Guadalajara, 31/12/24 (Más / IA).- La antropóloga y pensadora Rita Segato ha dedicado tres décadas de su vida a intentar responder preguntas fundamentales sobre la violencia contra las mujeres: ¿por qué se les tortura, esclaviza y asesina? Desde su enfoque, estas agresiones no son actos aislados, sino un lenguaje de poder y dominio, una exhibición de impunidad. En su trayectoria, Segato ha abordado temas de violencia de género, colonialidad y poder, extendiendo sus reflexiones hacia fenómenos globales como la masacre en Gaza, que describe como un parteaguas en la historia de los derechos humanos.
Segato, nacida en Buenos Aires hace 73 años, es una de las investigadoras más citadas de Latinoamérica, con una obra que incluye libros clave como ‘La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez’ y ‘La guerra contra las mujeres’. En Guadalajara, durante su participación en la Feria Internacional del Libro, compartió su visión sobre la normalización de la crueldad y la amenaza que representa para la humanidad el desmantelamiento del respeto a los derechos humanos.
La violencia como espectáculo de impunidad
Desde sus primeras investigaciones, Segato ha sostenido que la violencia contra las mujeres es un acto expresivo más que instrumental. En sus palabras: “La dominación sexual sobre el territorio cuerpo de la víctima es un enunciado, un discurso para titularse hombres”. Este análisis, plasmado en ‘Las estructuras elementales de la violencia’ (2003), la llevó a Ciudad Juárez, donde documentó los feminicidios que han dejado miles de asesinadas y desaparecidas.

En Juárez, Segato concluyó que los crímenes contra las mujeres no son solo actos individuales, sino manifestaciones públicas de poder. “Lo que ustedes están viendo es un espectáculo de impunidad”, dijo en referencia a la violencia que se ejerce para demostrar control territorial. Esta misma tesis la ha llevado a conectar los feminicidios con fenómenos globales de violencia, como el genocidio en Gaza.
Gaza: el fin de los derechos humanos
Para Segato, Gaza es el ejemplo más claro de lo que denomina “el espectáculo definitivo de la impunidad”. Con más de 40,000 palestinos muertos en masacres perpetradas por el ejército israelí, la antropóloga observa una amenaza global: la legitimación del genocidio como ley. “En el Holocausto, con todas las abominaciones que sucedieron, había algo oculto. En Gaza no es eso. Es la exposición total del genocidio como ley legítima del poder de muerte”, señaló.

Segato compara el sufrimiento en Gaza con los feminicidios de Ciudad Juárez, ambos ejemplos de lo que denomina un “lenguaje mafioso” en el que la violencia se usa para comunicar dominio y destruir la dignidad colectiva. Según la antropóloga, estamos ante un colapso del Estado de Derecho y el fracaso de la razón humanitaria.
La pedagogía de la crueldad
En su trabajo como perito en casos de violencia extrema, como la esclavitud sexual en Sepur Zarco, Guatemala, Segato ha documentado cómo la violencia no solo destruye, sino que también enseña. “La violencia es un idioma”, dice, “un discurso que serpentea y se transforma entre conflictos y naciones”. La antropóloga advierte sobre el peligro de normalizar la crueldad al denunciarla, ya que esto amplía el umbral de tolerancia social hacia estos actos.

“La exposición repetida a la crueldad extrema tiene doble filo. Por un lado, denuncia; por otro, normaliza. La pedagogía de la crueldad vuelve posible lo que antes era impensable”, reflexionó.
Una lucha incesante
A pesar de los reconocimientos internacionales y su impacto en la academia y la justicia, Segato asegura que el trabajo en temas de violencia nunca fue su elección inicial. “Nunca quise, no fue por mi propia opción”, dice. Sin embargo, los años de investigación la han llevado a desarrollar conceptos fundamentales para entender la violencia contemporánea, como el femigenocidio, que define como “el genocidio de un pueblo a través de la masacre física, moral y reproductiva de las mujeres”.
Con una vida marcada por el estudio de la masculinidad, la violencia y el poder, Rita Segato concluye con una advertencia: “Cuando estamos en un mundo donde el dominio es el poder de muerte, desaparece la gramática de la convivencia. Eso es lo que nos está pasando”.
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