NASA, 03/04/26 (Más).- Un equipo internacional de científicos logró la primera detección directa de metano en un objeto interestelar, tras observar el cometa 3I/ATLAS con el Telescopio Espacial James Webb, revelando pistas clave sobre su composición y estructura interna.
Este descubrimiento, presentado en un preprint publicado en arXiv, destaca la singularidad química del objeto, y refuerza la idea de que 3I/ATLAS podría albergar hielos primordiales no alterados por el Sol, a diferencia de los cometas del sistema solar.
La observación del metano se logró utilizando el instrumento MIRI del James Webb durante diciembre de 2025, semanas después de que el cometa alcanzara su perihelio el 29 de octubre. Llamó la atención que el metano no fue visible antes de ese punto, lo que sugiere que el gas emergió de capas profundas, solo expuestas tras el acercamiento solar.
“El inicio tardío de la producción de CH₄ en relación con el H₂O sugiere un agotamiento previo de las capas más externas”, señala el equipo liderado por el investigador Matthew Belyakov.

Un análisis paralelo realizado con el Telescopio Espacial Hubble logró separar, por primera vez, la señal del núcleo sólido del cometa, estimando su radio en 1.3 ± 0.2 km, lo que implica un diámetro de aproximadamente 2.6 kilómetros.
Esto lo convierte en el objeto interestelar más grande detectado hasta ahora, superando a 1I/‘Oumuamua con ~80 metros y al 2I/Borisov con ~400 metros.
El astrofísico Avi Loeb consideró este dato como “clave” para entender la naturaleza de 3I/ATLAS.
La NASA, a través del observatorio SPHEREx, confirmó que 3I/ATLAS se convirtió en un cometa completamente activo durante su paso cercano al Sol. Se detectó la sublimación de varios hielos, incluyendo:
- Agua (H₂O)
- Dióxido de carbono (CO₂)
- Monóxido de carbono (CO)
- Metanol, formaldehído, metano, etano
El vapor de agua aumentó en un 2,000% respecto a agosto de 2025, mientras que el CO₂ permaneció estable, lo que sugiere que este último ya había alcanzado su punto de sublimación antes del perihelio.

El cometa fue descubierto en julio de 2025 por el sondeo ATLAS en Chile y actualmente se dirige hacia la salida del sistema solar. Se espera que tenga un encuentro gravitacional con Júpiter en marzo de 2026, lo que podría brindar una última oportunidad para estudiarlo desde observatorios terrestres y espaciales.
Además, la Agencia Espacial Europea informó que su misión JUICE también observó al cometa en noviembre y enviará nuevos datos los días 18 y 20 de febrero de 2026.
Los resultados están en proceso de revisión científica, pero ya ofrecen una valiosa ventana a la química de otros sistemas estelares.
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