De no priorizar el despliegue de infraestructura digital y el cierre de brechas de cobertura, acceso y asequibilidad, habremos dejado pasar la mayor oportunidad de desarrollo para México desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, hace ya más de 30 años.
13 de junio, 2023
Por: Paola Cicero Arenas
“Una red de telecomunicaciones eficiente
es el fundamento sobre el cual se construye la sociedad de la información”.
Talal Abu-Ghazaleh
La disrupción de las cadenas de suministro globales como resultado de la pandemia por Covid-19, las tensiones geopolíticas entre los Estados Unidos y China por el liderazgo tecnológico global, así como la invasión de Rusia a Ucrania, entre otros factores, han causado un coctel peculiar y explosivo que ha obligado a las empresas internacionales de diferentes sectores a buscar acercar su producción a los mercados que buscan abastecer a fin de limitar su vulnerabilidad a las tensiones geopolíticas y hacer frente a los costos de transporte; todo ello en un proceso también conocido como nearshoring o relocalización.
Esta tendencia representa una oportunidad extraordinaria para México debido a su vinculación histórica con Estados Unidos, fortalecida por la integración económica, diplomática y social entre ambos países que nos hace ser amigos y aliados. 1 De acuerdo con algunas estimaciones, el nearshoring en México podría impulsar un crecimiento del 8% en el Producto Interno Bruto del país en los próximos seis años. 2
Este proceso supone no solamente una intensificación de la inversión por parte de los Estados Unidos en México, sino también 3 una relocalización de plantas chinas, japonesas y surcoreanas, por ejemplo, que buscan abastecer el mercado estadounidense.
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¿Y qué papel juegan las telecomunicaciones en todo esto? Las telecomunicaciones ya no son lo que eran antes; lejos de estar limitadas a llamadas telefónicas y mensajes de texto, hoy conforman una infraestructura crítica dentro de las infraestructuras críticas, indispensables para la óptima gestión del agua, transporte o electricidad.
Gracias a que la tecnología 5G ha revolucionado la manera en que se conectan objetos y personas, permitiendo altas velocidades y latencias extremadamente bajas, la industria tiene un nuevo paradigma. La conectividad ubicua que permiten las redes de nueva generación revolucionará los procesos de producción y distribución de productos, permitiendo -idealmente- alinear la necesidad de generar empleo y crecimiento económico con el desarrollo sostenible, a través de una mejor gestión de los recursos naturales.
Ejemplo de lo anterior son los llamados smart utilities, redes de sensores integrados a las redes de distribución de servicios como la electricidad, el agua o el gas. Estas redes, también conocidas como smart grids, no solo se enfocan en la distribución de los servicios, sino que también incluyen los procesos de producción, lo que permite una mayor optimización de recursos.
Un enfoque de gestión sostenible de los recursos naturales es importante en todo el país, pero particularmente urgente en estados fronterizos industriales como Nuevo León o Sonora, que sufren de estrés hídrico al tiempo que verán incrementada la demanda de agua para uso industrial, y donde recientemente se anunció una inversión de 4 mil 500 millones de dólares en una mega planta que producirá hasta un millón de autos eléctricos al año de la mano de Tesla.
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