TRIPLE PENA


Horacio Cárdenas Zardoni


A veces se pregunta uno si no les dará vergüenza a los diputados presentar puntos de acuerdo, proponer reformas o en el colmo del trabajo legislativo, plantear iniciativas de ley sobre los temas más absurdos, que como dice la raza, no pasan la prueba del ácido.


A lo mejor es que se aburren en sus curules, que no tienen nada que hacer en sus cubículos, o que les pagan tan poco a sus ayudantes que de plano a estos pobres no se les ocurre algo realmente útil, entendiendo por esto algo que tenga un beneficio para los representados del diputado, y que más importante que eso, que lo hagan ver bien, como que de veras trae todas las canicas, que le sabe a la grilla y a la administración pública. Porque si de veras conocieran el tema que están planteando intervenir, mucho se cuidarían de formular ciertas cosas, pues en vez de mejorarlas, las empeoran.


Mucho se ha sugerido que quienes legislan, deberían también tener experiencia como gobernantes, y a su vez estos, deberían llevar su aprendizaje al congreso, esto con la sana intención de no enterarnos de cada propuesta… que en vez de facilitar las cosas, el ejercicio de la función pública, lo complican, lo obstruyen o de plano la imposibilitan. Hay reformas que al convertirse en ley, resultan tan imprácticas, que hacen necesario que la siguiente legislatura entre a corregirla, cancelarla o revertirla para regresar a cómo estábamos antes, aunque esto ponga en mal a la legislatura que la cambió sin considerar todas las implicaciones que tendría su entrada en vigor.


Ejemplo de esto es la iniciativa que se dio a conocer hace días que había presentado el diputado Álvaro Moreira Valdés, respaldado por los diputados de la Alianza por Coahuila, en el sentido de elevar las penas para aquellas personas que abandonan personas heridas en un accidente de tránsito.


Este asunto es como tantísimos otros, en los que se pretende legislar, imponer obligaciones, porque lo que es el comportamiento estrictamente humano, solidario, no se nos da, o ha dejado de ocurrírsenos siquiera. Lo humano, lo moral, lo ético, lo cristiano si lo quiere poner así, sería que participando en un accidente o presenciando uno, nuestro sentido de solidaridad nos moviera a permanecer en el sitio, ayudando en la medida de lo posible, como testigos si no tuvimos nada que ver pero para dar la versión de lo que presenciamos, y si tuvimos culpa, afrontarla, confiados como somos, o deberíamos ser… en el sistema judicial mexicano y coahuilense.


Pero nada. A pesar de la fama que tenemos los mexicanos de solidarios y ayudadores, cuando de lo que se trata es de un accidente de tránsito… nos pelamos como el más cobarde de los delincuentes. La razón, o una de ellas es que le tenemos auténtico terror a la justicia, comenzando por el agente de tránsito, por el ministerio público, por los secretarios, y terminado con los jueces. Lo mínimo le hacen perder el tiempo, lo máximo le hacen perder la libertad, y entre… un dineral es el que se le va de los bolsillos tratando de defenderse de lo que es un accidente, ah porque en la iniciativa de Moreira no se considera la posibilidad de que los daños causados a una persona sean intencionales, que el vehículo haya sido como un arma en contra de otro ser humano, eso ya entraría en otro estanco, del que no se está hablando.


Hay una leyenda urbana, con visos de que sea verdad en muchos casos, en que quien atropella a una persona, echa para atrás el vehículo con tal de rematarla, esto porque se ha propagado de que si lo llegan a agarrar, es más fácil y más barato salir del enredo jurídico si está muerto, que si está vivo y hay que pagar las cuentas de hospital, indemnización y cuánta cosa. Esto, se nos ocurre, es el punto crítico de la iniciativa que está promoviendo Moreira y llevándose de encuentro a todos los diputados de la Alianza, que por no enemistarse, le dicen que sí a todo.


Si abandona a un herido le van a cargar de aquí en adelante el triple de lo que le están cargando ahorita… conociendo a las personas, si se quedan es por su sentido moral y su humanidad, no por el miedo a la pena que les puedan imponer. De la misma manera, si huyen es por la falta de uno y otro, y en última instancia se ponen a hacer cálculos de los años de prisión y la multa que les podrían imponer, dependiendo de su ya entró en vigor la reforma a la ley.


Sospechamos que con la nueva pena, lo que va a ocurrir es que, si la gente se entera, harán realidad la leyenda urbana de lo de rematar al herido, antes que se exacerbe su humanidad, que tampoco es la idea, sino la de infundir el miedo.


Si a esas vamos, estaremos viendo más muertos en accidentes de tránsito que sobrevivientes, todo por no profundizar en explorar las consecuencias de las leyes que intervienen.


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