un comunicado oficial en el que conmemora los 178 años del final de la guerra entre México y Estados Unidos, ocurrida entre 1846 y 1848, calificando ese episodio como una victoria legendaria que consolidó el poder y la soberanía estadounidense sobre el suroeste del actual territorio nacional.
Esta declaración del lunes se da en un momento especialmente delicado, ante sus reiteradas amenazas de intervenir militarmente en México bajo el argumento de combatir al narcotráfico.
En respuesta, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, rechazó el martes tajantemente la narrativa de Donald Trump, al señalar que siempre se debe defender la soberanía de México con dignidad y respeto a la historia.
El inédito mensaje, difundido por la Casa Blanca, marca un giro en la postura histórica de Estados Unidos, ya que tradicionalmente ese país no conmemoraba el conflicto bélico que culminó con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero de 1848, que forzó a México a ceder más del 55% de su territorio, incluyendo lo que hoy son los estados de California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah y partes de otros más.

En su comunicado, Trump exaltó esa cesión como un triunfo estratégico que aseguró el suroeste de Estados Unidos y reafirmó su soberanía.
Trump también revivió momentos clave del conflicto armado, como la captura de la capital mexicana en septiembre de 1847, a la que calificó de “heroica”, y afirmó que dicha victoria sentó las bases para la grandeza actual de su país. En ese mismo discurso, estableció un vínculo directo entre el pasado expansionista de Estados Unidos y su actual política de seguridad nacional.
“El espíritu de esa victoria nos guía hoy para defender con firmeza nuestras fronteras, impedir la invasión de inmigrantes ilegales y combatir el flagelo del narcotráfico que pone en riesgo a nuestras comunidades”, declaró.
Trump añadió que bajo su liderazgo ha reforzado la frontera sur con nuevas medidas de control, aumentos en deportaciones y cooperación con gobiernos latinoamericanos, los cuales, aseguró, han firmado acuerdos históricos con Washington.
Además, el presidente estadounidense vinculó su visión de política exterior con la Doctrina Monroe, defendiendo una política de supremacía regional bajo la premisa de “América para los americanos”. En ese contexto, destacó que su administración ha limitado la influencia de China en el continente, bloqueando supuestos intentos de control del Canal de Panamá, e impulsando una agenda de expansión comercial con países como Argentina, Guatemala, El Salvador y Ecuador.
El mensaje también alude al narcotráfico como una de las principales amenazas compartidas con México, pero lejos de ofrecer colaboración, Trump ha reiterado que considera viable el uso de fuerza directa contra los cárteles mexicanos, incluso sin el consentimiento explícito del gobierno mexicano. Esta retórica ha sido recibida con preocupación por diversos sectores diplomáticos, que advierten un aumento de tensiones en la relación bilateral.

Sheinbaum responde con firmeza
En respuesta a estas declaraciones, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó categóricamente la narrativa histórica promovida por Trump y defendió la soberanía nacional. Durante una conferencia de prensa, Sheinbaum calificó como inaceptable cualquier intento de glorificar un episodio que significó para México una pérdida territorial traumática y definitoria.
Según información publicada por Infobae, la mandataria mexicana sostuvo que su gobierno no comparte esa visión expansionista y reafirmó el derecho de México a defender su historia y su dignidad como nación. “Ya saben cuál es mi opinión. No somos Santa Anna, hay que defender la soberanía siempre (…) La Doctrina Estrada viene después, fíjense el siglo XIX lo que fue en México”, expresó, haciendo alusión al contexto de traiciones y conflictos que marcaron esa etapa de la historia.
Sheinbaum, quien ha promovido una política exterior basada en el respeto mutuo y la cooperación, evitó el choque directo con la administración estadounidense, pero dejó claro que no permitirá que se menosprecie el papel histórico de México ni que se utilicen hechos del pasado para justificar políticas intervencionistas actuales.
Aunque no precisó si se emitirá una nota diplomática formal, su pronunciamiento fue interpretado como un mensaje en defensa del respeto entre naciones, en un momento en el que la relación bilateral enfrenta tensiones por temas como seguridad, migración y soberanía territorial. Con información de EFE
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