Por Horacio Cárdenas Zardoni
Si no nos acordamos mal, fue por allá en el año de 1994, cuando se registró un ataque contra un par de torres de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad.
El momento era particularmente delicado para el gobierno de México. El día primero de enero, luego de varios años de negociaciones y la ceremonia de firma, había entrado en vigor el tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, con el cual la administración de Carlos Salinas de Gortari, quería dar la imagen al mundo de que nuestro país finalmente había dejado atrás las filas del tercermundismo, para incorporarse de lleno al selecto club de los países desarrollados.
Pero no hay fiesta perfecta, y ese mismo primero de enero y su aparición el auto llamado ejército zapatista de liberación nacional en el estado de Chiapas, con lo que el mensaje lanzado al mundo era que en México el gobierno no había logrado erradicar la guerrilla, pese a Los Fuertes gastos hechos para contenerla violentamente, como tampoco los esfuerzos, por supuesto se esfuerzos que se hacían por parte del gobierno para que les aparecieran las causas de inconformidad política, social y económica.
Podríamos decir que Salinas de Gortari le pasó exactamente lo mismo que a Porfirio Díaz, está intentando afrancesar a México y el otro ponerlo a la altura de las naciones más envidiadas por los gobernantes del momento.
Luego del surgimiento del EZLN, varias otras organizaciones autodenominadas Guerrilleras echaron sus cuartos a retozar, claro, en la medida de los recursos y posibilidades de cada una. Una de ellas fue el incidente que les comentamos al principio, no estoy completamente seguro, pero tengo la sospecha que sí, fue en la Laguna de Coahuila, donde un grupo del que nadie tenía noticia se dio a la tarea de derribar dos Torres de alta tensión, con la intención obvia, de cortar el suministro eléctrico en la región que abastecía esa línea, y contribuir de esa manera al caos que deseaban que se generalizara por toda la geografía nacional.
Como suele ocurrir, los integrantes de este grupo tenían más entusiasmo qué conocimiento del tamaño de la tarea que habían decidido emprender.
Excuso decir que no contaban con explosivos ni con equipamiento pesado, con lo que la destrucción de las Torres la realizaron a punta de segueta…
Desde abajo y desde la distancia, es difícil apreciar las dimensiones de una torre transmisora de energía. Son unas piezas de ingeniería bastante complejas, y una cosa es que las vea uno por todos lados, y otra cosa que edificarlas y conectarlas unas con otras sea cosa fácil. Que la gente que lo hace tenga la experiencia, y disponga del equipo para montar esas toneladas de acero galvanizado y esas más toneladas de cable, hace que la tarea se vea sencilla, pero no lo es tanto. Y puestos del otro lado, demolerlas, así solo sea con un objetivo efectista, tiene su chiste, cómo lo pudieron comprobar aquellos aspirantes a guerrilleros en el lejano 1994. Por cierto, qué fue de su movimiento y de ellos mismos, salgo sobre lo que no tenemos ninguna información.
Todo esto viene a cuento porque la semana pasada se presentó un incidente parecido, con la diferencia de qué, en esta ocasión sí estuvieron mucho mejor preparados los perpetradores para enfrentar la misión que se habían fijado.
Se dice fácil, dejaron a tres estados de la república sin energía eléctrica durante un período de alrededor de 8 horas. La verdad es que la población y los medios de comunicación esperábamos una respuesta de esos de tipo técnico, que todo lo enreda y realmente aclaran muy poco sobre determinado incidente, Nos han salido con toda clase de explicaciones bizarras, desde alguien que incendió un terreno, hasta sobrecarga de la línea, o lo que usted guste, pero en esta ocasión nos llevamos la sorpresa de que el gobierno aceptó que se trataba de un acto intencional. Esto por sí mismo es una de novedad, lo que no lo es tanto es que la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum haya decidido asumir como verdad oficial que se había tratado de un acto vandálico, ahí fue donde se perdió todo lo que se pudo haber ganado.
La infraestructura eléctrica, en nuestro país como en todas las naciones del mundo, rara vez está sujeta a vigilancia, Por el simple hecho de que es tan masiva, que atentar contra ella es muy complejo y difícil, ya platicamos el asunto de la segueta, y de las largas horas que debieron pasar los guerrilleros en ciernes para cortar una pata de una torre, tarea que un vándalo urbano, aún actuando en grupo, simplemente carece de la motivación suficiente para destinar su energía a una tarea semejante.
Como dijo Ricardo Monreal del coche bomba en Ojo Caliente Zacatecas, que se trataba de un acto normal, así la presidencia minimiza el incidente del apagón, el cual debió acumular pérdidas por muchos millones de pesos para los afectados. Mientras el gobierno no se tome en serio situaciones tan críticas como el terrorismo que brota en distintas partes de la geografía nacional, la capacidad de respuesta de la sociedad y el propio gobierno seguirán siendo limitadas, poco eficientes, por no hablar de lo verdaderamente importante, que sería la previsión para que esto no ocurriera. A ver cuánto se tardan en aprender que en política, la sinceridad es siempre la mejor estrategia, la que mejor funciona.
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