Ciudad de México, 05/05/25 (Más).- Alejandro, de 25 años, comenzó a laborar en una estación gasolinera hace tres semanas. Su trabajo consiste en despachar combustible y, si el cliente lo solicita, revisar la presión de las llantas, limpiar el parabrisas o verificar los niveles de aceite y líquido de frenos. Cumple jornadas de ocho horas, seis días a la semana, sin haber recibido hasta ahora un salario por parte de la empresa.
Desde que inició sus labores, Alejandro ha subsistido únicamente de las propinas que los usuarios dejan voluntariamente. “En un buen día he llegado a juntar unos 300 pesos, aproximadamente”, contó durante un receso cerca de su centro de trabajo. Hasta el momento, la empresa no le ha informado cuándo comenzará a recibir un sueldo formal, aunque le han asegurado que, una vez contratado, tendrá acceso al salario mínimo y a prestaciones conforme a la ley.
Situaciones como la de Alejandro son compartidas por más de dos millones de personas en México que trabajan bajo un esquema de ingresos por propina. Así lo expuso el diputado y líder sindical de Morena, Pedro Haces Barba, quien logró que el pasado 30 de abril se aprobara en la Cámara de Diputados una reforma a la Ley Federal del Trabajo para proteger a empleados de sectores como restaurantes, bares, casas de asistencia, hoteles, estaciones de servicio, entre otros.
Con 446 votos a favor y sin oposiciones, la Cámara de Diputados dio luz verde a las reformas que obligan a los negocios a garantizar un salario base que no podrá ser inferior al mínimo legal, y que no podrá ser sustituido por propinas o gratificaciones voluntarias. La iniciativa también plantea un reparto equitativo de las propinas, excluyendo a las estaciones de gasolina, salvo que los clientes entreguen estas directamente al trabajador.
Ramona, de 21 años, laboró como mesera en un bar en Ciudad de México. Denunció que, aunque no era obligatorio cobrar propina a los clientes, se les descontaba el 11% de las ventas realizadas, sin importar si el consumidor había dejado algo o no. “Si no completabas la cuota que te exigía el negocio, tenías que poner de tu propio bolsillo. En pocas palabras, nos hacían trabajar de a gratis”, relató.
La reforma establece que los empleadores no podrán apropiarse de las propinas ni tener participación alguna en su gestión. Estas deberán ser distribuidas directamente por los trabajadores, tomando en cuenta su tiempo y actividades desempeñadas. Así lo establece uno de los artículos de la propuesta actualmente en revisión por el Senado.
El tema de las propinas ha generado debate en México. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recuerda que esta es una gratificación voluntaria y que ningún establecimiento puede incluirla en la cuenta sin el consentimiento del cliente. No obstante, hechos como el ocurrido en el restaurante La Polar, donde un comensal murió tras ser golpeado presuntamente por no pagar una propina exigida, o el caso de una pareja agredida en El Borrego Viudo, han vuelto a centrar la atención en la precariedad y violencia laboral que enfrentan quienes dependen de estas gratificaciones.
José, de 45 años, busca trabajo afuera de un mercado en la colonia Del Valle. Un anuncio que ofrece trabajo como lavaloza por $1,800 más propinas a la semana captó su atención. Contó que renunció a su anterior empleo porque los dueños del restaurante obligaban a los meseros a entregar el 10% de sus propinas para una “caja chica”, cuyos fondos nunca fueron auditados con claridad. Consideró que la reforma es necesaria, pero advirtió que debe tener seguimiento real por parte de las autoridades.
La presidenta de la sección de restaurantes de la Cámara Nacional de Comercio, María Guadalupe Fierro, alertó que estas reformas, junto con la propuesta de reducir la jornada laboral a 40 horas, podrían afectar al sector. Indicó que muchos meseros ganan entre 10 mil y 15 mil pesos semanales en propinas y que si bien algunos patrones cometen abusos, no se debe generalizar.
Por su parte, María Casanova, coordinadora del área de defensa legal del Centro de Reflexión y Acción Laboral, destacó que esta reforma busca hacer realidad el principio de igualdad ante la ley en sectores históricamente desatendidos. Añadió que, para que la ley tenga impacto real, se requiere su difusión entre los trabajadores, así como la formalización de otros derechos como el acceso a seguridad social y contratos laborales.
La iniciativa se encuentra ahora en análisis en el Senado, donde se decidirá si se convierte en ley vigente. Mientras tanto, millones de trabajadores como Alejandro siguen laborando bajo condiciones irregulares, dependiendo de la voluntad de los clientes y de reformas que aún están por consolidarse.
Los nombres fueron cambiados por respeto al trabajo de los entrevistados.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
