Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 12/08/26 (Más).- El avance de desarrollos inmobiliarios sobre el frente urbano de la Sierra de Zapalinamé no contó únicamente con la autorización del Ayuntamiento de Saltillo para fraccionar y construir. Expedientes de la Secretaría de Medio Ambiente (Sema) de Coahuila muestran que esta autoridad ambiental estatal también dio su anuencia a varios proyectos mediante informes preventivos de impacto ambiental, una vía que permitió autorizar las obras sin someterlas a una manifestación de impacto ambiental completa.
Entre los casos documentados se encuentran desarrollos en Lomas de Lourdes, Lomas del Refugio y Nuevo Teresitas, sectores vinculados con el crecimiento de la ciudad hacia la Sierra de Zapalinamé.
Además, documentación histórica refiere autorizaciones ambientales semejantes para Las Teresitas, Parajes de Santa Elena y Colinas de San Lorenzo, aunque en estos últimos casos los resolutivos originales corresponden al antiguo Instituto Coahuilense de Ecología, antecedente de la Sema.
Un manifiesto de impacto ambiental (MIA) implica un estudio más amplio de las condiciones del sitio, los efectos de la obra, las medidas de prevención, mitigación y compensación y las alternativas del proyecto. El informe preventivo, en cambio, es un procedimiento más acotado mediante el cual la autoridad puede determinar que no resulta necesario exigir una MIA completa y resolver directamente sobre la viabilidad ambiental de la obra. Un atajo o vía light para autorizar proyectos.
Uno de los casos más claros corresponde a Lomas de Lourdes, sector que el propio Programa de Manejo de Zapalinamé identifica dentro de la zona de amortiguamiento de la sierra.
En abril de 2013, la Secretaría de Medio Ambiente aprobó el Informe Preventivo 024/2013 para una “Privada para 12 lotes unifamiliares en Lomas de Lourdes”, promovida por Fomento Residencial de Saltillo. La autorización quedó contenida en el oficio SGA 339/2013.
Esto significa que el crecimiento inmobiliario en ese sector no ocurrió únicamente con permisos municipales; antes de las obras existió también una determinación expresa de la autoridad ambiental estatal que permitió continuar el proyecto a través de un Informe Preventivo.
Otro expediente corresponde al Fraccionamiento Lomas del Refugio Segunda Etapa, promovido por Davisa Desarrollos Inmobiliarios. El trámite fue registrado desde diciembre de 2012 y recibió resolución favorable de la Secretaría mediante el oficio SGA 619/2013, expedido el 14 de mayo de 2013.
El procedimiento tampoco fue una MIA, sino un informe preventivo de impacto Ambiental.
Un tercer caso aparece en Nuevo Teresitas. La etapa final de ese desarrollo, igualmente promovida por Davisa, fue sometida al Informe Preventivo 149/2013 y aprobada por la Sema mediante el oficio SGA 1639/2013, del 31 de octubre de ese año.
Los antecedentes muestran así que, mientras el Ayuntamiento de Saltillo otorgaba las autorizaciones relacionadas con urbanización, fraccionamiento y construcción, la autoridad ambiental estatal participaba paralelamente evaluando y autorizando los proyectos.
La revisión histórica apunta además a que esta práctica comenzó antes de que existieran los registros digitales actualmente disponibles de la Secretaría.
Expedientes obtenidos anteriormente mediante solicitudes de transparencia atribuyen al entonces Instituto Coahuilense de Ecología la evaluación mediante informes preventivos de otros desarrollos que posteriormente quedaron integrados al crecimiento urbano del sector de Zapalinamé, entre ellos Las Teresitas, Parajes de Santa Elena y Colinas de San Lorenzo.
En estos casos deberá revisarse todavía el expediente original para determinar la superficie exacta autorizada, las condicionantes ambientales impuestas y la relación de los predios con el polígono vigente del área natural protegida y su zona de amortiguamiento.
La existencia de estas autorizaciones modifica, sin embargo, la lectura sobre la expansión de Saltillo hacia Zapalinamé.
El crecimiento inmobiliario en el entorno de la sierra no puede atribuirse solamente a decisiones del gobierno municipal. Al menos parte de esos desarrollos pasó también por la autoridad ambiental de Coahuila y recibió una resolución favorable.
La discusión, por tanto, ya no se limita a establecer quién concedió licencias de fraccionamiento o construcción, sino también por qué la autoridad ambiental estatal consideró suficientes Informes Preventivos para proyectos ubicados en uno de los sectores ambientalmente más sensibles de Saltillo y no exigió Manifestaciones de Impacto Ambiental completas.
El caso cobra especial relevancia porque el Programa de Manejo de Zapalinamé reconoce la presión de la expansión urbana sobre la sierra y establece restricciones y objetivos de conservación para las zonas próximas a la ciudad.
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