Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 26/12/2025 (Más).- La tradición de colocar el nacimiento y vestir al Niño Dios enfrenta una notable disminución en Saltillo, según vendedores y reparadores de estas figuras religiosas, quienes reportan una caída significativa en la afluencia de clientes y en las ventas durante los últimos años, situación que atribuyen tanto a factores económicos como al abandono gradual de costumbres religiosas.
Brenda Castro, reparadora de figuras, señaló que la demanda ha bajado de forma considerable en comparación con años anteriores. “Sí ha disminuido mucho, a lo mejor por la economía, porque normalmente en estas fechas estaba muy fluida la reparación y venta”, explicó, al detallar que antes llegaban hasta 30 personas al día, mientras que ahora la cifra es mucho menor.
En cuanto a los costos, los comerciantes afirmaron que los precios se mantienen accesibles para incentivar a los clientes a conservar sus imágenes. Castro indicó que las reparaciones suelen oscilar entre 200 y 300 pesos, dependiendo del tamaño y del daño. “No es un precio muy elevado, hay veces que solo piden una reparación específica y otras una restauración completa”, puntualizó.



Por su parte, Rafael Palomo, comerciante con varias generaciones dedicadas a este oficio, estimó que las ventas han caído entre 50 y 60%. “Bajó mucho, sí está algo difícil”, comentó, y agregó que anteriormente atendía hasta 10 personas al día, mientras que actualmente apenas llegan dos.
Respecto a la venta de figuras nuevas, Palomo explicó que los precios varían según el material y el tamaño, pero siguen siendo económicos. “Un Niño Dios de yeso puede costar desde 350 pesos, y uno un poquito más bonito puede llegar a 550”, detalló, al señalar que en algunos casos se recomienda comprar uno nuevo cuando la figura está demasiado dañada.
Los comerciantes coincidieron en que la temporada fuerte inicia a principios de noviembre, después del Día de Muertos, y concluye entre marzo y Semana Santa, cuando se realizan las levantadas. Fuera de ese periodo, la actividad se reduce notablemente y se concentra en la reparación de otras imágenes religiosas. Ambos expresaron su preocupación por la pérdida de estas tradiciones y la falta de apoyo a los mercados tradicionales. “Se están perdiendo todas las tradiciones que teníamos hace dos o tres años”, lamentó Castro, mientras que Palomo pidió mayor promoción: “Estamos muy olvidados, y hay mucha gente que dependemos de aquí”, concluyó.
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