Estados Unidos, 29/01/26 (Más).- El telescopio espacial James Webb ha alcanzado un nuevo hito científico al cartografiar con la mayor precisión hasta ahora la materia oscura, una de las componentes más enigmáticas del universo. El avance fue publicado recientemente en la revista Nature Astronomy y marca un paso clave en la comprensión de una sustancia que, si bien representa aproximadamente el 85% de la masa total del cosmos, nunca ha sido detectada de manera directa.
El estudio fue encabezado por Jacqueline McCleary, de la Northeastern University, y Diana Scognamiglio, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA. Las investigadoras emplearon la técnica conocida como lente gravitacional débil para identificar las distorsiones luminosas causadas por la presencia de masa invisible, utilizando para ello las observaciones de unas 250,000 galaxias en el Campo COSMOS, una región del firmamento ampliamente estudiada. El James Webb dedicó más de 250 horas a recolectar datos sobre la morfología de estos sistemas galácticos.
“Es una imagen de muy alta resolución del andamiaje de este pequeño rincón del universo”, afirmó McCleary al presentar los resultados, que duplican la resolución alcanzada anteriormente por el telescopio espacial Hubble. El mapa resultante revela una red cósmica compuesta por filamentos invisibles que conectan cúmulos galácticos, actuando como la base sobre la que se agrupa la materia ordinaria y se forman nuevas estrellas.

Richard Massey, astrofísico de la Universidad de Durham, destacó que la materia oscura funciona como el “andamiaje gravitacional en el que todo lo demás se integra para que se formen las galaxias”. Su existencia es esencial para explicar por qué estructuras como la Vía Láctea no se desintegran y permanecen unidas por una fuerza que no puede observarse directamente.
Uno de los aspectos más reveladores del nuevo mapa es que permite observar estructuras que no emiten luz ni coinciden con objetos brillantes ya catalogados, abriendo la posibilidad de estudiar regiones del universo completamente nuevas. Para Liliya Williams, de la Universidad de Minnesota, “construir un mapa de su distribución podría ayudarnos a determinar cómo se comporta y de qué está hecho exactamente” este misterioso componente del cosmos.
Aunque los resultados obtenidos por el James Webb coinciden en gran medida con el modelo cosmológico Lambda-CDM, los científicos continúan analizando los datos en busca de posibles anomalías que puedan revelar nuevas propiedades físicas de la materia oscura. Además, se espera que futuros telescopios espaciales, como Euclid de la Agencia Espacial Europea y el Nancy Grace Roman de la NASA —programado para lanzarse en 2027—, permitan extender este tipo de mapas a regiones más amplias del universo y ayuden a determinar si la materia oscura está compuesta por partículas frías y lentas o calientes y veloces.
Con este avance, el James Webb reafirma su papel protagónico en el estudio de los orígenes y evolución del universo, abriendo nuevas vías para desentrañar uno de los mayores misterios de la física moderna.
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